17 C
Pereira
viernes, septiembre 30, 2022

“El tiempo” Cleiver Tovar, un venezolano de pinturas, libros y andamio

James Llanos Gómez

Un sábado de esos que suelen pasar en el centro de negocios de Pereira Torre Central PH, estábamos sentados hablando de tirios y troyanos de esta Perla que tanto amamos, cuando llegó un joven de tez morena en una bicicleta un poco entrada en años, con un maletín a sus espaldas, vestido con ropa empolvada y nos dio un saludo con un acento venezolano que bien diferenciamos del costeño. Preguntó con un tono seguro y muy convincente: ¿Quién es el propio en esta galería?, le señalé al señor de barba y cabello blanco que allí permanece, y se dirigió a él y le preguntó: “Mira, yo tengo unas cositas, como unas artesanías, no sé cómo decirte qué son; mira es que yo pinto en unas maderas y bueno, es que cómo te explico…, entonces, en ese instante yo me acerqué y le pregunté: ¿Tú eres venezolano?, contestando: “Sí”, y con un gesto cómico le dije: ¡Viva Maduro!, mejor dicho, tú lo que eres es un artista, porque toda acción que uno hace con las manos, son hechos artísticos y ya conociéndolas, sabremos si son hechas con afecto y miraremos si son o no lo que nos describes. ¿Porque mejor no los traes? ¿Te demoras mucho?, e inmediatamente dijo: “No, ya te los traigo oíste”.

Para sorpresa de los presentes, que entre otras cosas éramos muy pocos, pero cualificados, porque la mayoría somos artistas, pintores o dibujantes. Cuando este hombre llegó con su cuerpo un poco cansado, pero con el vigor del artista que quiere y puede, convencido que lo que estuvo haciendo por muchos años en su Venezuela y luego en Colombia, resultó que era una preciosa obra en módulos de pequeño formato que contaba cosas de su país, de su vida o del entorno, mejor dicho, una tragedia social y humana de esta región latinoamericana. Unos polípticos de excelente factura, con un género naif de buen gusto y de una composición extraordinaria; una composición muralística con profundidad y un contexto político, erótico y citadino, lo pictórico de la gama expresionista y del brillo y los ímpetus de los pintores de esta región caribeña.

Cuando estaba en la universidad, recordé que tuve una mujer maestra extraordinaria venida del México de los 80s, con un lenguaje recién salido de la temática socialista y comprometida, que nos contaba que la gente cree que muralismo como es de los tres pintores mexicanos y cinco manos: Orozco con una, Siqueiros y Rivera realizaban los murales más grandes del mundo en metros cuadrados, de hecho es verdad, ella misma nos contaba que los Aztecas y Mayas realizaban en sus vasijas y recipientes decoraciones con composiciones poli-angulares, de profundidad y gamas con juegos cromáticos en un pequeño espacio que emanaban grandeza y monumentalidad, donde al igual que la propuesta de Cleiver, guardando las proporciones, existía una similitud, que dejan una sensación de monumentalidad.

Pues bien, esto me generó en mis sentimientos la obra de Cleiver con sus pequeñas piezas polípticas que alineadas componían un súper módulo que contaban aspectos muy cercanos a nuestra propia identidad (colombo-venezolana) con la realidad violenta, folclórica y política, pero, igual con sus sentimientos emotivos del optimista; un ser humano de las artes y las letras, porque además este hombre fue bibliotecario en su país, allí era responsable de la bibliología de la biblioteca de una mujer Turca, con una bella y excelentes colecciones de lujo con portadas en cuero y de una excelsa literatura, que cuando llegó la crisis política la cerró y emigró para su país de origen; este artista apasionado de los libros parecía “como buey en hierba”, se hizo a su colección propia que tiene y dice querer tanto como el arte y su patria.

Este gran artista ocupa su tiempo entre el arte, el libro y subido en un andamio, porque trabaja la rusa, como le decimos hoy a la construcción, esta es la vida de este artista y gran lector, la vida y el arte unidas hay que dignificarlas.

Su obra es de gran factura, de una excelente composición, sobre todo de un gusto en la museografía compositiva, y en la actualidad está exhibida en la sala de exposiciones “Carlos Drews Castro”, bajo el título “El tiempo” pintura al frío sobre madera (roble), el cual todo con particularidad, armado con unas piezas que las construye desde cero, comprando las mederas,  cortándolas y armando sus superficies y preparando para sus propuestas, procesos de construcción y precisión, alternando con la obra del maestro Javier Montoya con su bella propuesta SENSACIONES, que son unas  pinturas que evocan la película “Naufragio”, que muestran un mar picado y desafiante que solo en estas grandes obras y otras de pequeño formato, uno puede arriesgarse a nadarlas.       

 

 

  

Artículo anteriorDe fiesta en Alto Cauca
Artículo siguiente3° Aniversario

Para estar informado

- Advertisement -
- Advertisement -

Te puede interesar

Los piques, otra vez

Este es el balance de ExpoU 2022

Celebraron sus cumpleaños

- Advertisement -