Nuestro planeta se está calentando

El clima a nuestro alrededor está cambiando más rápido de lo previsto. Desde tormentas más frecuentes y extremas hasta olas de calor sin precedentes, estamos sintiendo los impactos del calentamiento global ocasionado por el hombre.

 

Pero todavía tenemos tiempo de cambiar el rumbo. Podemos evitar los impactos más graves del cambio climático si limitamos el calentamiento a 1.5°C, según un nuevo informe de Organización de las Naciones Unidas.

 

El mundo ya está más caliente de lo que estaba entre 1850 y 1900, la época preindustrial. Y aunque no hay duda de que limitar el calentamiento a 1.5°C será difícil, tampoco hay duda de que tenemos la tecnología necesaria para hacerlo, y de que valdrá la pena.

 

Para el año 2050 pero idealmente para el 2040, debemos trabajar juntos para eliminar la liberación de carbono el cual atrapa el calor.

 

Este no es un desafío que los gobiernos puedan resolver solo: necesitamos también la colaboración entre las empresas y las comunidades. Además necesitamos ayudar a la vida silvestre y las personas para que se puedan adaptar a un planeta que se calienta rápidamente.

 

El aumento del nivel del mar podría afectar a decenas de millones de personas y la vida silvestre en todo el mundo, en particular las que viven en las costas e islas.

 

Los cambios en la temperatura del agua hacen que las algas salgan de los arrecifes de coral, volviéndolos blancos y haciéndolos vulnerables a las enfermedades y la muerte, un fenómeno conocido como la decoloración de los corales.

 

El hielo marino del Ártico retrocede cada verano, pero aún hoy cubre millones de kilómetros cuadrados de océano. Sin embargo el Ártico se está calentando más rápido que en cualquier otro lugar de la Tierra y los veranos sin hielo podrían convertirse en una realidad.

 

Las olas de calor se harán más frecuentes y severas en todo el mundo, afectando a cientos de millones, o incluso a miles de millones, de personas si no actuamos.

 

El calentamiento global aumenta el riesgo de lluvias, nevadas y otras precipitaciones más frecuentes y más intensas. Y a medida que aumenta el riesgo, también lo hace el riesgo de inundación.

 

El planeta reclama a voces una intervención inmediata del hombre para frenar un más que posible colapso medioambiental, llamado al que se une la comunidad científica