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domingo, octubre 2, 2022

Fiesta y cosecha de poesía en Pereira

John Harold Giraldo Herrera

La que llaman la querendona, trasnochadora y morena, ciudad en sus fiestas aniversarias (159 años), de la cosecha, por aquello del café, también continúa sembrando y recogiendo bellas letras. Fueron seis días de poesía, que empezaron con un concierto de Victoria Sur, en el Centro Cultural Lucy Tejada, además con 8 poetas invitados, de los más de 40 que estuvieron durante los seis días por sitios emblemáticos de la ciudad. Adicional lecturas y talleres de poesía en colegios con los poetas invitados, con un lema: La poesía vuelve al salón de clases. Giovanny Gómez continúa vivo en un festival que expone y motiva el amor a la cultura y a esas expresiones, que él denominó como portadoras de alas.

Giovanni Gómez dejó una huella incalculable en el mundo artístico y literario de los pereiranos, era una persona excepcional en su trabajo, incansable en su labor, tanto así, que hasta el último día de su vida no dejó de fabricar gestiones para acercar a las personas al cine, a la literatura, al arte en general. Su pasión por la escritura y el amor a la poesía lo llevó a hacer realidad el sueño de muchos, crear un festival de poesía hecho a pulso pereirano, un festival que terminó por ampliar las puertas de esta trasnochadora y morena ante los ojos expectantes de artistas, escritores y poetas de talla local, nacional e internacional. Ahora completa sus dieciséis versiones, donde el café ya no es solo el símbolo, sino también la cosecha de letras. Hay tantas, que en varios festivales han lanzado poesía del Viaducto, el puente que una a la ciudad de Pereira con Dosquebradas.

 

 

 

 

 

 

 

La infancia de Giovanny, como la de miles de colombianos, fue difícil en sus primeros años, su padre tenía problemas de alcohol y adicción a sustancias psicoactivas; Luz Dary Gil (hoy una de las que continúa el festival), fue madre cabeza de hogar y por eso llegaron a Pereira con la ilusión de mejores y mayores oportunidades, un eslogan que ha hecho carrera en Pereira, es: “La ciudad sin puertas”, acogiendo e hibridando a los que convivimos en este territorio. Giovanny y sus hermanos desde pequeños fueron persistentes y tercos cuando se trataba de lograr sus metas e ilusiones, la cultura los salvó, como a otros que hoy dicen, que la poesía y la lectura, como el arte, les concede las ventanas y los mundos, que se niegan en la realidad. 

Giovanni se inicia en el mundo de la poesía gracias al amor, cuando trabajaba como empacador en los supermercados de Comfamiliar se enamoró de una niña llamada Mireya y le compuso un poema, en ese entonces tenía alrededor de 13 años. Con ese mismo poema participó en un concurso de poesía del diario La Tarde (ya clausurado) y ocupó el segundo lugar. Pasados los años y estudiando la Universidad Tecnológica de Pereira incursionó en unos de los concursos de poesía del alma mater y también allí quedó en segundo lugar. Estos primeros pasos fueron los que lo animaron a seguir en el camino de la poesía y, como tal, de la escritura.

Fue gestor, escritor y poeta, pero además tenía la gran virtud de la sensibilidad, aún más si se trataba de temas sociales. Fue un hombre sencillo, le gustaba ver películas y disfrutaba escuchar salsa, uno de sus géneros predilectos, incluso le dedicó un poema a Héctor Lavoe. Le encantaba conducir y ver la naturaleza.

 

 

 

 

 

Este año Luna de locos inició en un espacio como El Planetario de la Universidad Tecnológica de Pereira, allí junto con algunos poetas que lo acompañaban a cielo abierto, emprende un camino del recorrer con profunda entrega por el mundo de los sentidos a través de las letras, el 31 de agosto la universidad tuvo lecturas con los invitados, profesoras y profesores, estudiantes del programa de Literatura y Lengua Castellana, como una forma de combinar los talentos de quienes cuentan con una trayectoria y los que la inician, Giovanny siempre confió en que el festival pudiera sembrar la semilla de la poesía en niños y jóvenes. Sacar la literatura del aula y lograr que no solo se estudiara como un simple acto inerte, para él la poesía era vida, emoción que se juntaban en las esquinas de los barrios, en los colegios o en el vibrar de los encuentros en los parques, allí a esos lugares y todavía hoy los poetas invitados van y comparten sus creaciones y estimulan en mostrar un ideario y mundos posibles.

Fue un hombre que hizo de la poesía un ritual que anualmente se presenciaba bajo los brazos de un árbol que abrigaba las letras flotantes ante la profunda noche, un árbol que Giovanni bautizó como “el árbol de los poetas” ubicado en el parque Olaya Herrera, uno de los espacios culturales más reconocidos de nuestra ciudad. El 3 de septiembre veinte poetas compartieron con el público en este simbólico territorio.

Hasta sus últimos días Giovanni estuvo hablando con muchas personas, era abierto a mucha gente. Era receptivo y escuchaba, esa era una de sus virtudes. Siempre estaba dispuesto a conversar y compartir a pesar de su ardua labor y del tener que sobrellevar una feria con más de 40 invitados. Difícilmente una persona logra hacer lo que Giovanny hizo, porque tocó corazones, no tenía límite, por eso tuvo la capacidad para traer personas de mucho renombre a la feria del Libro y festival Luna de Locos.

Pereira cosecha artistas, escritores, creadores. Seis días de poesía, con invitados de la India, Cuba, España, Bolivia, Estados Unidos y muchos más países, incluido Colombia y la ciudad de Pereira. Una forma de festejar sus fiestas aniversarias.

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