Franco Lolli, un director famliar

El director Franco Lolli estrenó su segundo largometraje en salas de cine, Litigante, una película emotiva y universal sobre los lazos familiares y el papel de la mujer en la sociedad colombiana, que retrata las batallas cotidianas que enfrentamos todos.

 

Seleccionada como la película de apertura de la Semana de la Crítica en el Festival de Cine de Cannes y ganadora de varios premios internacionales, Litigante cuenta de manera luminosa la historia de Silvia, madre soltera y abogada, quien está al borde de una crisis nerviosa. Debe dividir su tiempo entre cuidar a su hijo pequeño, acompañar a su madre enferma y defenderse de una acusación por corrupción. Justo en ese momento, cuando menos se lo espera, el amor llama a su puerta por primera vez en años.

 

Protagonizada por la escritora y docente Carolina Sanín, la abogada –y madre del director Franco Lolli– Leticia Gómez, el director de cine Vladimir Durán y la curadora de arte Alejandra Sarria, la cinta da una mirada íntima a la vida de una familia y genera  conversaciones en torno al papel que tenemos al interior del hogar, en el ámbito laboral y también acerca de la responsabilidad que nos atañe como miembros de una sociedad en la que los prejuicios y la corrupción son moneda corriente.

 

Esta producción colombo-francesa, a la vez que retrata con agudeza lo complejas que pueden llegar a ser las relaciones familiares, se atreve a tocar temas fuertes como la decisión de criar a un hijo sin un hombre y el derecho a una muerte digna.

 

Esta historia de ficción tiene mucho de la vida personal de Lolli, quien llevó experiencias propias a la pantalla a través del personaje de la actriz Leticia Gómez, la madre de Silvia en la historia y la suya en la vida real, quien en 2016 afrontó un cáncer de seno que hizo contemplar a este hijo único la posibilidad de perder a uno de los seres más importantes en su vida.

 

¿Por qué, siendo usted hombre, decidió hacer una película sobre una mujer?

Más que una decisión, fue algo que se impuso a mí de manera inconsciente. Luego del estreno de mi primera película, Gente de bien, empecé a pensar en un nuevo proyecto, a tomar notas. Dejando emerger lo que me viniera a la mente, lo primero que apareció fue una mujer. Y lo segundo y tercero también. Seguramente tiene que ver con el hecho de que fui criado por mujeres: por mi madre, por mis tías, por mi abuela.

 

La escritura del guion coincidió con la noticia de la enfermedad de su madre ¿cómo afectó esto la historia?

Litigante era un proyecto sobre Silvia, compuesto de su relación con su hijo, con su hermana, con su novio, con su trabajo, pero principalmente con su madre. Más que cualquier otra cosa, me interesaba contar una historia en la cual la maternidad y la relación con la madre fueran centrales. Cuando mi propia madre se enfermó, lo que sucedió fue que todo esto, que ya estaba escribiéndose, se volvió más intenso, más urgente. La película se volvió profundamente necesaria para mí.

 

¿En qué sentido?

A mí la enfermedad de mi madre me transformó, como le pasa a Silvia en la película. Paradójicamente, en lugar de deprimirme, me dio una energía vital enorme, que me llevó a meterme en muchos proyectos al tiempo, a hacer de todo. No solo eso sino que me permitió tomar la decisión de tener un hijo, que nació una semana después de terminar el rodaje de Litigante. Del miedo a la muerte de mi madre, nació en mí una necesidad muy grande de vida. Seguramente por eso el rodaje fue tan emotivo. De los cuarenta días que filmamos, creo que lloré unos veinte, porque me conmovía mucho lo que filmaba.

 

¿Para usted la familia parece ser muy importante, ¿por eso escogió hacer actuar a su madre en el papel de Leticia?

Lo hice por dos razones. Por un lado quise dejar una huella de su paso por este mundo, que es la razón por la cual todo el mundo toma fotos o videos de su familia. Y por otro lado, sabía que no iba a encontrar a una actriz mejor para interpretar a su personaje. Ya la había hecho actuar antes y sabía que era muy buena. Ella es capaz de hacer diez tomas de diez maneras diferentes, como las mejores actrices. Seguramente esto tiene que ver con que cuando joven, ella quiso ser actriz profesional pero sus padres se lo impidieron porque era un oficio mal visto y terminó siendo abogada. Actuar en mis películas es para ella una forma de reparación de esa vocación contrariada.

 

¿Por eso quiso retratar el mundo de los abogados?

Fue el mundo en el que crecí, y para poder hablar de la corrupción, que es un tema que me toca mucho, me parecía un escenario muy adecuado. Me interesaba contar una historia íntima pero quería enmarcarla en un panorama más global. El caso en el que Silvia se ve envuelta es muy común en Colombia y nos habla de la sociedad en la que vivimos. Todos los días en la radio se escuchan noticias como esa. Me interesaba también mucho que la historia de amor con el periodista pudiera nacer en ese contexto.

 

Hablemos un poco del título, ¿por qué Litigante?

Por lo mismo. Litigan los abogados, pero también los clientes que están en un caso. El título tiene entonces que ver con la profesión de la hija y de la madre en la película. Pero más ampliamente con la idea de estar en conflicto con alguien, luchar contra alguien por algo. Siento que tanto el personaje de Silvia, como Carolina, la actriz que lo interpreta, son personas que luchan a diario, con la cabeza en alto. Igual pasa con mi madre: ella es capaz de aguantar diez años de peleas legales por una injusticia, detesta conciliar. Trata de manejar siempre las cosas “en derecho”.

 

¿Es consciente de que la película, con su visión liberada de la familia, dará de qué hablar, por ejemplo con el tema del padre de Antonio?

Me pregunto qué imaginará cada espectador de eso. A mí me gusta pensar que hubo una historia de amor entre ellos, que permanecieron como amigos, que ella quiso criar sola a su hijo y que él estuvo de acuerdo. Su madre le reprocha esa decisión a Silvia, habría preferido que su nieto tuviera un padre a pesar de que ella misma ha vivido sola por años, sin necesitar a un hombre. De todas formas, en mis películas no se ve mucho a los padres, seguramente porque el mío murió en un accidente antes de mi nacimiento.