En tus pinturas vibrará tu vida Manuel Castelin

Francisco Javier López Naranjo

Con motivo de la reciente desencarnación de mi entrañable amigo, el maestro Manuel Castelin, comparto la siguiente autobiografía que parece en mi libro virtual “Mis sonetos laureados”, editorial Huellas Antológicas:

“Nací en Vigo, verde Galicia, España, en 1949. Desde 1981, comencé a hacer exposiciones de pintura por Europa y mis primeros éxitos me permitieron dar el inicial salto explorador a Hispanoamérica, experiencia imprescindible para un español aprender a conocer y valorar su estirpe. Me enamoré de mi esposa, Olga Ochoa, en la bella costa del Chocó colombiano, en 1983, y vinimos a tener nuestro primer hijo juntos, Simbad, a su pueblo andino, Santuario, Risaralda, en el año siguiente. Me sorprendió que ella, su madre y sus hermanos habían aprendido a memorizar y recitar con gracia largos poemas de diversos autores. En 1997, conocí a Francisco Javier López Naranjo en Santuario, donde él daba un recital y yo una exposición. Además de ser un maestro de los sonetos y un caballero colombiano e hispano de la mejor clase, con don Quijote y san Juan de la Cruz escondidos en la gorra, su humanidad me pareció tan sencilla como espléndida, de modo que nos hicimos amigos a primera vista y he tenido el placer y el honor de que varios cuadros míos acompañaran como portada a algunos de sus libros de poemas a lo largo del tiempo.

Muchos años después yo quería hacer un agradecido homenaje a mi familia y amigos colombianos dentro del marco de su propia cultura más auténtica, la que crece junto al café y la caña. Por eso no me podía perder la oportunidad de acompañar con mis imágenes los poemas laureados de Francisco. La mayoría de ellas corresponden a los mejores cuadros que he ido dejando en mis andanzas por el mundo, ya ni recuerdo dónde, o al mejoramiento de antiguos esbozos comenzados a pincel sobre tela, y perfeccionados en el final del 2020 y comienzos del 21 con las herramientas de phothoshop, que para mí son otros pinceles más, que no manchan los dedos. Quien desee conocer el resto de mi obra y mi curriculum, entre en manuelcastelin.blogspot.com. Agradezco a la Vida, que nos ha dado tanto a mí y a las personas con quienes la he compartido, con estas imágenes-huellas que la expresan y la celebran desde mis ojos y mis manos, junto a los sonetos de Francisco. ¡Viva la Vida por siempre!”.

Conocí al maestro Manuel Castelin y a su culta esposa Olga Ochoa hace más de veinte años en un recital poético en Santuario, Risaralda, Colombia, donde él estaba exponiendo sus cuadros. Me impactaron sus arquetípicas pinturas y muy generosamente las puso a mi disposición para embellecer las carátulas de varios de mis libros. Inclusive, me regaló su hermoso cuadro “Nuestra Señora de la Floresta”, para que con su venta pudiera cubrir la deuda que me dejó uno de mis libros. Dicha pintura está expuesta en la Casa de la Cultura, de Apía, Risaralda. En mi más reciente obra “Mis sonetos laureados”, publicada en Internet, figuran 118 imágenes de pinturas de Manuel. Su generosidad conmigo fue tanta que incluyó tres de mis sonetos en la novela que estaba escribiendo, y tradujo varios de mis poemas de “La silentísima epopeya” al gallego y al portugués, además de ilustrarlos con hermosas pinturas. En uno de sus últimos mensajes puso a mi disposición el dropbox con sus pinturas para que haga uso de ellas en mis textos. Y terminó diciendo: “”Estoy muy contento de haber colaborado juntos. Viva la creatividad. Viva la vida. Abrazo enorme, querido amigo y hermano”. En vísperas de la partida a la Eternidad de Manuel Castelin una nube irisada apareció en el firmamento de Vigo, España, su tierra natal, cuya foto fue publicada en su Facebook, y que me inspiró el siguiente soneto:

Al maestro Manuel Castelin

La diosa Iris coloreó los cielos,

cual presagio del vuelo del pintor,

quien con su genio y numen creador

plasmó en cuadros espléndidos anhelos,

y de arquetipos descorrió los velos

en aras de lo eterno y del amor.

Embelleció en el arte del color

la existencia, tras gestas y desvelos.

El Sumo Artista en áureas dimensiones

y tu musa te den la bienvenida,

junto a maestros clásicos gloriosos.

Tu añoranza refulge en corazones,

y en tus pinturas vibrará tu vida,

en matices invictos y gozosos.

Gratitud infinita, maestro Manuel Castelin.

Compartir