Miradas, trayectos y desviaciones

Gonzalo Hugo Vallejo Arcila

    • La escritora francesa Aurore Dupin, más conocida con el pseudónimo de Georges Sand, sabiamente afirmó que el dolor es el sistema que tiene la naturaleza para curarnos. El sufrimiento, en cambio, es la conciencia del dolor… Lo que hace sufrir a los seres humanos es el sufrimiento que engendra el dolor”.

   

• Viktor Frankl, neurólogo y psiquiatra judeo-austriaco, creador del método psicoanalítico de la Logoterapia, resumía sabiamente esta disciplina: “Si no está en tus manos cambiar una situación que te produce dolor, siempre podrás escoger la actitud con la que afrontes ese sufrimiento”.

    • Los seres humanos, dice el psicólogo estadounidense Daniel Gilbert, somos proyectos en curso que equivocadamente creemos estar terminados. “Si siempre pensamos, hacemos y decimos lo mismo, nada puede cambiar en nuestra vida… Estamos terminados”, concluye.

    • En uno de sus sabios diálogos, la escritora y filósofa española Elsa Punset concluía que, al final de todo este cuento que hemos inventado, las únicas preguntas que valdrán la pena hacernos serán: ¿Amamos la suficiente? ¿Disfrutamos lo suficiente? ¿Marcamos alguna diferencia?

    • Emerson, uno de los más célebres filósofos norteamericanos, descubrió que en el mundo ha regido una ley inexorable que intentamos vanamente desconocer: toda ganancia es pérdida. En una sociedad como la nuestra sigue imperando pero dicha de otra forma: menos es más.

    • Una bella exhortación del maestro zen vietnamita Thich Nhat Hanh: “Sonríe, respira y ve lento”. El milagro, dice, no es caminar sobre las aguas. El milagro es caminar sobre esta tierra verde oscura, ocupando el momento presente y sintiéndote completamente vivo.

    • En otra de sus charlas, esta pionera de la pedagogía emocional, sostenía que morimos como nacemos: “solos, calvos, chiquitos y despistados”. Nos invitaba a que aprendiéramos de la vejez: “allí se vive de los recuerdos y así se evitan muchas decepciones”, decía.

    • Sigue vigente este estribillo del cantautor argentino León Gieco, todo un himno de la resistencia pacífica latinoamericana: “Sólo le pido a Dios que el dolor no me sea indiferente, que la reseca muerte no me encuentre vacío y solo, sin haber hecho lo suficiente”.

    • Kate Foster, una reconocida actriz norteamericana, sugería que debíamos darnos permiso para ser tal como somos y hacer un inventario sobre aquellas cosas que nos gustaría cambiar sin convertirlas en una condición para querernos a nosotros mismos.

    • En todas partes hay seres que tienen el coraje necesario para afrontar las dificultades cotidianas, defender aquello en lo que creen o, simplemente, para estar en paz consigo mismo, precisaba alguna vez la psicóloga social estadounidense Amy Cuddy.

    • Un bello escolio del poeta libanés Khalil Gibrán: “Serás libre, no cuando tus días no tengan preocupaciones ni tus noches penas o necesidades, sino cuando todo ello aprisione tu vida y, sin embargo, logres volar desnudo y sin ataduras”.

    • Creemos que el hecho de llorar nos vuelve débiles. No solo reprimimos lágrimas, sino emociones. El psiquiatra británico Henry Maudsley sostiene que “el dolor que no expresamos con lágrimas hace llorar a otros órganos del cuerpo”.

    • La vida no se mide por el número de respiraciones, sino por cuántas cosas te quitan la respiración”, exclamaba en sus charlas la escritora y activista norteamericana Marguerite Annie Jhonson más conocida como Maya Angelou.

    • Amy Tan. Una escritora estadounidense narraba una de sus experiencias de vida: “No me perdí de repente. Me froté la cara durante años para borrar mi dolor, del mismo modo que la corriente del agua talla las piedras”.

    • El líder sudafricano Nelson Mandela contó una de sus experiencias de sanación: “Cuando salí para ser libre, supe que, si no dejaba atrás toda la ira, el odio y la amargura, seguiría encarcelado”.   

    • El escritor irlandés Oscar Wilde argumentaba que, cuando somos dueños de nosotros mismos, podemos ponerle término a un dolor con la misma facilidad con la que inventamos un placer.

      “Los muros que construimos a nuestro alrededor para mantener alejado al dolor, también mantienen fuera la alegría”, afirmaba el comunicador empresarial estadounidense Jim Rhon.

    • “El poeta californiano Rudy Francisco nos exhorta a que, en lugar de preguntarnos por qué se fueron aquellos que no están, procuremos por llenar de alguna forma ese espacio que ya no ocupan.

      “Dad palabras al dolor, ese que no habla y gime en el corazón hasta que lo rompe” es un proverbio inglés citado por el escritor británico William Shakespeare en su obra trágica “Macbeth”.

    • Si te haces amigo de ti mismo, nunca estarás solo”, fue uno de los aforismos favoritos del médico norteamericano Maxwell Maltz, creador de la Psicocibernética.

    • Una bella exhortación del poeta chino Lin Yutang: “Pasa por la vida jugando y cantando y cuando llegue el dolor y sobrevenga el infortunio, acéptalo con una sonrisa”.

    • “Qué maravilloso es que nadie tenga que esperar para empezar a mejorar el mundo”, afirmaba en su famoso “Diario”, Ana Frank, la niña judía de nacionalidad alemana.

    • “Sólo hay un rincón en el universo que sólo tu puedes y sabes mejorar… Ese eres tú”, nos lo indicaba el escritor inglés Aldous Huxley en su obra “Un mundo feliz”.

    • En lo más profundo de cualquier soledad hay un deseo profundo y poderoso de reencontrarse consigo mismo, aseguraba el dramaturgo irlandés Brendan Brehan.

    • La escritora británica Fay Weldon concluía en uno de sus escritos que todas las mejores transformaciones van acompañadas siempre del dolor… Por eso lo son.

    • Jackie Stewart, un piloto británico de fórmula 1, afirmaba que somos las únicas criaturas que ponemos una suela de zapato entre nuestros pies y la tierra.

    • “Aceptamos el amor que creemos merecer”, es una frase recurrente del guionista y director de cine estadounidense Stephen Chbosky.

    • “Por favor, haz algo de ruido en este mundo”, nos sugiere en una de sus obras la escritora estadounidense Elizabeth Gilbert.

    • “Tanto si crees que puedes o no, tienes razón”, fue una de las frases lapidarias del empresario norteamericano Henry Ford.

    • “Dime cuáles son para ti las diez palabras más bellas… Entonces te diré quién eres”, señalaba el poeta chileno Nicanor Parra.

    • “El dolor, cuando no se convierte en verdugo, es un gran maestro”, escribía la poetisa española Concepción Arenal.

    • El astrofísico norteamericano Carl Sagan, describía nuestro planeta como un punto pálido y azul en el cosmos.

    • “Un objetivo sin un plan es solamente un deseo”, aclaraba el escritor francés Antoine de Saint Exupéry.

    • El dramaturgo Samuel Becket sugería que cada vez que fracasáramos de nuevo, lo hiciéramos mejor.

    • “Aceptamos el amor que creemos merecer”, concluía el escritor estadounidense Stephen Chbosky.