Mi querida, la Zeissi Kon

Ángel Gómez Giraldo

“Se llamaba Zeissi Kon, una modelo alemana con visor de todo el ojo, un exposímetro excitante, un flash relumbrante y un obturador que pa’ qué, con la medida precisa del toque suave del dedo. Y era una novedad tenerla entre las manos, pues tan solo contaba yo con 22 años de edad”.

Este fue el relato que le hacía un hombre a otro, ambos compartiendo un “tinto” en una cafetería del centro de Pereira, la ciudad con el mejor sabor del mango que existe en el país, una tarde de buena luz.

Mera evocación

La historia que para los demás cerca a ellos se podía entender como un cuento morboso, resultó ser la evocación de una marca de cámara fotográfica, según me aclararía años después de habernos encontrado por los caminos del “cuarto poder” en este periódico cuando era El Diario del Otún, el mismo Luis Eduardo Cardona Rodríguez convertido ya en fotógrafo de prensa.

Sí, dizque este solo se refería a una cámara fotográfica de marca Zeissi Kon Contaplex II, alemana, modelo 1955 y la que llegó a tener como objeto de su propiedad, en una edad en que el hombre donde pone el ojo pone la voluntad para enamorar a las mujeres.

Teleobjetivo

La vida de Orlando es como para mirarla con teleobjetivo ya que nació en Pereira cuando la fotografía era en blanco y negro, año de 1961, llamado igualmente el año de “El Pibe” porque fue el mismo en que llegó a este mundo el jugador de fútbol colombiano Carlos Valderrama, el samario que le pondría melena dorada a los estadios  del país.

Hijo de Orlando, un caballero de la “Orden de la luna llena” que lo inspiraba, oriundo  de Pueblo Rico (Antioquia), y de Nelly “Dama rosada” por su buen aspecto, venida de Caicedonia (Valle), era un deber del hijo, Luis Orlando, fijarse en el arte fotográfico para ilustrar la información de la prensa en la Perla del Otún, a sabiendas de que en Europa ya en el año de 1907 había un diario con fotos, el Deutseche Warte, y desde 1910 diarios gráficos en varias capitales europeas.

La historia era que Luis Daguerre en 1829 conoció y se asoció con Nicéphore quien en 1826 inventó una cámara fotográfica. A la muerte de este, aquel continuó con la tecnología hasta dar con el daguerrotipo como procedimiento fotográfico en 1834.

La adquisición

Esta cámara de descripción morbosa en establecimiento público, de verdad había llegado a las manos de Luis Orlando por una necesidad de la mujer Idaly Ramos, pereirana, mariposa azul enamorada del bambuco,  tan solo por unos cuantos pesos.

Pero la cámara tuvo un “negro porvenir” ya que  por un tiempo fue de mano en mano por otras necesidades de Orlando hasta que la muy mágica decidió quedarse en las suyas, las del hombre que la había comprado inicialmente por tan poco dinero que apenas era billulla, monedas de bolsillo. Se quedó para hacerlo un buen fotógrafo y reportero gráfico.

Lo primero es lo primero y para ver un retrato suyo en el hogar enfocó la cámara hacia su hija Marcela que apenas era una bebé.

Y lo logró. Obtuvo la gráfica de su rostro tan bello como lo es el arte del que al decir de Roberto Fernández de Retamar “Es tan obvio que lo habitual de la fotografía es el retrato de otra cosa”.

Al entonces El Diario del Otún en el año de su fundación, 1982, llegó con esa “cosa” de lente y ojo bien abiertos colgada de su hombro derecho y fue otro de sus flamantes y admirados reporteros gráficos.

Con esa inseparable fisgona, siempre de la mano, terminó siendo paparazzi y cubrió los Juegos Nacionales de la ciudad de Armenia.

Fue así como su Zeissi Kon se convirtió en concubina y celestina para hacerle más agradable una profesión, que es después de la música el otro polo del arte, según aquellos, los más entendidos que extendidos en las finalidades estéticas.

Reportero gráfico, social, de farándula y de modelos que no pueden ver un lente o un ojo de cámara fotográfica porque se desnudan, terminó siendo en el año de 1987 el fotógrafo oficial del llamado inicialmente Hotel Meliá Pereira, actualmente Hotel Movich de la capital de Risaralda.

Premio

Y nunca la fotografía le había dado tanto como  el primer premio obtenido en el concurso de fotografía de la Editorial Salvat Editores, lo que fue el mejor estímulo para continuar en la profesión que surgió para vernos como somos.

Con buena luz de flash y obturador de cámara siempre listo, Dios le dio hijos como si fueran las más bellas  flores para escoger en el jardín: Marcela, Juan Pablo y Manuela.

Sin embargo ninguno de los hijos le jala a lo que según Jorge Luis Borges, refiriéndose a la música y la fotografía, señala que la primera parece toda forma y que la segunda parece todo fondo. Ellos se educaron en otras áreas del saber.

Pero es necesario tener en cuenta que el hombre es cruel en cuanto a sus sentimientos y tenemos que correspondiendo a esta consideración, Luis Orlando al enterarse del salto evolutivo que había dado la fotografía de película y revelado, dejó a un lado a su amiga, la cámara Zeissi Kon Contaflex alemana y la cambió por una moderna y casquivana digital, por ser además tan fácil en su manejo, aún por los meramente aficionados.

Y lo vieron caminando con ella por la calle como si fuera su cortesana. Y lo sorprendente, orgulloso de tenerla.

Con ella entró sacando pecho como fotógrafo oficial a la Gobernación de Risaralda, al Cabildo y a la Alcaldía del Municipio de Dosquebradas.

Despertó hasta envidia como se despierta en los profesionales y  aficionados de la fotografía cuando ven en el otro a la muy moderna digital. Amor a primera vista para cualquier amante de la fotografía. ¿Será?

El fotógrafo y reportero gráfico Orlando Cardona Rodríguez con casi 4 décadas en la fotografía que apareció como fenómeno asombroso, y a sabiendas que es fino, no se las pica de mucho ni de nada, pero  además de la cámara lo inspira para sacar el mejor ángulo la mujer madre de sus hijos, Yineth.

¿Luis Orlando, y qué hizo con la querida suya, la cámara Zeissi Kon?

– La conservo como antigüedad porque los hombres de verdad no ahuyentamos a una buena amante.

Sorprendente

Es sobre todo este hombre sorprendente, y a mí me sorprendió como lluvia en un día de sol al verlo en el rol de chef y de anfitrión sirviendo pechuga de pollo no al ajillo sino al “lente” en una cena de amigos en su apartamento del centro de la ciudad.

Más me sorprendió cuando sacó su talento de músico que mantenía en secreto e hizo sonar instrumentos de percusión como la güira, los bongos y la caja vallenata.

Los presentes quedamos fritos, pues ignorábamos que fuera de la fotografía Orlando cultivara el arte de la música.

Hasta nos vimos obligados a santiguarnos cuando con la magia de la evocación y el recuerdo, se atrevió a sacar, casi que de los pelos de debajo de la cama, al cantante Boby Capó a quien escuchamos cantar su canción éxito “Evocación”. Por la memoria podemos recordar, muchachos.

De otra parte, mientras los géneros musicales pasan, la fotografía sigue evolucionando y tenemos que la cámara fotográfica japonesa saca fotos automáticas cuando en el cuadro del visor aparece un rostro sonriente.

Esto último de las noticias de un experto fotógrafo pereirano: Luis Orlando Cardona Rodríguez.