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domingo, octubre 2, 2022

Lanzamiento del libro, “El soneto como personaje del corazón del viento”

El poeta risaraldense Francisco Javier López Naranjo ganó en este mes de octubre dos primeros premios y cinco menciones del jurado en concursos internacionales de sonetos en España y Argentina. Publicamos sus palabras en el lanzamiento de su libro “El soneto como personaje del corazón del viento”, el pasado 27 de octubre en el auditorio de la Institución educativa Santo Tomás de Aquino de Apía.                                                                                   

“En estos treinta años de intensa actividad literaria, navegando en los crepúsculos de la poesía, he atracado ya en trece puertos: mis trece obras publicadas, incluyendo esta que les presento en el día de hoy: El soneto como personaje del Corazón del viento”, gracias a mi persistente musa y a los amigos que me han ayudado, algunos de los cuales se encuentran presentes. Viajes que han sido ricos en experiencias, como los de Ulises en su regreso a ítaca o los de Maqroll, el gaviero, célebre personaje del poeta Álvaro Mutis. Y aunque he cosechado triunfos internacionales que he compartido con mucho agrado con mi pueblo Apía, con Risaralda y Colombia, los fracasos me han ayudado a comprender mi pequeñez ante el infinito aprendizaje. Además, soy consciente de que mis logros literarios se los debo a los dones que me concedió el Creador Supremo y al apoyo de personas y entidades que me han ayudado en este trasegar por las letras. Le agradezco al Supremo Poeta del Universo haber nacido en un pueblo macondiano y quijotesco que me ha estimulado en mis luchas contra los molinos de viento de la literatura, a través de mecenas, de coterráneos que han comprado mis libros y de entidades de mi provincia, como las diversas administraciones municipales, la Casa de la Cultura y el recién creado y promisorio Movimiento Cívico Francisco Javier Alzate Vallejo.

La idea de publicar este libro nació hace algunos años cuando alguien propuso a un grupo de escritores apianos,entre lo que se encontraba Francisco Javier Alzate Vallejo, financiar la publicación de un libro sobre aspectos culturales de Apía. A mí me correspondió la historia de su literatura. Lamentablemente el proyecto fracasó, aunque me sirvió para escribir la primera versión del “Soneto como personaje del Corazón del viento”. Me motivó mi afición al soneto por su brevedad y musicalidad y ver, sorprendido, la cantidad y calidad de sonetistas apianos.

El supremo reto del soneto es expresar en tan solo cuatro estrofas: dos cuartetos y dos tercetos, con su correspondiente número de sílabas, acentos y rimas, un tema que colme el corazón. En un soneto puede ir sintetizada toda una epopeya. Decía el maestro Guillermo Valencia en su poema “Cigueñas blancas”: “¡Quiero el soneto, cual león de Nubia, / de ancha cabeza y resonante cola!…”.

Apía a través de su historia ha tenido la fortuna de contar con publicaciones culturales que han despertado y canalizado las inquietudes literarias de los pobladores, como la revista “Cruz y bien” (1928), El Minuto (1954), Vocero Estudiantil, El Yunque, La Fragua, Tatamá, en la segunda mitad del siglo XX; y, a comienzos de la presente centuria:  Proyección siglo XXI y El Cóndor, que se apresta a nuevos vuelos, hoy también en su lanzamiento. Se hace necesario que Apía continúe con esa vocación periodística que ha servido de base para la presencia del soneto. También han influido para su supervivencia ilustres educadores en las letras que han impulsado la creatividad en los colegios, a través de sus clases, de centros literarios, concursos de poesía, talleres de creación, ferias de la creatividad, periódicos estudiantiles. En su devenir, nuestro Corazón del viento ha contado con alcaldes que han apoyado concursos literarios o encuentros poéticos o talleres de creación literaria o publicaciones de libros de autores apianos, o actividades relacionadas con el cultivo de las letras. Secundados en estas actividades por denodados directores de la Casa de la Cultura, y por quijotes y mecenas, algunos de los cuales prefieren el anonimato. El actual alcalde de Apía, Luis Hernando Murillo Blandón, ha continuado con el apoyo al programa de lectoecritura, que está desarrollando fructíferamente el poeta, declamador y escritor Iván Darío Henao Ruiz, quien también se ha abanderado de impulsar el Centro Literario Octavio Hernández Jiménez y el periódico Proyección siglo XXI. Es fundamental que las futuras administraciones municipales incluyan en sus programas de gobierno y planes de desarrollo actividades tendientes a cultivar las letras en la región, como parte importante del patrimonio cultural. Todos estos factores son garantía de que el soneto como personaje de las letras apianas continúe proyectándose en el tercer milenio. De todas maneras, confío en que el soneto con su intemporalidad continuará abriéndose paso en el mundo de las formas e inspirando a algunas almas sensibles, pues como dijo Dámaso Alonso: “Y pasarán los años y los años, irán modas, vendrán modas y ese ser creado, tan complicado y tan inocente, tan sabio y tan pueril, nada en suma, dos cuartetos y dos tercetos, seguirá teniendo una eterna voz para el hombre, siempre igual, pero siempre nueva, pero siempre distinta. Tan profundo como el enorme misterio oscuro de la poesía, es el breve misterio claro del soneto”.

Algunos se cuestionan la utilidad de la poesía en este agitado y materialista mundo contemporáneo. Escribía el maestro Menéndez y Pelayo: “La posteridad recuerda a los grandes escritores con preferencia a los legisladores y guerreros, y agradece más el legado de un Homero o de un Platón que el de Solón o Alejandro”. Y Voltaire expresaba que quien no quiera perder su confianza en lo humano tiene que valorar las épocas por las conquistas del espíritu creador, por su capacidad de crear belleza y armonía. Es por ello que se afirma que nuestro Nobel de literatura, Gabriel García Márquez, es uno de los compatriotas que más ha universalizado el nombre de Colombia.

Es posible que en los semilleros literarios de nuestro pueblo se forje un gran poeta; y, ¿por qué no?, un Nobel que le dé más gloria al nombre de Apía y de Risaralda, o un escritor que con sus libros ayude al progreso material, social, artístico o espiritual, en esta aldea global del tercer milenio.

Se afirma que escribir no sólo alivia el alma, sino que hacer poesía permite entretenerse, compartir y recuperarse más rápido de ciertas enfermedades, como el alcoholismo, la drogadicción y la demencia. Cada día, la poesía terapéutica se populariza más, tanto que hoy se practica también en Japón y Nueva Zelanda.

Para mí, poesía es despertar la vibración del amor universal, así no haya metáforas ni palabras: un acto de amor, el más sencillo, me parece más bello que todas palabras. Lo que implica vigilar las reacciones de nuestro ego: el temor, la ira, el orgullo, la ambición, el egoísmo, a través de la autoobservación sicológica, para no ser víctimas de ellas. Para mí ser poeta no es solo escribir hermosos versos, sino despertar la fuerza poética del amor consciente, esencia de la belleza, que no se debe confundir con el servilismo o la blandenguería. Estar por encima de nuestros prejuicios, dogmatismos y condicionamientos sicológicos y culturales: la más grande de las epopeyas del universo. Y desde la mirada de esta poética no es ficción literaria o hipérbole afirmar que en el más hondo sentido la poesía puede ayudar a salvar el mundo.

Con todo mi amor, de Apía para el mundo: “El soneto como personaje del Corazón del viento”.

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