La aventura de los libros, Notas sobre el periódico El Diario

Mauricio Ramírez Gómez

Fruto de las naturales tensiones ideológicas entre quienes pretendían influir en el rumbo de la ciudad en ciernes, los periódicos se convirtieron en Pereira desde los primeros años del siglo XX en el principal escenario para la propaganda política y el impulso de las causas cívicas, siempre con el convencimiento de que el bienestar social es una consecuencia lógica de las grandes obras y del deseo de cada individuo de sacar provecho del progreso.

El 21 de enero de 1929 comenzó a circular entre los pereiranos el periódico El Diario, fundado por Emilio Correa Uribe. Precisamente, este sería el primer periódico que circularía diariamente en la ciudad, pues sus antecesores eran, en su mayoría, semanarios. El Diario era de ideología liberal y desde el primer momento dedicó sus esfuerzos a apoyar la candidatura de Enrique Olaya Herrera, a la postre presidente de la república, después de cuarenta y cuatro años de sucesivos gobiernos conservadores.

 

Si bien su pionero fue el joven Emilio Correa Uribe, con el apoyo de su hermano Eduardo, es necesario anotar que ya en el Estatuto Orgánico del Partido Liberal Colombiano, definido en la Convención de Ibagué, en marzo de 1922, se invitaba a los directorios municipales a promover la adquisición de imprentas y la fundación de periódicos en las ciudades principales y obtener de los pensadores libres el concurso de sus escritos para dar seriedad y lustre a las publicaciones que defiendan las ideas e intereses del liberalismo. Poco se ha explorado esta incidencia de la Convención de Ibagué en la creación de este periódico que marcaría la historia de Pereira durante cincuenta años.

El Diario contribuyó de manera decidida a forjar la imagen de Pereira como una ciudad liberal y se convirtió paulatinamente en el periódico de ese partido más importante de la región.

Al lado de las noticias, los comentarios políticos y los avisos comerciales, que constituían su columna vertebral, en el proyecto editorial de El Diario tuvo siempre un lugar preponderante la literatura, tanto de autores locales como nacionales y extranjeros. En este periódico y en sus antecesores se encuentra la antología literaria más precisa de escritores de la época, pues no todos ellos alcanzaron a publicar en libro.

Para difundir la literatura, El Diario tenía una sección denominada ‘Página Femenina’, que ofrecía literatura, recetarios y consejos para las amas de casa; otra llamada ‘Lunes literarios’, en la cual predominan los poetas locales y nacionales, y ‘El cuento de los viernes’, que ofrecía piezas de este género, a menudo de escritores franceses y en muy escasas ocasiones, de autores pereiranos. También se publicaban comentarios literarios en la página editorial y en los especiales con motivo del aniversario de la ciudad. Cabe resaltar que especialmente en esta época, la crónica tuvo un auge tal que la convirtió en el referente para la construcción del relato histórico de la ciudad, en décadas posteriores, como bien lo anota el escritor Rigoberto Gil Montoya en sus trabajos sobre el género.

Hasta la década de 1950, abundan en las páginas de periódicos como El Diario los escritos de autores franceses y españoles decimonónicos, como Guy de Maupassant, Victor Hugo, Julio Verne, Mariano José Larra, Azorín, Francisco Villaespesa y José Espronceda. De los latinoamericanos, era frecuente la publicación de textos de José Santos Chocano, Amado Nervo, José Enrique Rodó, entre otros. Las influencias colombianas corrían por cuenta de Tomás Carrasquilla, Julio Flórez, Ricardo Nieto, Guillermo Valencia y en general, de los autores cercanos a la Gruta simbólica. La tendencia era reproducir textos que exaltaran el amor por la patria, la admiración por la belleza femenina, la fraternidad, lo sagrado y el espíritu aventurero. Formados en la idea de que esos autores constituían el referente de vidas y obras ejemplares, los lectores y escritores pereiranos desdeñaron desde un comienzo la capacidad de sus coterráneos para hacer obras de valor, razón por la cual se invitaba a los ‘aventureros literarios’ a reservar sus esfuerzos para trabajos físicos o prácticos.

Luego del asesinato de Emilio Correa y su hijo, el 8 de julio de 1955, El Diario cambió de dueños y de manera de asumir el periodismo. Su orientación ideológica quedó más abiertamente sometida a la voluntad de los poderes políticos locales y sus contenidos ya no buscaban crear una apropiación de la historia local, propósito claro de Correa Uribe. El último ejemplar de El Diario circuló a mediados de la década de 1980, cuando ya se habían ganado su lugar entre los lectores pereiranos La Tarde y el Diario del Otún.

El Diario es un capítulo poco explorado de nuestra historia.

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