Sofía Buitrago Ángel, la artista

Reseña Sofía Buitrago Ángel.

Nació en Pereira en 1993 en una familia de artistas. Desde muy pequeña mostró interés por el dibujo y la pintura. Estudió en Liceo Taller San Miguel, colegio que la formó y encaminó en el arte. Es diseñadora de Vestuario de la Universidad Pontificia Bolivariana, lugar donde tuvo el primer acercamiento con la cerámica y en el cual empezó su pasión por explorar y aprender cada vez más acerca de esta técnica ancestral.

 

A raíz de esto, viajó a Dinamarca y estuvo un año y medio especializándose en las diferentes técnicas y procesos cerámicos; allí tuvo la oportunidad de exhibir su trabajo en diferentes espacios expositivos. En la actualidad se encuentra en proceso de abrir su propio taller de cerámica en Pereira, un espacio para continuar explorando y expandiendo el conocimiento.

 

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Ser consciente de las relaciones que existen entre el trabajo con barro y el cuerpo, representa, en mi experiencia, el hilo conector del proceso creativo, que nutre al producto final de un tramado de elementos personales, donde cada paso de la creación involucra la integridad del sentir, pensar y hacer.

 

La conexión entre la cerámica, como saber ancestral, y el cuerpo, la entiendo desde la maleabilidad del material y su facilidad de adaptación a diferentes formas, su cercanía a quienes somos como personas se ve representada en la constante transformación en la que nos encontramos, en los procesos por los que sucedemos, desde el sentir del corazón, la traducción de dichos sentimientos hacia ideas y la ejecución llevada a cabo por las manos.

 

El universo de posibilidades que me ha mostrado el trabajo con el barro, me ha enseñado a respetarlo, a querer descubrirlo cada día, a aprender de él y de la infinidad de posibilidades que me permite en cuanto a forma, textura, color y acabados. La experimentación y el contacto que he tenido en los procesos de aprendizaje en este saber manual me han ayudado a entender una materialidad que se comporta de diferentes maneras según los procesos externos, las temperaturas, las manos que lo trabajan y el espacio que lo rodea, entender esto ha hecho que pueda traducir un conocimiento ancestral en un producto que entre en diálogo con el mundo en el que vivimos y las relaciones que tejemos con los objetos.

 

Concibo este trabajo en cerámica como una experiencia que me ha permitido meditar sobre los procesos de transformación por los que caminamos, en los que perdemos la noción del tiempo y nos moldeamos según nuestras vivencias, como la conexión del material con mi cuerpo, ambos como creadores y ambos como resultado.