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miércoles, diciembre 7, 2022

El olvido está lleno de memoria

Víctor Zuluaga Gómez, connotado historiador del Eje Cafetero, nos entrega un texto titulado: “Para nunca olvidar”.

 

Alberto Satizábal

Nos dice Mario Benedetti que nuestra memoria aloja infinidad de recuerdos, unos gratos y otros no tanto, en la medida que dejaron heridas que muchas veces el tiempo no logra sanar.

Pero también es cierto que hay recuerdos que siempre deben estar presentes, cuando se trata de no repetir acciones, que como en la época de la violencia en Colombia, llenaron de sangre nuestros campos. Víctor Zuluaga Gómez, connotado historiador del Eje Cafetero, nos entrega un texto titulado: “Para nunca olvidar”, en donde da cuenta de dos episodios que representan dos fenómenos que no debemos olvidar, con el fin de que ellos no se repitan.

Su padre

Uno de ellos se refiere a su padre, quien, luego de haber hecho un recorrido desde su pueblo natal, como fue Pensilvania, Caldas, abrió las puertas de su droguería en varios municipios tolimenses, para finalmente ubicarse en un pueblo cordillerano cuyos habitantes sufrieron al máximo los enfrentamientos entre liberales y conservadores, como fue Anzoátegui.

El nombre de Manuel T. Zuluaga aparece en uno de los libros de mayor difusión sobre la violencia partidista, uno de cuyos autores fue Orlando Fals Borda. Y en varios encuentros que tuvo Víctor Zuluaga con Orlando Fals Borda, luego de la aprobación de la Constitución del 91, en donde el tema indígena los convocó, pudo, el primero, aclarar la versión sobre el papel que tuvieron los miembros del Directorio Conservador de Anzoátegui y las consecuencias que debió sufrir Manuel T. Zuluaga y su familia, cuando asumió posiciones conciliatorias con miembros del partido Liberal.

 

 

 

 

 

 

 

Las Autodefensas

La segunda parte del libro se refiere a otro momento histórico, que de alguna manera continúa hasta el presente, a saber, la presencia de las Autodefensas, muchas de las cuales migraron a las actividades vinculadas con el narcotráfico. En este caso, uno de los hermanos de Víctor Zuluaga, José Zuluaga, político que desempeñó varias funciones en diferentes municipios tolimenses, fue ultimado por un grupo autodenominado Roja Atá, que operaba en el municipio tolimense de Ataco.

Los móviles, luego de una prolongada investigación arrojarían como resultado, el interés que tenía una compañía minera de introducir dragas al río Saldaña, lo que equivaldría a una gran contaminación, luego del estudio realizado por expertos de la Universidad del Tolima. En la medida que su hermano José, quien había sido alcalde de dicha población y se había radicado en Ataco, fue asesinado.

Hechos dolorosos, que insisto no es posible olvidar, como nos lo recuerda Vítor Zuluaga, para no repetir los errores de unas confrontaciones ideológicas con grandes intereses económicos de por medio.

Felicitaciones para el maestro Víctor Zuluaga por sus valiosos testimonios: Para nunca olvidar.   

Para estar informado

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