La generación de las Bellas Artes

Javier Amaya *
Si observamos con detenimiento a un grupo de personajes colombianos que descollaron en distintas disciplinas artísticas dándole a Colombia nombre y prestigio positivo y que por añadidura casual, nacieron todos en el mismo año de 1920, no hay duda que estamos frente a una generación que yo la llamo de “Las bellas artes”.

Lucy Tejada nacida el 9 de octubre es una de estas figuras, es la mujer más reconocida del grupo que ya cuenta con su museo y es orgullosamente pereirana. Alguien que se distingue por su versatilidad y búsqueda constante de dominar nuevas técnicas, temáticas y tonalidades como muralista, escultora, pintora, impresora, sumergiéndose en temas de la naturaleza, los elementos, la exuberancia, la niñez, el juego, llevándonos a evocar nuestra propia infancia, el tiempo de descubrimiento y experimentación.
Su designación por parte de otro grande de la pintura como el catalán Alejandro Obregón, al llamarla “pintora de la ternura” no fue gratuita y como tal reconoce uno de sus tantos ángulos, porque también tuvo su sensibilidad social para rechazar las matanzas de estudiantes en Colombia o a regímenes brutales como el de Pinochet.

Una pintora completa que al tiempo que le pone sello personal revelando un estilo, es capaz también de colaborar con otros artistas y suficientemente sencilla como para trabajar en exposiciones colectivas como lo hizo tantas veces.

Los otros posibles integrantes de la que yo llamo “Generación de las Bellas Artes” incluirían también al escritor Manuel Zapata Olivella siempre rebelde y propositivo y hoy traducido a otros idiomas, el muy prolífico cronista, político y librepensador de Ríosucio Otto Morales Benítez, el fotógrafo cartagenero Nereo López verdadero mago de la imagen, de la luz, la sombra y el color, el escultor del abstraccionismo muy vendido Edgar Negret de Popayán, la pintora e ilustradora cartagenera Cecilia Porras y por último incluyo al mecenas Santiago Londoño Londoño quien con sus apoyos, hace posible que muchos artistas alcancen sus más anhelados sueños. Ya sé, el mecenazgo no es un arte, pero en términos prácticos, la generosidad de estos individuos hacen posible al arte.

Mientras en la alcaldía de Pereira y su secretaria de cultura apenas se enteran de la dimensión y alcances de nuestros pereiranos Lucy y Santiago que están de centenario, aquí brillan por su mutismo, pero el Museo Nacional de Colombia en Bogotá saca una exhibición pictórica de muchos de estos pintores incluyendo a nuestra Lucy, por iniciativa del incansable escritor Eduardo Márceles Daconte quien ya había notado la pertenencia generacional de estas figuras.

Por lo pronto, gracias Lucy en tu centenario, que ya alcanzaste el Olimpo de las grandes por tu generosidad con tu arte que le diste a Pereira y al mundo.
*www.javier-amaya.us

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