La cuna de Pereira, fue la eucaristía: Diócesis de Pereira, setenta años


En todos los pueblos y culturas de la tierra, siempre aparece la dimensión religiosa como un elemento esencial de la vida diaria de los miembros de esas comunidades. La relación del ser humano con la divinidad, es un reconocimiento de la existencia de un ámbito distinto a las realidades espacio-temporales. El ser humano, a pesar de su condición vulnerable, se resiste a permanecer confinado indefinidamente en la dimensión material: existe un más allá, existe otro, alguien a quien no vemos, pero percibimos porque estamos dotados de una fuerza ética, moral y espiritual que nos permite trascender la materia. La verdad, la belleza, la alegría, el gozo, la vida, el amor no se agotan en las dimensiones materiales del mundo en que vivimos. Muchos llaman estas realidades como proyecciones inútiles de impotencia estructural humana. Otros creemos que la Inteligencia, la voluntad y la libertad, son huellas indelebles de la divinidad que ha diseñado al hombre con una apertura hacia lo infinito. Cada obra de arte, cada partitura musical, cada obra de ingeniería, de arquitectura, cada descubrimiento científico, es una búsqueda de la perfección, porque el ser humano no se deja domesticar por lo pasajero, por lo que falla para desaparecer, por lo que no tiene consistencia.

Todo lo anterior nos permite tener unas bases, para preguntarnos porqué nuestros pueblos fueron construidos alrededor de un edificio diferente que llamamos templo, Iglesia o casa de Dios. Porqué las torres, las campanas, las cúpulas. Todo esto, para nosotros los creyentes, se responde con una palabra muy corta que ha movido montañas: la FE. La fe en un Dios eterno, infinitamente bueno, misericordioso, creador de todo lo que existe, Padre amante de la humanidad, que se manifestó en nuestra carne mortal, en la Persona de Jesús de Nazaret, nuestro Redentor. Sí, es verdad, vivimos con miserias. Pero Dios se hizo miseria en Cristo, para levantarnos a la dignidad original.

Con estos presupuestos podemos entender inicialmente, qué significa la Diócesis de Pereira para nuestra ciudad, para nuestro departamento de Risaralda, para los municipios, corregimientos y veredas del Departamento de Caldas que forman parte de nuestra Diócesis. Tenemos tiempo para conocer esta institución que acompaña a tantos hombres y mujeres, en su relación con Dios, con los hermanos y con la creación. No olvidemos que la cuna de Pereira, fue la eucaristía celebrada por el presbítero Remigio Antonio Cañarte. Seguiremos celebrando los 70 años de vida de una comunidad de fe, llamada Diócesis de Pereira.

+Rigoberto Corredor Bermúdez, Obispo de Pereira.