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viernes, junio 24, 2022

Gran estudio cinematográfico bajo la lluvia

Es tendencia

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( n  Omar García Ramírez)

1

Un vaso de leche se derramaba sobre una mesa de madera en un bosque ruso.

Una veta incendiada, terminaba por arder…

mercurio con visos dorados contra el gris de la lluvia.

Había una pareja que se bañaba en una fuente nocturna en la ciudad eterna.

Una sombra bajaba una escalera que se distorsionaba contra el escenario.

Se vislumbraba el seno de una mujer opulenta y de carne blanca como de luna.

En una larga secuencia…un hombre se internaba en un barrio cuyas calles parecían eternas.

Una muchacha de ojos de gata verde entornaba su mirada bajo dos cejas negras

Un hombre corría detrás de su cocotte y la apaleaba a la salida de un hotel.

Alguien lloraba con los brazos cruzados.

Alguien caía.

Un marinero y su barco eran vapuleados, golpeados por un vendaval…

(En aquella ocasión utilizaron grandes recursos climáticos).

Tres pistoleros del far west esperaban el tren en un pueblo perdido…

(la locomotora se demoraba…)

Uno de los forajidos atrapaba una mosca dentro del cañón de su revolver.

En los pasillos vendían cigarrillos, dulces, chiclets, helados de fresa y perros calientes.

Las muchas del verano abrían sus piernas morenas

y los jóvenes magreaban  bajo faldas como si estuviesen arrancando los pétalos de una rosa negra.

Alguien tiraba una lata de cola.

Otro disparaba un zepelín de papel.

Había un culo enorme, y una vulva de selva capilar que hacia desaparecer una verga

en un cadre de argent.

Un seno se bamboleaba al compás de una música diabólica, en un cabaret ruinoso.

En el desierto…

Alguien…(¿la productora? ¿El director?) Hacían estallar carros

y sobre la pantalla, trozos de cristal caían dejando una huella de sangre cristalina.

había guerras, invasiones…

Bombas atómicas.

(Realmente querían hacer una arqueología de esa tecnología obsoleta).

Y grandes filósofos de la humanidad

rumiando sus conceptos contra las paredes de las ciudades sitiadas.

2

El set era muy grande.

Un mundo

recreado para asistir de nuevo a esa visón de la muerte o de la historia.

Ese murmullo…

Ese grito de la humanidad en perpetua guerra. Un ciclo tras otro ciclo.

Un carrete viejo y oxidado.

Los apuntadores aparecían y desaparecían en el cielo.

Ajustaban la energía de los túneles.

Trazaban nuevas líneas tectónicas para los cataclismos.

Había un mar rojo

y un profeta que venía a ocuparse de los asuntos mundanos.

Se presentó una invasión en Normandía.

(La verdadera había quedado relegada a fragmentos de un documental perdido…)

La nueva invasión, era en tecnicolor.

Se escenificaba de nuevo un campo de concentración.

También un paredón. Las horcas no podían faltar.

Ciertos métodos de ajusticiamiento primitivo, eran del agrado de los cinéfilos.

Queremos más realismo dijeron los productores.

Los antropólogos querían más libertad para los actores.

Los arqueólogos sembraban más Ooparts; el rompecabezas no estaba del todo listo.

Los decoradores se esforzaban más con el diseño computacional de las estructuras.

Los físicos querían unir en suma armónica todas las leyes.

Los poetas…

Algunos poetas…

Miraban hacia el fondo del holograma y dibujaban poemas con linternas cuya luz atrapada al otro lado del plano, era devorada y filtrada como un murmullo de ceniza ardiendo. El maelstromg negro convertía esta información en pequeños corpúsculos de información. Algo sorprendente para las señoras que hacían la limpieza en los estudios de la compañía.

(Sobre los campos florecían agroglifos con fórmulas matemáticas)

pero no querían que durasen demasiado ante los elementos.

El set es dinámico y se retroalimenta de su propia energía.

El set tiene su propio ritmo, su entropía secreta.

Si era vedad; la belleza se buscaba. La paleta de colores era extensa…

Y en algunos momentos, la epifanía funcionaba como una revelación

o una manifestación mística.

Los que alcanzaban a experimentar aquello, a saborear esa pequeña parte del oro alquímico…

De alguna manera; se salvaban.

Los señores de la compañía perfeccionaban a las bestias.

También a los ángeles.

Esto no tendría por qué haber sucedió…

Pero era la única manera de saberlo.

Un eterno remake.

Una ligera intervención.

Un cambio en el guion.

En el fondo era el mismo trabajo de laboratorio…

Solo que esta vez lo reescribirían combinando todas las leyes… para la eternidad.

3

Había un gánster que creaba una epopeya familiar.

El rostro iluminado por un spot en el estudio…

Algo que susurraba bajo un mar que atrapaba a los amantes

en una ensenada cuando la creciente llegaba.

Todo esto…

Una y mil historias; diez mil más

tiradas al azar como un golpe de dados cuánticos sobre la ondulante carpeta de la noche estelar.

Diseñadas por líneas de un fuego verde y vertical. Corpúsculos de anillos vibratorios.

Ronroneo de computadora satelital que contabilizaba las muertes

sobre un planeta en cuarentena.

Lluvia de reflectores que, desde la bóveda celeste

giraban con lentitud de piedra estelar.

Sus inclinaciones daban las coordenadas…

La luz perfecta para que un rayo hiciera que un volcán estallara.

El obelisco tenía toda la información…

Pero el código se había perdido.

Y entonces

ellos

se conformaban

con alguna copia gris de los años dorados.

Cuando se quemó la vieja película  en la sala bajo la lluvia…

Cuando el celuloide ardió con una gran explosión.

Los espectadores-actores

de aquella opera vintage…

Quedaron convertidos en estatuas de sal.

 

 

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