20.4 C
Pereira
viernes, agosto 19, 2022

La aventura de los libros, Recuerdo de Jorge Zalamea Borda

Mauricio Ramírez Gómez

Una de las consecuencias del escaso interés que se le presta a la investigación en literatura en Colombia es el desconocimiento de algunos autores representativos y la aceptación inocente de la idea de que solo es de calidad aquello que es publicado por las grandes editoriales. Se ignora que existen autores cuyas obras son hoy desconocidas sencillamente porque no volvieron a editarse, a veces por prejuicios estéticos o razones políticas, y que los editores no son infalibles. En muchas ocasiones la fama es una cuestión de coincidencia con el gusto de la mayoría y el gusto cambia con el tiempo. Así, obras que en el pasado fueron consideradas best sellers cayeron luego en el olvido, al tiempo que otras que no calaron en la simpatía de los lectores de una época luego entraron a formar parte del “canon literario universal”. Pienso en casos como Moby Dick, de Herman Melville; “Los cantos de Maldoror”, del Conde Lautreamont, e incluso el mismo Marqués de Sade, todavía proscrito.

Jorge Zalamea es un escritor colombiano que vivió entre 1904 y 1969. Caracterizado por su rebeldía, hizo parte del grupo que se reunió alrededor de la revista Los Nuevos, en la década de 1920, para plantearle pleito a la generación anterior. Muy pronto viajó a España, donde hizo amistad con Federico García Lorca y otros escritores españoles y latinoamericanos.

De regreso en el país, hizo parte del gobierno liberal de Alfonso López Pumarejo y años después fue nombrado embajador en México. A raíz de su participación en la toma de la Radiodifusora Nacional, el 9 de abril de 1948, se inició sobre él una persecución que lo llevó al exilio por cerca de diez años. Durante sus últimos años de vida sobrevivió gracias a esporádicas cátedras universitarias. Recibió el Premio Lenin de la Paz y fue vehemente su crítica a la invasión extrajera a Vietnam y otros países.

Zalamea fue autor de una gran cantidad de libros, entre los cuales merece destacar “La vida maravillosa de los libros” (1941); “Minerva en la rueca” (1949); y póstumamente, la Universidad del valle editó el volumen “Erótica y poética del siglo XX”. Una obra valerosa en la que el autor no temió correr riesgos. A pesar de que la mayoría de sus libros solo tienen una edición, hay algunos con mayor difusión como “El sueño de las escalinatas”(1972); “La poesía ignorada y olvidada” (1965) y “El Gran Burundún Burundá ha muerto” (1952), que tuvo traducciones a varios idiomas, entre ellos el griego, con prólogo de Nikos Kazantzakis. Es este libro una denuncia del autoritarismo y la violencia:

“Y necesitaba Burundún jefes –siquiera fuese de nombre y apenas sobre el papel- para estas tropas de asalto, Jefes políticos y militares y eclesiásticos y económicos y hasta intelectuales.

Hurgando en el viejo saco de las infamias y en la ancha alforja de las malicias, dio abasto a todo. A los políticos –tarea fácil- les persuadió de que vale más una emisión de billetes que una emisión de principios; a los militares, les enseñó la estrategia del contrabandista y la táctica del cuatrero, que son menos peligrosas y más pingües que las de su oficio; a los clérigos, ya se dijo que con el rodillo y la escudilla los sacó del purgatorio de sus incertidumbres acerca de la voluntad de Dios; a los financistas no tuvo que manejarlos: lo manejaban ellos. (¡Y el Burundún-Burundá creía no saberlo!) A los intelectuales… bueno, más adelante se hablará de esos postillones de la pluma, de esos jaleadores de la oratoria.

Con este personal inició la represión”.

También son numerosas las páginas que Jorge Zalamea publicó en periódicos y revistas nacionales y extranjeras, sin que exista de ellas todavía una compilación.

Especial mención debe hacerse también de su labor como traductor de autores como Paul Valery, Juan Jacobo Rousseau y sobre todo Saint-Jhon Perse, de cuyo proceso de verterlo al castellano dio el siguiente testimonio: “Pero hay otras veces en que la maldad es mezquina, fría y, lo que es más espantable aún, gratuita. Esta maldad mezquina asedió mi vida por meses. Nunca sabré qué fuentes cegó en mí, ni qué callos fraguó en mis entrañas.(…) Una experiencia tan abominable puede lisiar de por vida el corazón de un hombre; puede hacerlo enemigo del mundo y verdugo de sí mismo; puede convertirlo en azote para sus semejantes. Y ahora, sólo ahora, sé que de cualquiera de estos riesgos me salvó el haberme encontrado providencialmente, mientras con desaliento exploraba los estantes de mi biblioteca, con los poemas de Saint –Jhon Perse”.

Jorge Zalamea Borda es un capítulo de nuestra historia literaria que bien vale la pena conocer y repasar.

Para estar informado

- Advertisement -
- Advertisement -

Te puede interesar

- Advertisement -