La Casa Marulanda es probablemente el caso más visible y simbólico del debate sobre patrimonio post-terremoto en Pereira. Pero no es el único.
Sara Puerta Castillo
Después del sismo del 10 de agosto, decenas de edificaciones patrimoniales de la ciudad han quedado afectadas en distintos grados. Y las decisiones que se tomen con cada una de ellas van a marcar la manera en que Pereira aborda su memoria arquitectónica para las próximas generaciones.
Pereira ya vivió antes una intervención masiva sobre su centro tradicional: Ciudad Victoria, entre 2001 y 2006, transformó trece manzanas del centro tradicional con logros claros y con deudas patrimoniales que hoy siguen abiertas. La lección más dolorosa de ese proceso es exactamente esta: en las demoliciones se perdieron edificios cuyo valor patrimonial no fue adecuadamente reconocido ni preservado, y esa memoria arquitectónica del centro pereirano de mediados del siglo XX se borró sin adecuada documentación. Repetir ese error con la Casa Marulanda y con las demás edificaciones afectadas por el sismo sería no haber aprendido nada de las últimas dos décadas.
Esta es una oportunidad. Una oportunidad de establecer un protocolo serio de intervención patrimonial post-terremoto que incluya:
Evaluación técnica integral, con equipos multidisciplinarios que no incluyan solo ingenieros estructurales sino también arquitectos restauradores, historiadores del arte y especialistas en patrimonio.
Documentación exhaustiva de cada edificación patrimonial afectada, con planos, fotografías, videos, escaneos 3D. Independientemente de si se conserva o se demuele, la memoria documenta l debe quedar completa
Análisis de alternativas antes de decidir la demolición: reforzamiento, restauración, conservación de fachada, reconstrucción idéntica. Todas evaluadas seriamente, no descartadas por default.
Consulta ciudadana. Las decisiones sobre patrimonio son colectivas y deben incluir procesos participativos con historiadores locales, arquitectos, ciudadanos interesados y propietarios afectados.
Priorización de recursos. El presupuesto de reconstrucción de Pereira debe incluir un rubro específico para conservación patrimonial, no dejar esto a la buena voluntad de cada caso individual.
Rescate de elementos. Si finalmente hay que demoler, los elementos arquitectónicos significativos deben ser rescatados y conservados. Balcones, columnas, ornamentos, materiales especiales.
Documentación artística. El trabajo que están haciendo Los Inmodernos debe ser apoyado y ampliado. Cada edificio importante que se pierda debe quedar en la memoria colectiva mediante arte visual, testimonios y publicaciones.
Es un trabajo grande. Requiere voluntad política, recursos económicos y sobre todo una decisión colectiva de valorar el patrimonio de la ciudad. Pero es exactamente el tipo de trabajo que las ciudades resilientes hacen después de las tragedias. Es la diferencia entre reconstruirse solo físicamente y reconstruirse con memoria.
Lo que representa
La Casa Marulanda es un ejemplo típico de la llamada arquitectura republicana colombiana. Este estilo dominó las construcciones importantes del país desde finales del siglo XIX hasta la década de 1930, y buscaba diferenciarse de la arquitectura colonial anterior mientras adoptaba influencias europeas de la época.
Los elementos característicos de la arquitectura republicana incluyen fachadas simétricas y proporcionadas, balcones ornamentados en las plantas superiores, techos con teja de barro, columnas y elementos decorativos inspirados en el neoclasicismo europeo, grandes ventanales verticales con marcos elaborados, cornisas trabajadas que rematan los edificios, zaguanes de entrada monumentales, patios interiores con corredores, y uso extensivo del ladrillo y del bahareque encementado como sistemas constructivos. La Casa Marulanda encarna varios de estos elementos, especialmente los característicos balcones que la han hecho reconocible en la Plaza de Bolívar durante décadas. Sus tres niveles y su ubicación esquinera la convierten en una de las edificaciones más visibles del centro histórico pereirano.
Un dato particularmente interesante que un usuario compartió en redes sociales: la Casa Marulanda habría sido la primera casa en Pereira que usó cemento traído de Bélgica para su placa. Esto revela algo importante sobre la casa. Cuando Valeriano Marulanda la construyó, no solo estaba construyendo una vivienda. Estaba haciendo una declaración de modernidad. Estaba usando los materiales más avanzados de su época, importados desde Europa. Estaba poniendo a Pereira en la vanguardia constructiva del país. Ese detalle del cemento belga es un símbolo poderoso de lo que significaba la casa: modernidad, sofisticación, conexión internacional.
Y aquí está algo que muchos no reconocen. La arquitectura republicana no fue solo un estilo estético. Fue también una expresión del momento histórico que vivió Colombia entre finales del siglo XIX y comienzos del XX. Fue la manera en que las nuevas élites cafeteras del eje central del país expresaron su bonanza económica y su aspiración de modernización. Y por lo tanto, cada casa republicana que perdemos es también un pedazo de esa historia económica y social que dejamos atrás.
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