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sábado, junio 15, 2024

Hogar del loro Orejiamarillo, Nuevas amenazas a la Palma de Cera

A la ganadería y religión, se suma el cultivo del aguacate Hass como la más actual amenaza al árbol nacional. Podría tratarse del peligro más difícil de combatir.

 

Nadie podría negar la belleza del paisaje en las zonas del Quindío y el Tolima donde aún habita la gran palma de cera. Estos imponentes árboles sobresalen sobre toda la vegetación, incluso sobre la neblina que en las mañanas se posa sobre este territorio.

Salento y una zona denominada Tochecito, en el corregimiento de Toche, son los sitios donde habitan alrededor de 600 mil palmas de las 700 mil que hay en todo el país; sin embargo, según Julio César Gómez, director de la Corporación Autónoma Regional de Risaralda, Carder, también hay población de esta especie a lo largo de la Cordillera Central, pertenece a los ecosistemas andinos superiores a los 2800 metros sobre el nivel del  mar y hay población de palma en la zona de la Laguna del Otún, el Nevado de Santa Isabel, Citará, Tatamá, Chocó biogeográfico, donde hay reductos de bosque de palma de cera.

Aunque en 1985 la palma de cera en las tres variedades existentes en Colombia fue declarada el árbol nacional y la ley 61 demanda su cultivo y protección, parece que el ser humano se ensaña contra este patrimonio y a las conocidas amenazas se suman unas nuevas que aún no se han empezado a combatir.

Viejas amenazas

Existe suficiente y antigua ilustración y evidencia sobre el daño que la ganadería expansiva en la zona andina le ha causado a la palma de cera, pues gran parte de sus ejemplares fueron arrasados, así como el resto del bosque, para el sembrío de pastos. Esto es más que evidente en el Valle del Cocora, donde la lechería es unos de los productos por excelencia.

De igual forma, la utilización de esta planta en los ritos religiosos de la Semana Santa en el pasado fue un determinante en la tala masiva de la palma. Si bien las organizaciones ambientalistas y las Corporaciones Autónomas realizan campañas de manera permanente para sensibilizar sobre el no uso de esta el Domingo de Ramos a lo que se ha sumado la Iglesia y la policía con sus operativos de incautación, al parecer no ha sido suficiente y se ven en la necesidad de reforzarlo cada año. Evidencia de ello fue la rueda de prensa realizada el pasado jueves 30 de marzo en la sede de la Carder, donde el mensaje principal fue no utilizar la palma de cera y no comprar animales silvestres.

Nuevas amenazas

Son muchas las instituciones y organizaciones no gubernamentales comprometidas con la defensa de la palma de cera y lo que se ha logrado a lo largo de los últimos años en cuanto a conservación y sensibilización ha sido importante, por desgracia en el último quinquenio han nacido nuevas amenazas para estas especies y al parecer son aún más graves.

Según las fundaciones ecológicas Cosmos de Calarcá y Bahareque de Salento, el naciente cultivo del aguacate Hass en el Valle del Cocora se está convirtiendo en un nuevo peligro para la palma, no solo porque es talada para los cultivos, también por la cantidad de agua que este demanda y para el paisajismo en general, pues está cambiando de forma radical el uso de la tierra y el entorno natural.

 

 

 

 

 

Néstor Ocampo, director de Cosmos, indica que estos cultivos establecidos en la parte alta de la cordillera ni siquiera pertenecen a los campesinos de la región, sino que son de empresas extranjeras que han comprado extensos territorios en el hábitat de la palma de cera.

“Ya son varias las denuncias que se han hecho sobre la deforestación en el Cañón de Anaime en Cajamarca, en el Cañón de Toche, en Génova, Pijao, Salento, donde se ha detectado que le prenden fuego a las palmas de cera”.

Agregó que están condenando a las palmas que quedan entre esos cultivos a morir porque no tiene la forma de reponerse y dijo que lo más grave es que esta destrucción se realiza con la complicidad de las autoridades regionales, locales y ambientales que promueven estos cultivos.

“Concretamente en el Quindío esas empresas llegaron traídas por el Gobierno Departamental a través de un mecanismo llamado Invest In Armenia, una promotora de inversiones. Han ido a Perú, a Chile, a México a convencer a empresas de allá para que vengan a establecer cultivos de aguacate Hass aquí. Todo lo hacen con el argumento de que traen ‘desarrollo’ y ‘generan empleo’…  esas empresas no son entidades de beneficencia que estén aquí para resolver nuestros problemas, son empresas capitalistas que están aquí para llenar sus bolsillos con el dinero que obtienen de explotar la naturaleza (destruirla) y explotar a seres humanos que son las dos únicas fuentes de riqueza, la naturaleza y el trabajo”, concluyó.

 

La palma de cera

Ceroxylon quindiuense usualmente alcanza 20-40 m de altura, aunque algunos individuos alcanzan hasta 52 m. El tallo mide alrededor de 35 cm de diámetro y se adelgaza  por encima de los 12-18 m de altura, está recubierto por una capa de cera debajo de la cual se puede ver en los tallos jóvenes. La corona está formada por 14-20 hojas de unos 4 m de largo. Las flores son pequeñas y de color blanquecino. Los frutos son esféricos, de cerca de 1.8 cm de diámetro y en la madurez son de color rojo-anaranjado.

 

Difícil reproducción

En el ‘Plan de conservación, manejo y uso sostenible de la palma de cera del Quindío’ se indica que “Las poblaciones están compuestas en su gran mayoría por plántulas, cuya mortalidad es muy elevada. Las plántulas que consiguen sobrevivir y crecer son aquellas que se encuentran en condiciones de buena iluminación, pero sin radiación directa. Debajo de una palma hembra pueden encontrarse en ocasiones cerca de 300 plántulas que por falta de recursos mueren antes de pasar a ser juveniles. El crecimiento durante las primeras fases de vida es lento, y la tasa de producción de hojas es muy baja…

Una vez que la planta produce un tallo, su crecimiento se acelera significativamente, alargándose casi 1 metro por año hasta alcanzar la fase reproductiva, cuando tiene entre 12 y 18 m de altura”.

 

Loro Orejiamarillo

Recordemos que el loro orejiamarillo que está en vía de extinción, comparte el hábitat con la palma de cera. Este utiliza las palmas viejas para formar en ellas sus nidos y utiliza el follaje de los ejemplares vivos para pernoctar, además se alimenta de sus frutos.

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