Hasta las flores perdieron su color

Ángel Gómez Giraldo

Sandra es una muchacha tan apetecible como una porción de sandía durante una tarde de sol en la Perla del Otún. Físicamente es un chinero con la cristalería bien puesta. Rostro como fuente de sonrisas, cabellos largos y lisos con invitación al viento para que juegue con ellos.

¡Y ay Dios!, su cuerpo envidia de modelos profesionales. Domesticó la alegría cuando conoció un hombre que le dedicaba poemas de amor. Sin embargo lo perdió entrada la cuarentena como forma de atacar la infección del Coronavirus.

Después de la primera semana del aislamiento en casa no volvió a sentir la fragancia del café preparado como primera bebida de la mañana.

El olor a mango biche y a chontaduro que le llegaba desde la calle no los volvió a sentir. Hasta llegó a pensar que la visión le faltaba al ver las flores del patio del interior de la casa descoloridas.

Más no eran síntomas del Coronavirus: “Me sometí a la prueba en Servisalud Pereira y salió negativa”, afirma ahora con tono optimista. Era la depresión y el estrés que la venían azotando.

Todo cambia

Claro que todo ha cambiado desde que empezó el confinamiento y es como si las flores hubieran perdido sus colores, según apreciación de los distribuidores y comercializadores de estas. Floristas que la llevaban en el ojal del cuello del saco o en el bolsillo de la camisa.

Así que los hombres románticos que habían quedado luego de la desaparición del machismo, se sintieron sin el principal elemento para expresar cariño y amor.

El coronavirus se las comió, dijo un florista del cementerio San Camilo.

Revelaciones

En la floristería La Rosa de la carrera sexta número 29-30, los teléfonos suenan pero nadie contesta. ¿Murió la flor?

En flor de amor, nombre que suena a metáfora de poeta,  también en la carrera sexta pero con calle 30, la cosa es peor,  hablan como picados por la serpiente: “Sin servicio”.

Y pensar que tiene que cancelar arriendo al dueño del local por valor de 800.000 y es mejor no seguir hablando con él porque la voz le va subiendo de tono. ¿Desespero? ¿Rabia?

Doña Teresa

Llegar a donde doña Teresa siempre ha sido bueno  porque es restauradora de arte y posee floristería en la carrera octava número 25-56 desde el año 1983.

Claro  que para hacer un chiste se puede decir que sabe más de criar hijos ya que tuvo con su esposo 12.

Revela que vino a Pereira de Envigado Antioquia para darle lo mejor de sí a la ciudad, los hijos.

Se le ocurre  pedir ayuda de la alcaldía con la exoneración de impuestos durante los meses que dure el confinamiento y préstamos sin intereses para mantener la floristería. “Esto pasará y se abrirá de nuevo el negocio”, anota con vos esperanzadora.

Por las nubes

Los insumos de los proveedores se encuentran altos porque están en las  nubes los precios para nosotros, subieron los precios en un 200 y 300%, por lo que el cliente tendría que cancelar por el mero domicilio entre 15 y $20.000

Dalia es el nombre de la floristería del barrio Los Naranjos del municipio de Dosquebradas llegó abrir su negocio de flores aquí, de Briceño, municipio verde del departamento de Antioquia.  Verde hasta en la bandera y como jurisdicción nueva de esta región del país pues llegó al Distrito en el año de 1980. Geográficamente ubicado al norte del departamento.

Manifiesta que el virus se comió hasta sus flores y que es necesario el gobierno mire hacia los floristas porque las floristerías son empresas familiares y de manufactura.

Luz Marina Pérez Peláez, vendía como loca en la floristería Lupe de la calle 27 centro de Pereira, en el momento no ve a los proveedores porque tienen precios exagerados y no produciría ganancia la distribución de sus arreglos.

Ni servicios fúnebres

Los proveedores de licores y follajes están en el corregimiento de La Florida de Pereira y en el municipio de Marsella. También en la finca al lado y lado de la vía a la ciudad de Armenia.

Flores ahora ni para los arreglos fúnebres  ya que para el difunto ni siquiera sala de velación, van directo a la candela, a cremación, si alguien se atreve a llevarlo.

Me comunicó con Sandra y le cuento lo que le he contado a ustedes y al término del diálogo, siento un ruido raro al otro lado de la línea.

Había soltado el auricular.

Olvidaba decirles que los administradores de las floristerías que no están en servicio estuvieron de recuerdo conmigo en que está vigente la opción de enviarle a la madre, flores virtuales.