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jueves, febrero 2, 2023

La tía Lola, una dama con espuelas

Libro de Andrés Hoyos que recrea el país en tiempos tormentosos. De la colección Biblioteca Breve de Seix Barral.

 

Alberto Rivera

Guillermo Linero, el magnate, ha muerto. Con su partida comenzarán los problemas para una familia y un grupo empresarial que han quedado al garete por cuenta de desavenencias jamás resueltas. Lo sobreviven, por un lado, Lola, su bella y glamurosa mujer; Gustavo, su despiadado hermano empresario, y Memo, el único hijo de Guillermo, homosexual, poco querido por su padre.

Aunque el lugar común ha sido usado cientos de veces, esta novela confirma que todas las familias infelices lo son cada cual a su manera. Tras la muerte de Guillermo, dos bandos se pelearán con tretas más o menos legales por el control del Grupo Linero, compuesto de numerosas compañías y propiedades en varios países.

Esta novela del escritor Andrés Hoyos retrata al país durante un momento especialmente tormentoso para la historia colombiana, a comienzos de los años 90. Una familia se reúne en los clubes, hoteles y restaurantes para planear maneras de mentir, engañar y traicionarse entre sí mientras se pelean por una gran herencia.

¿Quién es la tía Lola?

Antes del comienzo del libro, Lola Velasco era una dama de la alta sociedad bogotana –cenas, visitas al spa, tés, viajes a Nueva York y a París– cuya historia no merecía ser contada en una novela. Sin embargo, durante el primer capítulo, su marido, Guillermo Linero, un gran magnate del Valle de Cauca pero radicado años atrás en Bogotá, muere tras sufrir un accidente de polo, lo que hace que un gran imperio caiga encima de los hombros de Lola, una mujer claramente no preparada para ello. Así, las más de 600 páginas de la novela nos cuentan en quién se convierte Lola a lo largo de sus primeros dos años de viudez. Tras sufrir ataques desde varios flancos y tener problemas, ella muestra una fuerza que pocos esperaban. Ni siquiera yo, que soy el autor, o sea el papá remoto. Asimismo, Lola tiene un par de reencuentros con su pasado amoroso, lo que para ella es muy importante.

Guillermo Linero, el magnate, ha muerto. ¿Cómo es la pelea de sus sobrevivientes por la herencia?

Al igual que otros magnates contemporáneos suyos, Guillermo Linero tenía métodos poco ortodoxos o convencionales. Se saltaba muchas cosas a la torera, con frecuencia incluso la ley. Sí se debe tener en cuenta que aunque a casi nada le hacía el feo, no se metió en el narcotráfico, que en 1990 pasaba por su más traumático auge bajo la batuta sanguinaria de Pablo Escobar. Guillermo se había vuelto el jefe autoritario de sus hermanos y les había comprado a sus hermanas la participación en las empresas familiares, logrando la mayoría accionaria en todo. Desaparecido él, Gustavo Adolfo, su hermano menor, cree llegada su hora y hace todo lo que está a su alcance por desplazar a Lola, quien por supuesto hereda casi todo lo de su marido, con excepción del pequeño trozo que corresponde a su hijo (¿hijos?). Con el paso de las páginas vemos que ella, con estilo y cordialidad, no se deja sacar a los codazos y se rodea bien.

¿Es una familia infeliz, por supuesto, pero alguno de ellos u otra persona quedará con el Grupo Linero?

No me parece pertinente contar en una entrevista cómo termina la pelea esbozada arriba, salvo para decir que Lola resultó una dama con bastantes espuelas. Ahora bien, y como todo hay que decirlo, ninguno de los personajes aspira a dejar a nadie en la calle, tan solo a tener el poder de gestión del Grupo Linero. Un dato muy importante, del cual tampoco voy a hablar aquí, se resuelve muy cerca del final del libro.

¿Cómo enfrentar un proceso de estos en el país de los años 90, tan confuso por la violencia?

Para un novelista, los tiempos confusos y caóticos son los mejores, pues en ellos abundan los conflictos, que son la materia prima central de cualquier narración de peso. O sea, una gran novela desarrollada en Suiza es difícil de hacer vibrante. Dicho esto, los personajes son todos inventados, pero los tiempos no. Les recuerdo a los amables lectores que 1989 fue quizás el peor año de la segunda mitad del siglo XX en Colombia, por ello mismo óptimo para una novela. Lista de problemitas de entonces: el colapso de los partidos políticos por vía de los asesinatos, el terrorismo de los Extraditables, la Constituyente, la violencia revolucionaria y no paro de contar.

¿Se reúne la familia para planear cómo mentir, engañar y traicionarse entre sí?

Sí y no o todo lo contrario. Un gran grupo económico, como el Linero, necesita resultados y para lograrlos claro que sus jefes recurren a la mentira, pero no solo a la mentira. También hay altruismo, camaradería y afectos múltiples. La tía Lola no es apenas una narración de engaños, sino que contiene buena parte de la panoplia de emociones y actitudes humanas, buenas y malas.

Dirige El Malpensante de nuevo. ¿Cómo arriba a la revista otra vez?

Pues… es que soy el director más viable que quedaba disponible. Tengo experiencia, presumo tener criterio y cobro poco. En realidad, no me están pagando sueldo. Ojalá llegue el día en que pueda volver a soltar el timón. Ya veremos.

Tiene libros y guiones de cine y televisión en proceso de escritura. ¿Cuándo darlos a conocer?

Pues quizá algún lector de El Diario de Pereira esté interesado. Me puede contactar en mi correo: andreshoyos@elmalpensante.com. Oigo ofertas.

¿Sus artículos periodísticos en otros medios, por 30 años de su vida, cómo los mantiene?

Además de que a veces escribo sobre las artes, que son mi territorio natural, vivo pendiente de la realidad nacional e internacional. Leo casi todo lo que cae en mis manos. Eso sí, escojo el tema de cada columna según lo sugiero en mi libro, Manual de escritura, tras encontrar alguna semilla. ¿Qué es una semilla en este caso? Una duda, algo no resuelto, un ángulo sorprendente. ¿Crece siempre esa semilla? Ya lo quisiera yo, pero no. Además, no soy extremista y eso a veces exaspera a algunos lectores.

¿Quién es Andrés Hoyos?

Soy un escritor bogotano ya veterano. Mi familia es del viejo Caldas, pero nos bogotanizamos, ¿para bien y para mal? Me acusan de ser burgués, lo que no puedo negar, al menos en cuanto al origen. He publicado varios libros. No me gusta la literatura de vertiente autobiográfica, pues mi vida tiene pocos elementos novelables como las de Guillermo Linero o Lola Velasco. Alguna vez fui un niño introvertido, lo que me hizo desarrollar una predilección por las historias inventadas. Seguiré más o menos en las mismas el tiempo que me queda, siempre y cuando la cabeza se mantenga operativa y en su sitio.

 

El escritor

Andrés Hoyos nació en Bogotá en 1953. Estudió bachillerato en la ciudad de Baltimore, Estados Unidos. Tras una carrera académica incompleta, vivió en París entre 1975 y 1976 y volvió a Colombia a fines de ese último año. Pasó brevemente por el periodismo de oposición y en 1979 ingresó en simultánea al mundo de los negocios y de la literatura.

Ha publicado once libros: Por el sendero de los ángeles caídos (1989, novela), Conviene a los felices permanecer en casa (1992, novela), Los viudos (y otros cuentos) (1994, cuentos), La tumba del faraón (2000, novela), Vera (2002, novela), una antología de poemas de Silvia Plath (1993), otra antología bilingüe de la poesía de Paul Verlaine (1995), una versión del Sueño de una noche de verano de Shakespeare (2000), Gotas cordiales, un libro de aforismos y textos cortos (Libros Malpensante, 2003) y Manual de escritura (Libros Malpensante, 2015). Su última novela, Los hijos de la fiesta salió en abril de 2016 en Libros Malpensante y fue su undécimo libro.

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