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jueves, diciembre 1, 2022

Dónde estará la vida que no recuerdo, novela de Beatriz Vanegas Athías

Obtuvo el Premio Departamental de Poesía, otorgado por el Fondo Mixto del Departamento de Sucre, con el libro Galería de perdedores.

Alberto Rivera

Tres generaciones gravitan en torno a María Martínez, hija, pero también madre; viuda, pero también amante; feminista antes del tiempo, emancipada por la libertad que ofrece la generosidad.

Ella, habitante de Sacramento, un municipio en las inmediaciones de Sincelejo, pasa su vida atendiendo las quejas de su madre y con el tiempo, atendiendo sus propias quejas a su hija Adriana.

El lugar de la madre, en esta bella novela de Beatriz Vanegas Athías atraviesa a tres generaciones en un pequeño pueblo de las sabanas del caribe colombiano.
Vanegas Athías nació en el municipio de Majagual, en el departamento de Sucre. Obtuvo una Licenciatura en Lingüística y Literatura en la Universidad de Pamplona en 1993. En 2006 se inscribió en la Universidad Industrial de Santander, en la que realizó una Especialización en Pedagogía y Semiótica. Un año después cursó una Maestría en Semiótica en la misma institución.

En 2016 realizó un Doctorado en Letras en la Universidad de la Plata. En 1993 ganó el Premio Nacional de Poesía entregado por la Universidad Externado de Colombia con el libro Abriendo las piernas a la carne. En el año 2000 obtuvo el Premio Departamental de Poesía, otorgado por el Fondo Mixto del Departamento de Sucre, con el libro Galería de perdedores. En 2006 publicó un nuevo libro de poesía, titulado Los lugares comunes.
A comienzos de la década de 2010, Vanegas empezó a desempeñarse como docente en varias instituciones educativas como la Universidad Industrial de Santander y la Universidad Santo Tomás.

Además de su labor como escritora y docente, Vanegas se ha desempeñado como columnista en importantes diarios como El Espectador , Vanguardia Liberal y El Meridiano de Sucre.

Adriana, la hija, abraza un destino que rompe el atavismo a estar condenados quienes no conocen su propia historia. ¿Cuál es el destino, hacia donde va finalmente?
Adriana es la hija de María Martínez que huye hacia adelante de Sacramento y del entorno atávico en el que ha vivido. Huye hacia adelante, pero nunca olvida quién es. Y es consciente de que su madre María Martínez no aprueba que ella se vaya de Sacramento y de su lado. Se va a buscarse, pero parece que nunca se ha ido.

¿Y María Martínez, su madre, qué pasa con ella a lo largo de la historia?
Es la heroína que se sabe anti-heroína en el sentido de abrazar el fracaso con el mismo fervor con el que se recibe un triunfo; es quien vive, vuela y cae una y otra vez. Es quien sabe que el amor es para un rato. Es quien se saca el bocado de la boca para dárselo a quien ella supone que lo necesita más. Es quien se aprovisiona de alegrías para los tiempos turbios del olvido y el desdén.

¿Dónde encuentra, empieza y por qué la historia?
Esta historia viene de las mujeres que fui y soy. De las mujeres que me han rodeado. De las músicas que he bailado y cantado; de los olores y sabores que disfrutado; del calor y los silencios de un Caribe que transcurre en mis aguas y en mi sangre. Viene de los temas que he cantado en el poema y que ahora necesitaron vestirse de narrativa.

Son tres generaciones las que trata en la novela, con una de ellas atendiendo todo. ¿María Martínez de qué está hecha por la autora?
De mi madre, de mis abuelas, de mi tía, de las vecinas de antes y de hoy, de mis amigas, de las mujeres que he leído en el cine y en los libros (leer es una forma de vivir), de las mujeres que ocurren y discurren en mí y ante mí, de las que no se ven porque están en esos sitios del país en los que parecen que sólo viven hombres. Están hechas para andar en la ficción los caminos que no pudieron hacer en esa otra ficción que no vemos en el día a día.

Sacramento existe en realidad o es una fantasía de la autora…
Sacramento es un pueblo ficticio afincado en lo que malamente se llama realidad, pero posee la atmósfera y los personajes del Caribe colombiano. Puede ser mi Majagual, allá en La Mojana sucreña donde nací. O puede ser Sabana de Torres o Puerto Wilches en Santander. No olvides que Colombia es ante todo campos, veredas, corregimientos y pueblo.

El tiempo ido y recobrado por gracia de la escritura es un tema interesante en el libro, ¿cómo es la situación en su historia?
El tiempo tiene que ver con el pensamiento. Una piensa en espiral: hacia adelante, hacia atrás, en el ahora y este vivir no se resuelve de manera lineal, la vida no transcurre hacia adelante sino toda mezclada, así funciona la memoria y la memoria da vida a lo que llamamos tiempo. Cuando no tienes memoria, se acabó el tiempo: se acabó la vida.

¿Dónde estará la vida que no recuerdo, Beatriz, a dónde me lleva?
Creo que a todo lo que se puede saber cuando no se sabe nada o cuando se vive, se vuela y se cae como lo hizo y le tocó a María Martínez y a otros personajes de la novela.

¿Qué espera que pase con el libro?
Lo que pasa con todo buen libro, es decir, que las lectoras, los lectores vuelvan una y otra vez a él como a un lugar de referencia, como a una casa que los cobija.

¿Quién es Beatriz Vanegas, cuál es su trayectoria?
Soy ante todo una profesora de Literatura y escritura que escribe poesía. Que viene de la poesía y de la crónica que es la poesía del periodismo. Una mujer que ha vivido, que ha volado y que ha caído para levantarse de nuevo. También soy mamá y amante. Y ante todo una amiga que cree en el poder de la generosidad.

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