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jueves, febrero 2, 2023

Jacqueline Urzola y “Si hasta Jesús pecó”

“Pienso con convencimiento que toda ficción se basa en la realidad, pues si no de donde más va a salir, y que la labor del escritor es recrearla con elementos de su imaginación para que no termine convertida en un repositorio testimonial y eso es precisamente lo que traté de hacer”

 

Alberto Rivera

En la crónica encontró su zona de confort, pero es en la novela y la ficción corta donde mejor ha podido darle rienda suelta a su talento literario, y en este nuevo trabajo lo sigue confirmando.

El libro más reciente de Jacqueline Urzola nos habla de un territorio poco narrado en la literatura escrita en Colombia, concebido con gran solidez y belleza, es una pieza en la que la autora se da a la tarea de recuperar, con la más atinada finura, la brillantez que reside en la tradición oral como herramienta narrativa, para contar las historias del pasado y del presente, y juguetear con las posibilidades del futuro.

En “Si hasta Jesús pecó”, el lector podrá escarbar entre estas historias que transitan los límites de lo público y lo privado, enunciadas, en su gran mayoría, a partir del universo femenino de quien escribe, acudiendo al pasado familiar y a la reflexión en torno a conceptos como la fidelidad, el amor abnegado, la crianza de los hijos, los estereotipos femeninos cuestionados y recreados, la violencia del machismo, la injusticia del latifundio y la perversidad de la división del pacto común.

¿Cómo nace el título del libro?

Si hasta Jesús pecó es una frase que la protagonista de uno de los cuentos le dice  a una prima después de que el marido, a quién no le dirigió la palabra durante veinticinco años por una supuesta infidelidad, murió y a ella le entró un arrepentimiento tremendo por lo que había hecho. “ Si todos los hombres hacen lo mismo, si no hay y no que se salve. Si hasta Jesús peco…” En Sincelejo, donde crecí, ese es un refrán popular que le oí decir muchas veces a las señoras cuando hablaban del adulterio de los hombres y a mí siempre me llamó la atención.   

¿En la ficción corta es donde mejor ha podido darle rienda suelta a su talento literario?

Hasta ahora si, en el futuro ya veremos si me le mido a algo más extenso, pero por ahora quiero seguir escribiendo historias cortas.

Un libro sobre un territorio poco narrado en la literatura escrita en Colombia, concebido con gran solidez y belleza, apunta la editorial. ¿Es cierto lo de poco narrado?

Yo diría que es un territorio del cual queda mucho por narrar. Por supuesto existen escritores como Héctor Rojas Herazo, entre otros, que lo han hecho con gran belleza y pericia, pero también me atrevería a apuntar que ciertos aspectos de su realidad si han sido menos narrados que los de regiones vecinas.

Usted recupera la tradición oral como herramienta narrativa, para contar las historias del pasado y del presente. ¿De dónde le viene eso como autora?

De mi infancia. Crecí en una casa abierta al público donde diariamente se armaban grandes reuniones en las cuales los amigos de mis padres y miembros de la familia contaban historias y hablaban sobre lo habido y por haber. Y a mí, que me encantaba oírlos, esa práctica oral se me quedó grabada en la cabeza y en el alma como un sello indeleble.

 

 

 

 

 

 

 

Usted hace un retrato eficaz, claro, de las situaciones que narra. ¿Por qué el universo femenino se enuncia en sus historias?

Porque en medio de esa oralidad en la que crecí, la voz de mi madre; sus diatribas y el recuento constante que tanto ella como otras mujeres cercanas a la casa realizaban sobre los distintos elementos emocionales y materiales que integraban su mundo, son el recuerdo más presente que tengo de los años de mi infancia. Los primeros, sin duda, que acuden a mi mente cuando evoco esos años.

Sus personajes son un cúmulo de recuerdos y no la mera transcripción de un hecho real. ¿Cómo logra esto?

Con esfuerzo; tomando una y otra cosa del cúmulo de historias y personajes que conocí y recreándolos con piezas de mi imaginación para evitar que queden convertidos en una mera transcripción de la realidad.

¿Cuánto tiempo le demoró escribir el libro?

Un año y medio aproximadamente.

¿La experiencia en Gatopardo y en Dinero fue determinante para dedicarse a escribir?

Absolutamente, fueron los primeros pasos que recorrí en el oficio y de donde brotó la idea de los libros.

¿Añora Sincelejo con sus recuerdos de infancia?

Yo diría, más bien, que la invoco para sanarla.

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