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sábado, diciembre 3, 2022

Jorge Emilio Sierra habla de su libro sobre Jesús

Entrevista al escritor y periodista risaraldense, sobre su nuevo libro “Jesús: El camino para ser verdaderos líderes”, tomo 15 de sus Obras Escogidas que vienen saliendo en Amazon.

 

En pocas palabras, ¿qué plantea su libro “Jesús: El camino para ser verdaderos líderes”.

En síntesis, propone un liderazgo con valores, con valores éticos, y en forma sencilla, didáctica pero también práctica, muestra cómo alcanzar ese liderazgo, o sea, cómo ser un líder trascendente, capaz de afrontar y superar la grave crisis que afronta el mundo contemporáneo.

Vamos por partes. ¿A qué crisis se refiere?

A la crisis mundial que venimos afrontando, claro está. Dicha crisis es evidente en la política, hasta en los sistemas democráticos; en la economía, con crisis financieras globales que ya empiezan a hacerse permanentes; en la misma sociedad, donde la brecha entre ricos y pobres se acrecienta, y obviamente a nivel ambiental, donde fenómenos como el calentamiento global ponen en grave riesgo la supervivencia del hombre y de la vida en general. Es una crisis sin precedentes, no hay duda.

Pero, ¿sí es posible resolver esa crisis? ¿No suena utópico tal objetivo, más aún cuando busca superarla en todos los sentidos, desde lo político y económico hasta lo social y ambiental?

No, porque las diferentes crisis que padecemos tienen un origen común: la pérdida de valores, de valores morales, espirituales y religiosos, cuya progresiva desaparición en los últimos siglos y, sobre todo, en los últimos años, nos han llevado precisamente a una situación crítica que está a punto de destruirnos.

 

 

 

 

 

 

 

Sería conveniente que nos diera algunos ejemplos.

Pensemos en la corrupción, mal que ataca a las diversas instituciones, desde el gobierno y la clase política hasta la educación y la iglesia, entre muchas otras; en cómo las citadas crisis financieras se originan por la especulación sin control, fruto, a su vez, de la codicia y el individualismo a ultranza, o en la falta de equidad y de protección al medioambiente, sin responsabilidad social, que causa tantos estragos en todo el planeta. Si seguimos así, caeremos al abismo. Ya no habrá posibilidad de retorno. 

Regreso a los valores

¿Usted propone, entonces, restablecer los valores morales, éticos, como solución de fondo a la crisis mundial en la economía, la política, la sociedad, etc.?

Así es. Volver a los valores cristianos, a los auténticos valores espirituales y morales, si queremos salir adelante. No creo, además, que haya otra salida.

¿Por qué valores cristianos, a propósito?

Porque Jesús es el gran modelo de liderazgo, según podemos comprobarlo a lo largo de la historia. ¿O habrá acaso algún líder que pueda compararse con él? ¿Quién más partió la historia en dos, antes de Cristo y después de Cristo? ¿No sentó las bases de la mayor religión que hoy existe, con más de dos mil años encima? ¿Y la moral cristiana no está en la base de la cultura occidental, de todos nosotros, aunque muchos ahora se nieguen a admitirlo por los antivalores en boga?

Lo cual suena un poco parecido a fundamentalismo religioso…

De ninguna manera. Lo que digo no significa, ni mucho menos, rechazar otras religiones, como si sólo el cristianismo fuera válido. No. Los valores cristianos (amor a Dios y al prójimo, respeto por la vida y la propiedad, etc.) son universales, compartidos por muchas religiones y sociedades, tanto que son el pilar de la llamada ética global proclamada por autores como Hans Küng.

Con lo cual llegamos, por lo visto, al tema de la Responsabilidad Social Empresarial (RSE), pues el Pacto Global de Naciones Unidas tiene mucho que ver con la ética global que acaba de citar.

Tiene razón. En definitiva, el mundo ha visto la necesidad de dar marcha atrás y avanzar hacia el desarrollo sostenible; para ello se adoptaron, en el seno de la Organización de Naciones Unidas -ONU-, tanto los Objetivos de Desarrollo del Milenio como los de Desarrollo Sostenible, cuyo alcance exige la participación, con responsabilidad social, de las empresas y demás organizaciones colectivas, a través de un Pacto Global en torno a la lucha contra la corrupción y la protección de los derechos humanos, laborales y ambientales, basados precisamente en principios y valores morales. Por fortuna, ¡la ética se volvió a poner de moda!

El camino espiritual

En el primer capítulo, usted habla sobre el camino espiritual. ¿En qué consiste?

Muy simple: frente al materialismo reinante y el correspondiente culto al dinero como valor supremo en la sociedad (lo cual conduce precisamente a la crisis que antes señalaba), es preciso cambiar de rumbo y tomar un camino espiritual, en este caso siguiendo a Jesús, no a Buda o Mahoma como otros lo hacen con pleno derecho. Es un camino que se recorre junto al lector, como fiel compañero de viaje, a quien se le imparten las lecciones debidas.

¿Qué lecciones?

En primer lugar, conocer a Dios como creador del universo, padre del género humano, de usted y yo, pero especialmente como la encarnación del amor: amor al prójimo y la naturaleza, a los seres que más lo necesitan: pobres, enfermos, desempleados… Sobre esto presento tesis filosóficas, metafísicas y teológicas, tanto racionales como fruto de la revelación en textos bíblicos, que sirven de guía.

Avancemos en el recorrido. ¿Qué sigue?

De manera gráfica, y como si se tratara de un relato, los viajeros llegan en su camino espiritual hasta una escalera: La Escala de Valores (los valores cristianos: humildad, servicio, solidaridad, etc.-), al término de cuyos trece peldaños, con tan valioso equipaje a cuestas, alcanzan la anhelada Cima del Liderazgo, un liderazgo con responsabilidad social, al servicio de los demás, de los más necesitados, con espíritu de solidaridad, amor al prójimo y cabal cumplimiento de la voluntad de Dios. He ahí una síntesis muy apretada de la obra.

¿Y qué tan útil es todo esto?

Para mí lo ha sido en grado sumo, más que cualquiera de mis libros anteriores. Y lo seguirá siendo, pues el verdadero líder nunca puede abandonar los valores espirituales y morales, incluso para conseguir o mantener el éxito, entendido no ya por los logros financieros, laborales o profesionales, sino por la plena realización personal que nos genera paz y felicidad. Un camino distinto nunca podrá llevarnos a tales objetivos.

Usted, a fin de cuentas, es optimista.

Claro. Todo cristiano debe serlo. No sólo porque el mundo empieza a dar señales de querer dar marcha atrás, según lo demuestra el auge de la RSE y, en general, el modelo de responsabilidad social en general a partir de la responsabilidad individual, sino porque confiamos en la intervención divina, como tantas veces ha ocurrido a través de la historia. Nunca perdemos la esperanza, siempre y cuando tengamos fe.

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