Los zapatos rotos de Francis Smith

Ramón Echeverry

Cuando escucho  “Zapatos rotos” en versión del grupo argentino “Los Náufragos” o de Armando Moreno o del “Topo Gigio” de inmediatamente evoco al poeta cartagenero Luis Carlos López, quien en un alarde de gracia escribió uno de los más bellos sonetos de la literatura colombiana, digno de un Quevedo: “A mis zapatos viejos” que trata de una queja semejante a lo que en cierta forma dijo el poeta antioqueño Jorge Robledo Ortiz en su poema “Siquiera se murieron los abuelos”; Luis Carlos López lo dice así: “Fuiste heroica en los tiempos coloniales, cuando tus hijos, águilas caudales, no eran una caterva de vencejos. Mas hoy, plena de rancio desaliño, bien puedes inspirar ese cariño que uno le tiene a sus zapatos viejos…”

Charlot ha sido para la historia del cine uno de los más destacados personajes del cine mudo, representado por ese mago del cine Charles Chaplin, presentado como ese vagabundo ingenuo, torpe, que trabaja en lo que sea; su vestimenta caracterizada por un sombrero de copa, un frac mal abotonado, sus pantalones mal sostenidos por unas tirantas, y unos zapatos que le quedan grandes y además están rotos; esa es la esencia de la canción de Smith quien parece que se valió de este personaje para componer la letra de “Zapatos rotos”:

… “Zapatos rotos, zapatos rotos ¿con esa facha a dónde vas?;  voy con rumbo a un nuevo mundo
un perro amigo me sigue atrás”…

Esta célebre composición hace parte de una serie de canciones que hacen del vagabundear un modo de vida; los protagonistas son eso; vagabundos que deambulan por el mundo buscando cómo sobrevivir; “Alma de Dios” de Tito Schipa, “La canción del Linyera”, de Antonio Tormo;  “Vagabundear” de Juan Manuel Serrat, “Vagabundo”, esa que dice:

“Qué importa saber quién soy, ni de dónde vengo ni para dónde voy… “Vagabundo soy” de Rodolfo; “el Vagabundo” de Fernando Fernández… o “Camino a la ciudad” de Harold Orozco.

Hablemos de la canción. Francis Smith, su compositor,  hace pensar que el origen de la canción sea inglés; mas no; Francisco Brydon Smith nació en pleno Buenos Aires en 1938 y en la década de los sesenta compuso una serie de canciones que fueron interpretadas por la banda musical “Los Náufragos”; grupo que él conformó, quienes además interpretan canciones tan conocidas como “Quédate Piola Vicente”, “Yo en mi casa, ella en el bar”.

Smith fue un destacado exponente del rock híbrido que es una combinación entre balada y rock, algo semejante a lo que hizo Palito Ortega con “Despeinada” y Leo Dan con “Adiós a la penas”.

Smith fue un inquieto e incansable compositor y cantante; figura principal de “Los Náufragos” una banda que le dio nuevos matices a la canción de la década de los setenta  inicialmente formó la banda llamada “Los In” con quien se presentaba habitualmente en “El boliche” era un sitio para muchos considerado como la cuna del Rock Argentino;  allí se presentaban los fines de semana artistas como Palito Ortega, El Cuarteto Imperial, El Trío Rubí, Los Wawancó, Los Iracundos, Los de Fuego, cuyo cantante era Sandro; Juan Ramón, Leo Dan.

Una de sus canciones “Una calle nos separa” es un  sensible poema que habla de una bella niña así. “Una calle me separa del amor que está en mis sueños; yo de tí no exijo nada, sólo espero ser tu dueño”. Esta canción fue un verdadero éxito internacional en la voz del cantante argentino Leo Dan. Y qué decir de esa exitosa canción interpretada por Óscar Golden: “La culpa fue de esa muchacha”.

Ya en la década de los ochenta formó un novedoso grupo denominado “Los Ángeles de Smith”, integrado por su esposa Sandra y sus dos hijas Alicia y Marcela. En total, Francis Smith fue autor de más de 300 canciones y en 1969 comenzó a producir para la banda “Los Náufragos”, una de los primeros grupos argentinos dedicados a interpretar un pop bailable. En 1995 recibió el Gran Premio Sadaic como mejor autor de música popular.

Letra de la canción

Tengo mis zapatos rotos y es de tanto caminar

lejos ya quedó mi pueblo, voy camino a la ciudad.

Me decían mis amigos, que nací para triunfar,
llevo mi guitarra al hombro, voy camino a la ciudad.

Tirale un hueso, tirale un hueso, pobre sabueso que flaco está; lo tengo rengo, un poco enfermo, pero me sigue sin protestar.

Tengo mis zapatos rotos, pero tengo que llegar;
lejos ya quedó mi pueblo, voy camino a la ciudad.

Ya me acerco a mi destino, queda poco por andar;
si la suerte me acompaña, mucha plata he de ganar.

Zapatos rotos, zapatos rotos ¿con esa facha a dónde vas?

voy con rumbo a un nuevo mundo, un perro amigo me sigue atrás.

Tirale un hueso, tirale un hueso, pobre sabueso que flaco está; lo tengo rengo, un poco enfermo, pero me sigue sin protestar.

Zapatos rotos, zapatos rotos ¿con esa facha a dónde vas?…