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viernes, abril 12, 2024

A propósito de los concursos de la Casa de Poesía Silva

Francisco Javier López Naranjo

Pongo a consideración de los lectores el intercambio epistolar, relacionado con los concursos de la Casa de Poesía Silva, que tuve recientemente con el gran poeta apiano Javier Castaño Marín, cuya valiosa obra literaria (verso libre y sonetos) permanece inédita por un autoexilio voluntario al que se sometió, razón por la cual lo he llamado: «El poeta que habita los rincones». De él expresó el volcánico William Ospina: «Javier, me estás debiendo unos versos». Su cuento Aldemar Uvaleti ganó un concurso literario y fue publicado en El Espectador.

 

Mensajes de Javier Castaño Marín:

Amigo Pacho: por invitación suya y responsabilidad mía volví a caer. Tal parece que el canto con métrica y con rima, por tener estas características, está proscrito por los jueces de poesía de La Casa Silva.

Volví a caer, pero no me arrepiento del todo…  Ahí va:

 

Cronoespejo

A mi hijo Esteban

(Soneto enviado al concurso de poesía de la Casa Silva «La poesía espejo sonoro», 2019)

Asume que el retrato es un espejo.

El rostro que se asoma con tus rasgos,

con tu boca curvada hacia lo amargo,

con la sinuosidad de tu entrecejo,

tal vez solo duplique tus relieves,

un tránsito obstinado de la arcilla.

Asume que han quedado en otra orilla,

estragos de los látigos aleves.

No mires hacia atrás la galería

que copia tu semblante con porfía,

ni escudriñes ansioso su ventura.

Borra el verso con métrica y con rima.

Quizás ya por tus genes no camina

el reflejo que en mí vive y perdura.

Aldemar Uvaleti (Javier Castaño Marín)

Nunca envío poemas a concursos. Lo he hecho en las dos únicas oportunidades que me reenviaste las convocatorias de la Casa de Poesía Silva y, también por información tuya, envié otro poema al concurso Jovellanos. Por eso empleé las palabras «volví a caer». Y escribí que al parecer «el canto con métrica y con rima está proscrito por los jueces de poesía de la Casa Silva», al comprobar que entre los 15 seleccionados ninguno tenía esta estructura. Y si entre los 100 preseleccionados tampoco hay rastros de métrica y rima, valdría la pena denunciar públicamente ese hecho a través de las redes y/o del grupo Poesía Clásica en Español. Si CRONOESPEJO califica para documentar esa denuncia, lo dejo en tus manos.

Respuesta de Francisco Javier López Naranjo:

Respetado amigo Javier, fraternal saludo. A mí me sucedió lo mismo y tampoco me arrepiento. Tienes toda la razón. Cada vez me convenzo más de que lo que buscan en estos concursos son propuestas novedosas y que el soneto les puede oler a viejo. Ojalá esté equivocado, pero me da la impresión de que existe una sonetofobia. Lo que contrastaría con el nombre de la institución que los convoca, y más cuando al promover dichos concursos generalmente emplean, como epígrafe, un soneto de un gran autor clásico que aparece al comienzo de la convocatoria. Hace años no veo un soneto que haya ocupado un lugar destacado en los concursos de la Casa de Poesía Silva. Del único que me acuerdo es de uno del poeta antioqueño Verano Brisas Brisas, recientemente fallecido.

 

Ayer en Facebook, en la página de la Casa de Poesía Silva, leí el acta del jurado y los textos de los poemas ganadores y que obtuvieron menciones, y volví a sentir lo mismo que en otras situaciones semejantes: desconcierto, confusión, frustración. ¿Será que tengo ya la mente cristalizada por la edad? A lo que más le temo en la vida es a ser dogmático. He leído versos libres muy hermosos, entre ellos los tuyos, “… como un guerrero tristemente derrotado…”, pero estos, de la Casa de Poesía Silva, no me llegaron.

 

Definitivamente los que escribimos sonetos debemos buscar otros espacios, como los concursos internacionales de soneto que hacen por Internet algunas editoriales españolas. He enviado sonetos que descabezaron en los concursos de la Casa de Poesía Silva y en dichas editoriales ganaron primeros puestos o menciones especiales del jurado.

 

Me parece que el mecanismo de selección de los poemas ganadores, en los Concursos de Poesía de la Casa Silva, no es el apropiado: hay un prejurado que selecciona poemas finalistas que son los que llegan a manos del jurado oficial. Y no sé si los del prejurado tienen la autoridad literaria y los mismos criterios de evaluación que los del jurado. Lo ideal sería, para que haya justicia, que este fuera el que revisara todos los textos enviados, así sea un trabajo abrumador. Te cuento que en los cien finalistas del reciente concurso no figuran nuestros sonetos, o sea que, si estos cien finalistas fueron los que seleccionaron los del prejurado, nuestros sonetos no llegaron a manos del jurado.

 

Y a propósito de mis sonetos, te participo también del que envié este año al concurso de la Casa de Poesía Silva, que no tiene la intensidad lírica y contemporánea del tuyo.

Te encarezco, casi que te suplico, que no te vayas de este mundo sin poner a salvo de los cestos de basura o del reciclaje tu valiosísima obra literaria.

Que la Vida te guíe. Fraternalmente, Pacho L. N.

Espejos ustorios

“Hoy al cabo de tantos y perplejos

años de errar bajo la varia luna,

me pregunto qué azar de la fortuna

hizo que yo temiera a los espejos”.

Jorge Luis Borges (“Los espejos”)

Oh, Luna, dime: ¿cuál de los espejos

refleja más los pánicos borgeanos?…

Los hay convexos, cóncavos y planos,

plateados y de pálidos reflejos;

también, púberes, jóvenes y viejos,

espejos que nos muestran como enanos,

o deforman, con burla, a los humanos,

o reflejan, sinceros, los pellejos.

Hay mágicos espejos, sibilinos,

nos dejan otros mundos vislumbrar,

donde se urden tragedias y destinos.

Y hay espejos ustorios, oh, mujer:

tus ojos que flamean al mirar

y que incendian el fondo de mi ser.

Tucarma (Francisco Javier López Naranjo)

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