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martes, febrero 7, 2023

La Catalana que se enamoró de Manuel Zapata Olivella

Entrega su vida a apoyar los proyectos literarios del hombre que se convirtió en su esposo. Rosa María Bosch tiene ojos solo para su amado, ve en él la encarnación.

 

José Miguel Alzate

Se llamaba Rosa María Bosch. Nació en la Ciudad Condal, en 1934. Cursó filosofía en la Universidad de Barcelona y, terminados sus estudios, se vino a vivir a Colombia, donde contrajo matrimonio, el 23 de diciembre de 1960, contra la voluntad de su familia, con un escritor de quien quedó prendada por el magnetismo de su palabra: Manuel Zapata Olivella, el médico y antropólogo que conoció en Barcelona cuando este acompañaba a su hermana Delia en una gira con su grupo de danza. El loriqueño la conquistó con su exquisita forma de hablar. Aquí se convirtió en su cómplice en la creación de empresas quiméricas. Como la quijotada que emprendió de publicar una revista de literatura, Letras Nacionales, publicación donde se dio a conocer toda una generación de escritores colombianos.   

Sobre Rosa María Bosch, una mujer que lo dejó todo en España por venirse para Colombia detrás de un hombre que ella misma llama “palabrero de pico fino capaz de imitar el canto de cuanto pájaro conoció de niño en su vereda natal”, se escribió una novela corta que se lee de corrido por lo que tiene de exaltación del amor y, también, de exorcización de un pasado que envuelto en las nebulosas de un delirio amoroso causó dolores en un corazón que solo tuvo para con su amado entrega y compromiso. Esta mujer, que fue hermosa en su juventud, se rindió ante “la voz de trueno” del hombre que escuchó en el campo de la Universidad Autónoma de Barcelona una tarde de lluvia, por los tiempos en que ella estudiaba filosofía. Esa voz “penetró no solo mis oídos, sino todas las oquedades de mi ser”, afirma ella.

El libro

El libro se titula La Catalana. Escrito por Mariela Zuluaga García, una autora de ancestros caldenses nacida en Villavicencio, en sus 95 páginas se narra el sufrimiento de Rosa María Bosch en los últimos días de vida del escritor Manuel Zapata Olivella y, de paso, su padecimiento con una leucemia que la lleva a internarse en un hospital donde, tirada en una cama, recuerda su vida al lado del seductor mestizo que se metió como espina en su espíritu para producirle una exaltación “que duró casi medio siglo”. En esos días de angustia, Rosa María Bosch vuelve su mirada al pasado para recordar cómo fue esa relación con un hombre que despertó en ella una pasión que, al final de sus días, se consume en medio de los dolores por la enfermedad en la columna que a él lo aqueja. 

 

 

 

 

 

En La Catalana Mariela Zuluaga García le da voz a una mujer que se enamora de Colombia, que se convierte en el polo a tierra del autor de En Chimá nace un santo, que se torna en la anfitriona de los escritores colombianos y que entrega su vida a apoyar los proyectos literarios del hombre que se convirtió en su esposo. Rosa María Bosch tiene ojos solo para su amado, ve en él la encarnación del verdadero amor, celebra sus triunfos como escritor y se duele del olvido en que el Estado tiene a los creadores de belleza. Mariela Zuluaga García la pone “detrás del brillo de un hombre para ayudarlo a brillar más”, como lo dice Paula Andrea Marín en un ensayo sobre el libro. La mujer llegada de España hace realidad la sentencia de que detrás de todo gran hombre hay siempre una gran mujer.   

Lecho de enferma

Las palabras de la mujer que desde su lecho de enferma cuenta cómo conoció a Manuel Zapata Olivella, narrado todo en primera persona, técnica narrativa que Mariela Zuluaga escogió para estructurar la historia, tiene un trasfondo humano. En esa narración que Rosa María Bosch hace de su vida al lado del hombre que fue un defensor de los derechos de la comunidad afrodescendiente desnuda su alma para decir verdades. Por ejemplo, cuando dice “mis raíces se fracturaron desde el momento en que tomé la decisión de venirme tras sus pasos” aprovecha para cuestionarse si buscar la libertad negada por la dictadura franquista fue el mejor camino. Reconoce, sin embargo, que lo hizo cegada por el amor hacia un hombre que en sus últimos años la trató con cierta indiferencia.

En La Catalana conmueven al lector varios tópicos. De un lado, la solidez de ese sentimiento de Rosa María Bosch, que de haber viajado por varios países con el autor de Changó, el gran putas, acompañándolo a dictar conferencias en universidades, después de la operación de columna que le hacen en Estados Unidos termina convertida en su protectora. El escritor quedó en difíciles condiciones. “No podía ni abotonarse la camisa”, dice ella. Del otro, el amor que nace de su corazón hacia las hijas que Zapata Olivella tuvo en su primer matrimonio, Harlem y Edelma. Las quiere como si fueran sus hijas, y dice con orgullo que sus hijos son sus nietos. Les prodiga un verdadero amor de madre. Todo porque, debido a la enfermedad del escritor, ella no pudo tener hijos con él.

Las mujeres

En el análisis que a La Catalana le hace Paula Andrea Marín se dice que las mujeres “están detrás de un hombre por amor, y en esa elección hay un sacrificio”. Explica que son capaces de dejar a un lado su vida y su realización como mujeres para poner su energía en los proyectos de sus parejas. Esto fue lo que hizo Rosa María Bosch. Puso su inteligencia al servicio del hombre que en ese cuarto del hospital recuerda con emoción. Y le ayudó a hacer realidad sus sueños. Pero cuando, al regresar de un cargo consular en Trinidad y Tobago, a donde ella no quiso ir por cuidar a sus hijas, el decidió irse a vivir solo en un hotel, comprendió que la relación estaba tocando fondo. Sin embargo, solidaria con él, todos los días le llevaba los alimentos. No le importaba tener que atravesar Bogotá subida en un TransMilenio.

Mariela Zuluaga García es una escritora con trayectoria. En 1993 publicó la novela El país de los días eternos, y en 2013 Gente que camina, una obra donde habla sobre los Nukak, tribu nativa del Guaviare. En La Catalana exalta la amistad que durante treinta años tuvo con Rosa María Bosch. En este libro, fruto de las charlas y la correspondencia que sostuvo con el personaje que cuenta la historia en su propia voz, se descubre el alma de una mujer que sacrificó su prosperidad por seguir al hombre que le robó el corazón. En estas páginas aflora el dolor y la alegría, la entrega y la sumisión, el amor y la tristeza. Rosa María Bosch murió de leucemia en enero de 2005, dos meses después de que falleciera Zapata Olivella. Podría decirse que no aguantó el dolor causado por la muerte de quien le hizo abandonar su país. 

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