22.4 C
Pereira
sábado, septiembre 24, 2022

La unidad humana que nos propone el teatro

Alonso Marulanda Álvarez

¿Cómo es realmente el mundo?, eso debemos preguntarle al teatro, él sí sabe de eso, porque solo el que vive lo suficiente puede con precisión hablarnos.

Hermosamente ésta disciplina de la vida sabe, él es dueño de una teoría evolucionista, que da noticia sobre la existencia, el arte teatral se alimenta de la mueca, del gesto social, por esto es que él sabe con precisión de la condición humana, ha sobrevivido de la lluvia, del sol, de fuertes tormentas, de pandemias, esto no lo ha derrotado jamás. En aldeas y provincias sombrías, el teatro ha sido luz, no lo aflige la aridez, la vida en movimiento es su gen, a las personas más inmóviles, y psicorígidas, cuando lo presencia se conmueve, él asoma su rostro para crear un mundo nuevo, recrea la melancolía y las alegrías, sabe mucho de ellas, no está dispuesto a estar sitiado o encarcelado, ama la libertad, asiste a castillos y palacios, tampoco se niega a habitar territorios tortuosos ni a los extramuros, en cualquier calle reivindica la vida, amplifica su sonoridad, va a cualquier paraje, su antiguo orden rompe murallas, es el teatro una madera fina, en cualquier anticuario lo encontraremos, sin pretensiones de ser admirado, sus talladas arrugas transversalisan las ocupaciones de la mujer y el hombre.

El arte teatral siempre en sus maletas lleva una buena arcilla, le abre sus puertas al burgués, a la obrera, al obrero, no tiene privilegios, es un buen artesano, su carácter es de roca, interpreta tiempos agitados, y lee muy bien la calma, como escaparate sabe guardar muy bien secretos oscuros y blancos, sirve como muro para exponer dolencias del ser y del pueblo, enormemente le incómoda lo charlatán, ésto le parece dantesco, le incómoda la vida comercial y superficial, esta le arruina su espíritu, pero sí a cambio, prefiere la nobleza y la sinceridad de un buen aplauso, no se distancia de todos los espacios imaginables, es amigo del público en general, es un buen cómplice, se le desvanecen los censos cuándo el espectador no sale transformado, tiene universo para renovarse y renovar, él es un buen errante, millones de movimientos que son eternos sin origen ni fin, conceptualiza filosóficamente sobre la vida, las inquietantes generaciones de otros tiempos le brindaron otras opciones, otras posibilidades, y perspectivas, esto ha hecho que se develen misteriosamente escenas insospechadas.

 

Siempre del teatro y del universo aparecen trozos que asombran, por nuestra cabeza y nuestros pasos ha ido dando lo mejor de su cosmogonía, él nos ofrece épocas que se convierten por instantes en un fascinante Auge.

Tiene el teatro noción de todos los demonios y dioses, esto hace que tenga una gran idea de toda la inmensidad, todas las mujeres todos los hombres y todos los tiempos antiguos y modernos, todas las montañas y todas las planicies son pensadas, de alguna manera decodifica la realidad, para convertirla y mostrar que otra forma estética es posible.

A lo largo de la historia ha demostrado que rehuir no sabe, para el teatro razonar es fácil, derrotó el pánico y la muerte.

Su coraza es resistente por todas partes, las primeras civilizaciones respetaron su más alargada carcajada y su más gigante tragedia, su caminar consciente de tortuga le importa mucho y de modo inevitable las butacas ocupadas esperan siempre que él proyecte de la vida, una linda sombra.

A decir verdad, cuando atentos esperamos cada vez que el telón se abra para presenciar una obra, nuestra alma, nuestros corazones y nuestro interior, se aprestan a vivir esa otra vida que nos permite soñar en mundos posibles, más justos, y de pronto, más fascinantes que los que la realidad nos pone al paso.

Para estar informado

- Advertisement -
- Advertisement -

Te puede interesar

- Advertisement -