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Pereira
domingo, agosto 14, 2022

El skatepark más grande de Colombia

Manuel Favian Sierra Henao

msierra65@estudiantes.areandina.edu.co

Domingo a las 4:00 de la tarde, me encuentro con Alberto Agudo y Carlos Taez, patinadores de alto rendimiento a nivel nacional en el Skatepark La Villa. El sol aún está en lo alto del cielo calentando sin compasión alguna y son escasas las zonas con sombra en el skatepark. Decidimos caminar hasta la estructura y a la vez rampa más grande del sitio, llamada ‘vertical’.  Mide cuatro metros de altura y es de color azul claro, aunque ahora este llena de graffitis de múltiples colores.

Nos colocamos los patines y subimos la vertical para darnos cuenta de lo alta y atemorizante que es esta rampa. Desde allí podemos ver al completo y comprender la distribución de este gigantesco lugar.

El skatepark se encuentra distribuido en cuatro espacios muy bien diferenciados en los cuales todas las actividades a llevar a cabo son diferentes. También apreciamos las obras de arte callejero que se han implementado en el sitio de forma casi natural.

Empezamos a patinar juntos de forma ordenada, visitando cada uno de los espacios a la vez que empiezan a llegar más personas conforme baja el calor. Son las 7:00 de la noche y el skatepark ya está lleno de gente. El sol se escondió al completo y todo el mundo sabe que es el momento perfecto para empezar a practicar en serio, darla toda.  Desde adultos a niños, todos practican deportes fuera de lo común en un orden muy respetuoso.

Es increíble cómo el nivel de los deportistas ha aumentado de forma espectacular desde la apertura de este lugar, se evidencia cómo una buena infraestructura permite avanzar y revolucionar el mundo de lo extremo. Incluso los mejores a lo largo y ancho de Colombia se trasladan a Pereira para poder disponer del lugar y entrenar todo tipo de disciplinas.

Luego de haber estado montando patines toda la tarde decidimos por fin dominar la vertical, aquella bestia de cuatro metros de altura.  Arriba de ella podemos observar el sitio de noche y apreciar más su belleza arquitectónica mientras decenas de personas inundan las rampas y lugares. Alberto es el primero en lanzarse al abismo de la vertical para luego realizar un brinco y giro en el otro extremo, todo sale a la perfección y la gente del sitio aplaude fuertemente. Los demás seguimos su ejemplo y conseguimos dominar el spot.

Después de horas de diversión, Pereira y su clima realizan una de las suyas,  desprendiendo un fuerte aguacero espontáneo arruinando una genial tarde de ejercicio, dando honor a su apodo de “cielo roto”. Nos refugiamos debajo de la vertical nuevamente mientras nos cambiamos y esperamos a que amaine la lluvia mientras hablamos con los locales acerca de la gran cantidad de deportistas de élite que pueblan dicho sitio.

Después de esperar por espacios de media hora mientras nos resguardábamos de la lluvia para podernos marchar del lugar, pensábamos y hablábamos de lo bueno que es y las ganas de volver para hacer muchas más cosas extremas y divertidas.

Para estar informado

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