Ramiro Osorio y su poesía vital

Poeta nacido en Santa Rosa de Cabal.  Su trabajo literario consiste en un sinnúmero de poesías inéditas de género romántico, social y familiar. Cultiva también la oratoria. Sus artículos periodísticos son de corte sociopolítico y han sido publicados en varios diarios de circulación nacional. Concejal de Santa Rosa durante dos períodos y presidente del Concejo en 1999. Autor de los libros “Reencuentros y extravíos, crónica de una mascota” y “Cantando la Tabla”,  compilación de ensayos y artículos periodísticos. Es cofundador del periódico El Faro del Muncipio de las Araucarias. Inspirado poeta que nos deja en estas musicales inspiraciones todo su talento como vate regional.

RESISTENCIA

En la plaza hay tanta gente

y yo estoy solo…

abrigando recuerdos y saudades

queriendo ser fuerte con mi alma.

Crucé océanos sin querer dejar mi patria,

mi patria incomprendida e inocente,

mi patria herida en su mismo vientre.

Colombia bella y vivaz

paraíso de soles y canciones.

Como extraño mi tierra

y mis amores…

¿Porque tuve que dejarte?

por mis locos deseos de búsqueda o escape.

Tal vez en vano

el corazón busca refugio…

si mi alma lo anida con nobleza…

Decidir… tomar caminos,

viajar por mares

y tierras muy ajenas…

No basta con mi piel

en otros lares.

¿No soy yo el mismo desde siempre?

Si mi mente a mi cuerpo no lo alumbra

la insaciable levedad de mis antojos

recorrerá los años ya pasados

y hallaré mi vida ya en abrojos.

Querer o no querer,

sentirse amado,

compungido, idiota o ignorado.

¿Qué hacer?

Decidir en la distancia

con mi inmensa confusión

triplicada en cada paso.

Vivir, sobrevivir

salir avante…

caminar, viajar errante

hasta que mi mente

se reviente o aguante!

 

CANCIÓN PARA UNA

(A ritmo de tango)

Tango viejo  que a lo lejos

un bohemio le hace coro

como si fuese a llorar,

ayúdame con tus notas

a borrar de mis anhelos

su figura angelical.

Deja tango que se apague

toda llama que en mi arde,

que consume mi interior,

que en rescoldo se conviertan

esas brasas encendidas

que le alumbran un altar,

de una diosa caprichosa

de una mujer sin igual.

Tango, tango, viejo tango que recreas

en tus arpegios mis sueños

en un vuelo encantador,

recorriendo el mapamundi

de la mano de Afrodita

como si fuese yo el Hades

para conquistar el mar.

Deja tango que se estrelle

apenas sin despegar

esta nave de mis sueños

y mostrando mis anhelos

con Gardel haciendo dúo

logre al fin la libertad,

que se rompan las cadenas

que me atan a su mirar.

Y contemplando algún cuadro

de figuras y paisajes

de bailarines de tangos,

pasodobles y milongas

que algún pincel invisible

mi amor supo captar,

con el lienzo  de la vida

que graba todos mis pasos

incluso los que me faltan

pa´ llegar hasta el final.

Y ya libre de sus ojos

sin la ilusión de sus besos,

sin su sonrisa graciosa

sin su rostro angelical…

vuelva yo a ser el mismo,

el que tranquilo vivía

cuando no la conocía

y aunque pase por mi lado

sienta mi alma congelada

pa´ conservarla en mi mente

sin un ápice de amor.

Y en el vaso de la vida

con “sello negro” y con hielo

al tin tin con otras copas

pueda beber el olvido

que me calme este dolor,

con valor y con coraje

con orgullo y vanidad.

Como es prohibido su cuerpo

y su alma es muy volátil

también embriague por siempre

mi inmoral felicidad.

Tango, tango viejo yo te adoro

Y en esta noche te imploro

También me dejes cantar.

 

CANCIÓN PARA DOS PUEBLOS

El reflejo estelar del firmamento

enciende aureolas de pasión,

plenilunio en los tangos y milongas,

bajo la tenue luz de un farol.

Melodías que rasgan el silencio

entonando en sus notas devoción,

que engrandecen el amor como hasta Dios,

pa´ cantarle a la tierra con fervor,

con el llanto contenido,

entonar una canción,

nostalgias del amor cuando hay dolor.

Al ritmo acompasado en la pareja,

que se acecha mutuamente sin pudor

pa´ lucir esos cuerpos tan ligeros,

pa´ darle envidia al amor.

Cambalache en soledad por el bullicio,

lenocinio barato y pocos pesos

alumbran por un resquicio el corazón.

Esperanzas muertas, labios que besan y se van,

ojos que lagriman con dolor,

rosas de otoño tan marchitas,

payadores, plegarias, cumparsitas

y la voz en su lamento postrero

El retrato pegado en el espejo

de la mama el verdadero amor

y los labios estampados de la ingrata

que en un beso la vida le robó.

¡Es el tango, es la milonga, ese es el fox!

Tristes sainetes de Bohemia y cabaret

Entre amigos y rivales encopaos,

garufa en Buenos Aires,

Caminito atrapador;

de azul pintado el cuartito

pa´ dormir la rasca en Guayaquil

o venirse a cantar para la gloria

eternamente estrellada en Medellín.

¡Es el tango, es la milonga, ese es el vals!

Con pinceles de piano y bandoneón,

malevaje de La  Boca, Avellaneda,

en un lienzo colombiano sibilino,

pintando mis pasiones de arrabal,

un chorizo santarrosano

en Corrientes para el hambre

o un churrasco a tres cuartos argentino

pa´ trincharlo en Santa Rosa de Cabal.

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