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lunes, enero 30, 2023

El azul de la agonía

Jorge Cadavid

En estas prosas poéticas, esos epitafios iluminan el alma de los escritores muertos y pueden ser leídas como una historia de la literatura, como una pequeña novela. En estos fantasmas resplandece lo desconocido del sujeto biográfico, lo incomprensible e inenarrable del sujeto textual, la conexión simbólica de este universo incompleto y truncado por la parca.

El poeta adquiere poderes casi mágicos para transmutarse en el objeto mismo de su búsqueda, sabiendo que observa los movimientos de la propia mente. La virtud del escritor radica únicamente en estar ahí –a la deriva- cuando el libro solo se escribe.

Mauricio Peñaranda, el médium, el vidente alejado de la tiranía de la mente, deja que a través de chispazos o intuiciones el mundo se revele. Para él, la revelación, entonces, no es más que el arte de la rendición. Lanzado a la nada, el hombre se crea frente a ella.

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