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viernes, agosto 19, 2022

Gina Parody debuta en la literatura con ‘Mujer amurallada’

Carlos Andrés Arboleda

La exministra de Educación, Gina Parody, se estrena como escritora con la novela ‘Mujer amurallada’, trabajo literario con el que deja claro que la política es un capítulo cerrado en su vida y que ahora está dedicada a las historias, a la ficción y a su tesis de doctorado en economía. Gina habló con Las Artes sobre Magdalena Corso, la protagonista de esta novela, y de todo lo que los lectores encontrarán a lo largo de las 308 páginas del libro de Penguin Random House Grupo Editorial.

¿Qué es, cómo describir ‘Mujer amurallada’?

‘Mujer amurallada’ es un texto que explora las emociones, los pensamientos, las intuiciones de una mujer cuando descubre que se encuentra atraída física y sexualmente por las mujeres. Esto rompe con las convenciones que existen en su contexto.  Lo que Magdalena Corso, la protagonista de esta novela, va encontrando es que su libertad depende, sobre todo, de romper con sus murallas internas.

¿El título de dónde nace?

El titulo original era Magdalena, me parecía que era un nombre con la suficiente personalidad como para dirigir todo el texto, sin embargo, el antropólogo Wave Davis  se adelantó con una obra con el mismo título. Leyendo y releyendo las líneas noté que valía la pena resaltar el contraste entre vivir en una ciudad amurallada (Cartagena) y tener murallas propias, de ahí el título de Mujer amurallada.

¿Es novela de ficción, pero los lectores pueden encontrar algunos momentos de realidad?

Por supuesto, como dice Mario Vargas Llosa en Historia de un deicidio, los escritores tienen fantasmas personales, culturales e históricos, a mi me rondan los tres. Mi familia es de Barranquilla, mis padres, mis abuelos son de esa ciudad, pasé muchos meses de mi infancia y adolescencia en la costa caribe, me crie escuchando la campana que anuncia el peto por las tardes, la voz de canto de las mujeres con sus bollos y alegrías, el raspao de kola en la playa, los amaneceres y atardeceres en el mar. Todo esto lo trato de plasmar en la novela. La historia de Magdalena Corso no es mi historia, sin embargo, hay unas líneas que son basadas en un episodio muy bello de mi vida, que son las que se refieren al momento en que Magdalena tiene el corazón roto y su madre, le pregunta que quién es, y después le dice que la apoya en todo, tal cual me ocurrió a mí con mi mama, y fue un momento muy importante en mi vida que yo quería narrar.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¿Magdalena Corso representa a qué tipo de mujer?

No estoy segura que pueda haber tipos de mujeres, hay mujeres en plural, con su pluralidad, todas distintas, no soy dada a categorizar a las mujeres ni a las personas, me parece que la pluralidad con todo lo que ello implica nos expone al reconocimiento de la dignidad humana como tal, a aceptarnos y reconocernos como seres humanos, con todas las diferencias enriquecedoras que cada uno posee.

¿Cambió usted la vida política de los debates por la pluma y el poder de expresión que se puede lograr a través de ella?

Sí, cerrado el capítulo de la política.

¿Qué la motivó a escribir la novela?

La génesis de esta novela fueron unas historias cortas que se titulaban “Diez maneras de salir del closet”, cuando iba en la octava busqué un ojo crítico que me dijera si iba por buen camino, me encontré con quien se convirtió en mi editora pero sobre todo mi maestra: Carolina López, ella me dijo que de una de esas historias era clarísimo que saldría una novela. Le dí entonces un vuelco al trabajo que llevaba y este es el resultado.

¿Cree usted que hay muchas Magdalena Corso que se rebelan en este país?

Para mí la rebeldía más potente de Magdalena es contra sus propios prejuicios, incluso contra su propia indiferencia. Su fuerza lo que indica es que si quiere cambiar la sociedad el cambio empieza por ella.

2 capítulos, cuaderno amarillo y cuaderno rojo

El cuaderno amarillo se llama así por recomendación de Olga la prima de Magdalena, quien le sugirió que escribiera en él todo lo que pudiera ser el origen de las pesadillas. Está escrito a dos voces y en dos tiempos, presente y pretérito. Olga dice que el amarillo es el color de los pensamientos positivos. El cuaderno rojo es donde Magdalena escribe sus sinfonías de amor, el rojo es un color que le recuerda la pasión.

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