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lunes, agosto 8, 2022

Duermevela, hechos reales en novela

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Marcela De Albali nos lleva por lugares increíbles, terroríficos, o, incluso, exóticos, de la mano de su protagonista, Fernando, un joven abogado.

Alberto Rivera

Duermevela es una historia inquietante y sobrecogedora, basada en hechos reales, en la que la autora nos lleva por parajes de la vida y del mundo de los sueños, donde nos podemos encontrar con personajes siniestros, como una mujer de cabello largo y andrajoso, en cuyo rostro se resguarda una incógnita. Ella se presentará en tus sueños, en el plano astral, onírico o, incluso, en el real.

Es así como con maestría, Marcela De Albali nos lleva por lugares increíbles, terroríficos, o, incluso, exóticos, de la mano de su protagonista, Fernando, un joven abogado, con una gran vida por delante, pero quien tendrá que aprender a enfrentar sus peores miedos: la parálisis del sueño o a seres tan escalofriantes como la entidad que a él lo persigue.

Usted lleva al lector por la vida y el mundo de los sueños. ¿Cómo logra esto?

Siempre me ha fascinado el tema de los sueños. Me llama la atención el hecho de que algunas personas no recuerdan lo que soñaron, mientras que yo recuerdo todo, e incluso hay ciertos estímulos sensoriales que me resultan más intensos que en la vida real. Aprendí a tener sueños lucidos a los 5 años; al percatarme de que era un sueño, jugaba a ser sirena y respirar bajo el agua. Para transportar al lector por el mundo de los sueños, me esforcé por proporcionar descripciones detalladas y muy visuales, con el fin de recrear imágenes representativas del mundo onírico. Por supuesto, no pasé por alto ciertas incongruencias propias de los sueños.

Personajes siniestros se encuentra uno en sus páginas. ¿De dónde salen?

De mis propios miedos. Mientras escribía, me detenía a pensar qué sería lo que más me asustaría a mí si se me apareciese en determinado momento. Así fui construyendo las diversas escenas de la historia, y concibiendo el aspecto de los personajes siniestros. Dediqué importantes esfuerzos a asustar a Fernando al máximo, imaginándome qué podría ser lo más terrorífico en cada situación. Por ejemplo, a mí me resultan muy perturbadores los rostros inanimados, como muñecos o máscaras, y exploté ese factor.

– ¿Si la novela está basada en hechos reales, cómo literariamente logra tanta imaginación?

La verdad es que un solo personaje está inspirado en alguien real. El eje de la historia son los distintos planos que se pueden explorar, más allá del real. Y este tema me inspiró mucho, pues al concebir la existencia de los otros planos, se pueden explicar muchos sucesos paranormales (dentro de la ficción de Duermevela), entre esos la situación del personaje inspirado en uno real.

El protagonista es un joven abogado que deberá enfrentar sus peores miedos. ¿Cuáles son?

Fernando deberá afrontar sus traumas de la infancia, desde eventos trágicos hasta visiones espantosas. Los traumas son una huella indeleble en la vida adulta, y Fernando tendrá que escarbar en sus viejas heridas para hallar hilos que aten sus incertidumbres.

¿A él lo persigue una entidad, por qué?

Si revelo el porqué, se perdería la intriga. El lector deberá acompañar a Fernando a despejar todos los interrogantes y descubrir la procedencia de esta entidad.

– ¿De dónde le llega la idea para esta novela?

Tenía en el tintero algunas ideas para una historia basada en la parálisis del sueño, un trastorno que experimento desde la adolescencia, cuando me llegó de manera oral la historia de Leonor. En Barranquilla, los vecinos de esta mujer afirmaban que las máscaras de arcilla que elaboraba se movían solas e incluso conversaban entre sí. Se me ocurrió que la explicación al caso de Leonor y sus máscaras podría estar en un plano ajeno al nuestro, y a partir de esta idea, me esmeré en crear una historia con la que espero atrapar a los amantes del género del terror. Disfruté del reto de realizar el engranaje entre la historia real de Leonor y un tema que me ha fascinado desde hace al menos veinte años, que es el desdoblamiento astral. Nunca me he desdoblado, pero he escuchado testimonios de amigos que aseguran haberlo logrado con práctica.

– Esta es su primera incursión en el género narrativo. ¿Cómo le fue?

Incursionar en el género narrativo ha sido el mayor desafío de mi carrera literaria. Escribir un libro requiere de disciplina y constancia; la verdad admiro muchísimo a cualquiera que lo haya logrado, sobre todo a quienes han escrito obras extensas o sagas. Para lograrlo, me exigí a mí misma escribir una cuota de palabras al día. El problema es que el trabajo creativo no es algo mecánico, y no siempre hay inspiración. Cuando me estancaba delante de la hoja en blanco, procuraba salir y escuchar historias de mis amigos, para que se me ocurrieran ideas. Fue muy retador, pero extremadamente satisfactorio. Disfruté mucho de todo el proceso. Mi consejo para los escritores que se encuentren escribiendo su primera novela, es que no dejen escapar esas ideas que surgen de madrugada, es mejor tener una libreta a la mano o una aplicación de notas en el celular. ¡Es mentira que nos vamos a acordar al día siguiente de lo que se nos ocurrió!

La carátula del libro da miedo, quién te ayudó a elaborarla…

El equipo de diseñadores de Sin Fronteras se encargó de crear una portada inquietante y atrapante. Los diseñadores estuvieron muy receptivos a mi opinión, y lograron plasmar la esencia de la historia.

– ¿Por qué escogiste a Sin Fronteras como tu casa editorial?

Para un autor emergente es difícil abrirse campo. Estuve en Bogotá con mi novela en mano, tocando las puertas de varias editoriales, pero en la mayoría me respondieron que solo publicaban autores con trayectoria. Me siento muy agradecida con la editorial Sin Fronteras, por haber sido parte del sueño de publicar mi primera novela. Exalto la calidez de todo el equipo, somos como una familia y trabajamos hombro con hombro.

¿Quién es Marcela De Albali, nacida en Barranquilla pero con nombre europeo?

Albali es un seudónimo que encarna mi esencia. Así se llama una de las estrellas más brillantes de la constelación de Acuario, mi signo zodiacal, asociado a la creatividad y la libertad. No obstante, sí es cierto que provengo de una familia multicultural; mi apellido materno es Striedinger, ya que mi abuelo era alemán. La multiculturalidad es fascinante porque me inspira al momento de concebir historias; mientras realizaba mi maestría en Literatura Comparativa en Florida Atlantic University (Boca Ratón), lo que más disfruté fue relacionarme con personas de distintas nacionalidades. Aparte, soy periodista y escribo poemas desde los 9 años. Como Barranquillera que soy, me encantan el Carnaval y la playa. Me gustan las películas de terror de James Wan, como “El Conjuro” y “La noche del demonio”, pero mi favorita es “Psicosis”, de Alfred Hitchcock. En cuanto a la literatura, hay muchos autores y obras de miedo que me han cautivado. Ahora mismo destaco el cuento “El gato negro” de Edgar Allan Poe, y la novela “Frankenstein”, de Mary Shelley. Cuando no estoy viendo o leyendo de esas cosas feas que me fascinan, me gusta jugar videojuegos. En mi cuenta de Instagram @marceladealbali escribo minicuentos de miedo, ilustrados con obras de arte visual.

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