Nacida para ser reina

Ángel Gómez Giraldo

Víctor Mejía, el hombre que tiene la alegría melódica del baile flamenco porque es el director de la Compañía de Danza Cuerpo Convite, me había citado para una tarde que ya pasó al Gran Café, club social de Pereira que tiene luz de 7 lámparas porque es antigua vivienda que por su arquitectura propia de la colonización antioqueña permanece en la carrera 7a entre calles 22 y 23 para que los pereiranos no olviden que la ciudad nació con la teja de barro cocido y paredes de tapia.

¿El motivo? Motivo de mujer, como lo verán más adelante.

Esa vez llegué con el corazón hecho un caramelo, todo meloso a las 3:00 de la tarde. Había subido las escaleras que llevan al segundo piso con la habilidad de estarlas bajando por la expectativa de conocer una persona de la cual han hablado mucho.

Cómo no, Víctor se encontraba ocupando una mesa en el primer vestíbulo de la edificación en bahareque y en  la compañía de dos mujeres.

Una de ellas más joven que la otra pero ambas bellas, tanto que con el resplandor iluminaban el rostro del profesor de baile.

En realidad la primera era Liliana Agudelo, madre de la otra, Angela Viviana Arcila Agudelo la cual me hizo creer que se trataba de la mismísima Ninfa Flora, diosa salida del jardín de esta edificación que se puede apreciar en el corazón mismo de la trasnochadora y morena, y que no se puede tocar pues ha sido  llevada a la categoría de patrimonio arquitectónico y cultural de la ciudad.

Con otro atractivo arquitectónico, finas chambranas donde seguramente doblaban el cuerpo y se acodaban en momentos de angustia existencial sus aristocráticos propietarios pertenecientes a la familia Ochoa, tan raizales como el río Otún.

La mejor bienvenida para mí fue la sonrisa de Angela Viviana. Sonrisa que se fue abriendo lenta y delicadamente como el capullo de una rosa para quedar en flor roja.

Muy joven para ser tan bella. Apenas dice que nació el día 27 del mes de abril del año 1991 para tener 21 abriles.

Rostro de las mejores líneas arquitectónicas, piel de melón maduro, cabellos oscuros y lacios, otras veces claros y ensortijados cayendo a la espalda cual cascada.

Ojos también oscuros que juegan con la mirada escudriñadora.

Su cuerpo es así mismo ballet. Baila desde los 13 años cuando empezó en la Escuela de Formación Artística en el centro cultural Lucy Tejada.

Más adelante mostró su talento al actuar con el Grupo de Baile Trietnia de la Universidad Tecnológica de Pereira y el grupo de baile folclórico Michua que dirige el profesor William Cortés.

Aquí, a esta la mayor altura de la tertulia, Angela Viviana explota como una bomba de atentado guerrillero pero que solo es de entusiasmo porque me dice con tono tan subido como regalo en vara de premio: “Ángel, yo soy folclor”.

Folclor como lo entendía Jacinto Jaramillo, “creación misma del pueblo, parte de nuestra cultura”.

Entonces pienso que “esta muchachita pereirana” es el folclor en zapatos de tacón alto.

La veo sobre ellos y creo que será la candidata por el Departamento de Risaralda al Reinado Nacional del Bambuco, versión de este año que se estará realizando en la ciudad de Neiva.

Ha sido invitada para participar en este evento folclórico por el director de baile Víctor Mejía, previa aceptación de la Corporación Belleza Risaralda que a la vez tiene el aval del gobierno seccional de esta región de Colombia.

Nacida en un hogar del que muchos sostienen que es igualmente escuela de reinas porque las hijas incluyendo a la mamá que las ha formado con su ejemplo y un mismo patrón de belleza, son en realidad beldades.

Así que me siento obligado a dar el nombre de las hermanas de Angela Viviana: Alejandra María, Dilayan Nathaly, Lina Paola y Dahyana, todas ocupando una sola alcoba de la casa porque allí no hay espacio para tanta belleza.

De verdad que Angela Vivana se ve toda folclor desfilando por la calle. Además su personalidad es hechura y reafirmación de valores humanos y por esto será que en el momento pasa por el décimo semestre de administración ambiental de la Universidad Tecnológica de la Perla del Otún.

Muy bien, puede participar en Neiva porque es bambuco, sanjuanero  que baila el hombre y la mujer. Se hallan frente a frente al empezar la música del baile.

Coqueteos con los encuentros de las bailarinas donde el hombre se inclina sobre ella haciendo ademán de besarla… pero la mujer lo esquiva.

Angela Viviana, pañuelo del bambuco que se baila.

De un momento a otro  y moviendo el cuerpo como si ya fuera reina coronada se levanta de la mesa, va a la cafetería y regresa con un “tinto” para mí. Como quien dice: “Arda hasta quemarse la lengua”.

Y de verdad que fue en este momento en que la llamé a entrevista periodística.

Angela Viviana, ¿para qué un Reinado Nacional del Bambuco?

Para recrear el folclor.

¿Qué es el sanjuanero?

Es el baile oficial del Festival Folclórico y el Reinado Nacional del Bambuco que se celebra en la capital del Huila, a mediados del mes de junio.

¿Con quién bailará el sanjuanero?

Con Nelson Osorio, joven tan talentoso en el baile que se amancebó con la danza folclórica.

¿Una mujer universal admirable para usted?

Rita Levi, quien descubrió la proteína y dijo: “No temas a los momentos difíciles; lo mejor vienen de ellos”.

Al abandonar el Gran Café me encuentro con otra mujer bella e inteligente, histórica de Pereira: Se trata de Lucelly Ballesteros, quien vive en su efigie en placa de mármol pegada frente a la fachada de este club del centro de Pereira.