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domingo, noviembre 27, 2022

Distopía: surrealismo y sombras en Pedro Páramo

“De modo que no nos quedara ningún deseo, solo el tuyo, el deseo de ti…” Juan Rulfo.

 

Leonardo Fabio Marín*

De Murcia a Orihuela es poco el recorrido; de Orihuela a Murcia es eterno. Al mirar las montañas escarpadas no puedo seguir sin recordar la costa de México, por los lados del Golfo, en Veracruz o Xalapa. Vuelvo a asuntos pendientes, a rostros del pasado, a textos de Rulfo (San Gabriel 1917- CDMX 1986). En especial tengo una imagen de cierta soledad absoluta en algunos rostros por los lados de Tlaxcala, en esos montículos, en esos fríos con neblina y olvido. Esto es Rulfo, me dije una tarde, mientras hacía la ruta de Veracruz a Teotihuacán en autobús ADO. Los caseríos van alertando mi llegada. Retomo el texto: odio, muerte, olvido, rencor, soledad, viento, oscuridad y otra vez muerte. La muerte como espada, como inspiración dolida, dolorosa; como expiación del odio mismo, del rencor. Distopía inversa del abismo y el tedio: “Tenía miedo de las noches que le llenaba de fantasmas la oscuridad”.

Pedro Páramo (1955), en su apuesta como novela experimental latinoamericana, condensa en su narrativa de violencia, caciquismo y frustración sociocultural, el relato de lo fatal, lo trágico y lo imposible. Estas categorías escriturales son, en esencia, la apuesta literaria de Juan Rulfo, y se hacen contundentes y determinantes en ciertas cotidianidades inherentes al ser humano de mitad del siglo XX. Locura, pérdida, fracasos, nomadismo y desplazamiento; fatalismos insalvables. La novela, en este caso, relata la nada de siempre y el todo de nunca, focalizando diálogos imperceptibles, caprichos insulsos, amores no destinados y circunstancias que a todos nos tocan y a todos nos abisman.

 

 

 

 

 

Boceto concéntrico

Opuesta al clásico concepto de la distopía como futuro caótico (narrativa de contextos perplejos ante la destrucción, la locura colectiva, el consumismo, los daños ambientales), Pedro Páramo relata en un boceto concéntrico sencillo una imagen claroscura  y altamente literaria, del hombre que se desmorona en medio de su propia fatalidad, al ser humano errante y solitario, al personaje que, antes de caer al abismo de su fracaso existencial, finaliza sus días en la más absoluta soledad, en la más indescriptible de las locuras, y frente a la pérdida irremediable de todo cuanto en algún momento alentó su vida miserable. Caciquismo, violencia y frustración, son a mi parecer, elementos centrales en la obra. Buscar al padre (“No vayas a pedirle nada: exígele lo nuestro, lo que estuvo obligado a darme y nunca me dio…el olvido en que nos tuvo, mijo, cóbraselo caro”), conquistar el amor de Susana San Juan (“La mujer más hermosa que se ha dado sobre la tierra”), morirlo todo, morirse, morirnos. Pedro Páramo es el relato de todo lo abismal. Siluya M. Domínguez nos da esta idea sobre el asunto: “Juan Rulfo presenta su distopía (Comala) en un estado de deterioro que termina en Polvo, en nada”. Distopismo del hombre desmoronándose, cayendo, abatido, solo, acongojado. Síntesis del individuo derruido, lejano, acorralado por su propio infierno. “Pedro Páramo muere viejo, solo y deshecho, como piedras que se desploman”.

 

 

 

 

 

 

 

Pedro Páramo como texto distópico nos lleva, entonces, por paisajes nebulosos, colinas desérticas, parajes silenciosos, rostros desamparados y vencidos. Distopía en un presente de soledad, ruina, locura y congojas. Voces de espíritus emergiendo del ya, del yo, de una búsqueda deseo, de un mito, de una realidad. “Allá me oirás mejor, estaré más cerca de ti. Encontrarás más cercana la voz de mis recuerdos que la de mi muerte”.

Una imagen

Rulfo escribe desde su perspectiva fotográfica, desde su vínculo con el guión y el cine, por ello, más que un relato, siempre tendremos una imagen, una secuencia de pasos. El boom latinoamericano hace su novela desde la perspectiva del cine, del realismo mágico y del surrealismo estético. En Pedro Páramo tenemos todo este universo compilado en una historia cotidiana, en una historia de soledad y vacío, como la de tantos seres, de tantos paisajes, de tantos mundos. “Es un pueblo muerto donde no viven más que ánimas, donde todos los personajes están muertos, y aun quien narra está muerto. Entonces no hay un límite entre el espacio y el tiempo”. Rulfo apuesta, por decirlo así, por una obra diferente en lo narrativo, por un discurso distinto y por una polifonía renovada. El valor literario de Pedro Páramo está en obligarnos a repensar toda la historia, en hacernos cómplices de su experimento escritural, distopía inversa del abismo y el tedio: “Tenía miedo de las noches que le llenaba de fantasmas la oscuridad”.

Ciutat d´Elx 2022

*Escritor, docente, periodista, literario

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