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miércoles, diciembre 7, 2022

El presidente Juan José Nieto Gil, debajo de un matarratón

Tras siglo y medio de olvido renace su nombre y por fin las comunidades negras y el resto del país mestizo están reconociendo a uno de sus próceres.

Alfredo Cardona Tobón

El matarratón es un árbol leñoso de tierra caliente, que sirve para delimitar potreros y agregar sus hojas a la dieta avícola para dar color a los huevos. A la sombra de uno de esos árboles, en la inmensidad de la sabana, nació Juan José Nieto Gil, un costeño que ocupó durante seis meses la Presidencia de Colombia.

En la tarde del 24 de junio de 1905, la mulata Benedicta Gil acompañaba a su esposo Tomás Nicolás Nieto en otro de los viajes a Cartagena, a vender las mechas de algodón que el matrimonio producía en su finca. Los dolores de parto sorprendieron a Benedicta, en el sitio de Sibarco en el distrito de Baranoa y Tomás que se desempeñaba como partero en su pueblo, la recostó en el tronco de árbol y la asistió en el trance, mientras el sonido de las chicharras y la reverberación de la canícula sabanera se unían a los gritos de un pequeñín, anunciando al mundo que había llegado un muchachito triétnico, con sobrados alientos para desafiar los obstáculos que le vendrían en su ajetreada existencia.

Juan José Nieto Gil no calentó los bancos de una escuela ni conoció maestros o tableros, empezó su vida laboral como monaguillo y luego como sacristán de un cura progresista que le enseñó las primeras letras y a manejar los números. Con este bagaje desempeñó el cargo de escribiente del comerciante José Palacios, un español como su padre, que le suministró libros y facilitó su acceso a los pensadores franceses que hablaban de derechos humanos, de la libertad y de las leyes.


Juan José era “entrón”, amiguero y muy de buenas para las mujeres por su tez cetrina, el cabello crespo, las facciones finas, los ojos verdosos y su porte esbelto y fornido. A todo esto, se le sumaba la cultura autodidacta, el don de gentes, el cariño de la gente humilde y la amistad del general José María Obando, gobernador del Estado Soberano de Bolívar.

 

El amor
No fue difícil conquistar el amor de Josefa Teresa, una bella mulata perteneciente a una familia pudiente de Baranoa, que impulsó la carrera política de Nieto, quien por designación de Obando ocupó la Jefatura Política del Cantón de Cartagena.

En la guerra de los Supremos acaecida en 1840, Nieto apoyó la causa federalista bajo las banderas del general Carmona. En el reñido combate de Tescua, Nieto cayó prisionero de los centralistas y fue condenado a muerte. Gracias a la intervención de Susana Llamas, la bella cuarterona amante de Mosquera, Juan José se libró del paredón y se cambió la ejecución por el destierro a Jamaica.

En la isla antillana, Nieto contó con la fraternidad de los masones y al presentarse una amnistía regresó a Colombia donde respaldó al general Mosquera en la rebelión contra el gobierno de Mariano Ospina Rodríguez. Cuando Mosquera se desplazó al sur y atacó a los ecuatorianos por su respaldo a Sergio Arboleda, el general costeño se proclamó presidente provisional de los Estados Unidos de la Nueva Granada con sede en Cartagena, donde ejerció el mando durante seis meses hasta que el mando volvió a manos del militar caucano.

 

Al mando
Fue fructífero el corto gobierno de Nieto, en esos pocos meses respaldó a los indígenas en sus reclamos por tierras, impuso el voto popular directo e impulsó la educación de las niñas.
Nieto fue un gobernante de izquierda, de mera entraña popular, quizás el hombre de extracción más humilde en la galería de los gobernantes, fue un personaje de paz arrastrado por las guerras, sin pasar por las aulas fue periodista, ensayista, cartógrafo, docente, escritor, diputado, gobernador, político y presidente. Durante su exilio en Jamaica escribió “Ingermina”, “Los Moriscos” y “Rosina”, obras consideradas como la primera aproximación a la novela en Colombia.

Como Presidente del Estado Soberano de Bolívar, el general Nieto fue el precursor de la lucha por la autonomía regional. Fue un adalid del federalismo que se opuso al centralismo bogotano y buscó una mayor representación de la zona del Caribe.
Los dirigentes santafereños trataron de borrar su memoria por afrodescendiente y por izquierdista. Apenas ahora se reconoce su presencia en nuestra historia. Este presidente popular apoyó la rebelión de Melo y desterró al obispo de Cartagena Pedro Torres, cuando el prelado desobedeció la ley sobre la elección de los párrocos.

La imagen de Nieto no figuró en la galería de los mandatarios colombianos. Hace pocos años la rescataron de un sótano y en el gobierno de Juan Manuel Santos la colocaron en el sitio debido. Este mandatario murió en julio 16 de 1866 en Cartagena y sus cenizas reposan en una modesta tumba en el cementerio de Manga… tras siglo y medio de olvido renace su nombre y por fin las comunidades negras y el resto del país mestizo están reconociendo a uno de sus próceres…

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