Prosperity Gospel, “Teología de la prosperidad”

Padre Óscar Gutiérrez.

Recorriendo las calles de la ciudad, descubrimos en los rostros cansados de sus transeúntes, una sed de infinito, un hambre de eternidad, que nada lo pude saciar y sin embrago en el fondo es una sed y un hambre del Eterno: Dios.

En respuesta a esta necesidad y búsqueda, se abre un supermercado religioso donde se ofrece una fe, más aún un dios acomodado a las necesidades del cliente y no una realidad espiritual bien fundamentada.

Dios es el eternamente necesario y los hombres a través de la historia han buscado mantenerse unidos a Él, sin embargo, Él es quien se ha dejado encontrar o mucho mejor, ha venido a nuestro encuentro y se ha hecho el “Dios con nosotros” y así lo actualizamos en Navidad.

Frente a esta búsqueda de Dios, el hombre ha caído en varios errores y en la oferta de lo religioso los volvemos a repetir; pues basa su búsqueda en un quehacer subjetivo, olvidándose de la verdad revelada y por eso termina atado por nuevas cadenas doradas, que camuflan su verdadera intención que no es otra que ser un paliativo estéril para ese hombre que desesperado quiere encontrar: salud, riqueza y belleza eterna y esto lo ofrece el Evangelio de la prosperidad, tan cuestionado por el pontificado del Papa Francisco porque va en contra de la experiencia cristiana.

El hombre de hoy sigue buscando el sueño americano o la tierra prometida; sigue buscando la prosperidad, o riqueza material, la salud y la belleza y se deja arrastrar por espejismos religiosos o misticismo mágicos, carentes de una autentica espiritualidad que le permita al creyente sentirse auténticamente salvado.

El evangelio de la prosperidad presenta una fe multinivel, donde negociamos con Dios y por medio de la oración lo obligamos a actuar en nuestro favor, el principio fundamental es que la respuesta de Dios no es por gratuidad, sino inversión que se multiplica de acuerdo con lo entregado. En muchos cultos religiosos se le hace creer al practicante que según lo que se invierta en el culto, se es merecedor de una contribución mayor y que Dios está obligado a devolver el doble del cheque de fe que se le brindo.

El evangelio de la prosperidad hace ver la pobreza y la enfermedad como un castigo merecido y se promueve el discurso de la prosperidad como premio de Dios por la oración o por la fe manifestada, desconectada esta última de la solidaridad, del sentido de pecado y del compromiso social, es una práctica creyente desconectada de la vida comunitaria y empoderada del individualismo.

Esta corriente neopentecostal evangélica tiene como núcleo: a. Convicción de que Dios quiere que sus fieles tengan una vida prospera; b. Que sean económicamente ricos; c. Físicamente sanos; d. Individualmente felices. Este tipo de cristianismo coloca el bienestar del creyente en el centro de la oración y transforma a su creador en aquel que le hace realidad sus pensamientos y deseos.

El peligro de este antropocentrismo religioso consiste en que: Dios es un poder a nuestro servicio y la iglesia un supermercado de fe, la religión se convierte en un fenómeno utilitario y sensacionalista.

Hace creer que la opulencia y el bienestar fuesen el verdadero signo de la predilección divina a conquistar mágicamente con la fe. La fe da bienestar y prosperidad así lo promueven los movimientos evangélicos y los neocarismáticos protestantes.

La Teología neopentecostal evangélica es una manera de neoliberalismo económico y oscurece el evangelio de Cristo. Se manifiesta a través del poder mediático como el canal TBN-Enlace, en América Latina en la década de los 80’ pastores evangélicos protestantes lanzan un mensaje simple y directo, montado en torno a un espectáculo de música y de testimonios y una lectura fundamentalista y pragmática de la Biblia. Guatemala y Costa Rica son los bastiones de esta corriente religiosa, representada por Cash Luna, La Iglesia Universal del Reino de Dios (pare de sufrir).

Esta corriente nace en estados unidos con Essek William Kenyon quien afirma que por medio de la fe podemos acceder a la riqueza, salud y bienestar y la falta de fe lleva a la pobreza, enfermedad y desdicha. Estas doctrinas están asociadas al llamado pensamiento positivo o modo de vida americano. Se ponen de moda las mega iglesias, aparecen los predicadores, profetas y apóstoles. Los evangélicos del sueño estadounidense

Al Espíritu Santo se le reduce a un poder al servicio del bienestar individual. Jesucristo ha abandonado su papel de Señor para transformarse en un deudor de cada una de sus palabras. Y el Padre es una especie de botones cósmico que se ocupa de las necesidades y de los deseos de las criaturas su lema es “hay un milagro en tu boca” los pasos son 1. Visualizar detalladamente lo que se quiere, 2. declararlo de manera expresa con la boca, 3. reclamárselo a Dios con fe y autoridad y 4. considerarlo ya recibido. Hacen mantras como: “por las llagas de Cristo ya estoy curado”. Y consideran que estas palabras desbloquean la bendición divina. Un Dios de alianzas y de semillas. No somos hijos de Dios sino del rey y deben ser tratados como hijos privilegiados.

La urgencia de una vida prospera y sin sufrimientos se adecua a una religiosidad a medida del cliente y se da una homologación entre el Kairós del Dios de la historia y el kronos frenético del hombre. Es un dios a imagen y semejanza del cliente, muere el lenguaje de lo sagrado y aparece el lenguaje empresarial, la fe es el mérito para acceder a la escala social, idea claramente injusta y antievangélica. Se da una soberbia alimentada por el éxito de una fe subjetiva. La pobreza hace sentir al creyente impotente por no tener la fuerza de mover las manos providentes de Dios, a la vez que se asume como castigo. Esta teología excluye a los pobres, exacerba el individualismo y anula el sentimiento de solidaridad, promueve una actitud milagrera para la cual lo más importante es la fe, desconectada del compromiso sociopolítico por lo que no se da un cambio real, sino un fuerte y vulnerable sentimentalismo.

Afirma el Papa Francisco que “la salvación no es una teología de la prosperidad, sino que es un don que Jesús había recibido para darlo… Jesús no da el poder de maniobrar o de hacer grandes empresas”.  Esta teoría también es un nuevo pelagianismo que proclama la justificación por las propias fuerzas, en esta teología se manifiesta también el gnosticismo que reafirma la programación neurolingüística “con los poderes de la mente es posible plasmar la realidad”, se busca domesticar a Dios, usa la religión en beneficio propio, al servicio de sus elucubraciones psicológicas y mentales. Al parecer nosotros superamos a Dios; es una fe que pretende dominar su trascendencia.