Falleció Oberth Gálvez, el caballero andante del teatro

Nathalia Gómez Raigosa*


Sin proponérselo Oberth Gálvez terminó siendo la representación viva del personaje más famoso de la cultura occidental,El Quijote de la Mancha, no solo por su rostro enjuto y su delgada figura, sino porque además la fantasía y la defensa de los más necesitados se convirtió en su bandera de vida.

En la noche del lunes 4 de mayo las hazañas de este valeroso caballero de 79 años llegaron a su fin durante su estancia en Manizales. La muerte lo alcanzó en su lecho rodeado por sus familiares, después de padecer cáncer de estómago por varios meses.

Durante 50 años, el ingenioso Oberth recorrió los intrincados caminos de la actividad teatral, 30 de ellos, acompañado por su fiel escudero Behur García. Fue a la edad de ocho años cuando Oberth quedó alucinado por el teatro en su natal Neira (Caldas), razón por la cual, en su juventud, se aventuró a hasta la capital, para estudiar en la Escuela Nacional de Arte Dramático ENAD.

Hizo parte del grupo de soñadores y creadores independientes, provenientes del naciente teatro experimental que conformaron la utopía del teatro La Candelaria en Bogotá, agrupación que le otorgó el título de actor profesional y con la que recibió varios reconocimientos como el premio Casa de las Américas en Cuba 1976, por la obra “Guadalupe años sin cuenta”, una de las piezas de arte más importantes del siglo XX en Colombia, de la que Gálvez figura como autor junto a Patricia Ariza, Luz Marina Botero, Graciela Méndez, Fernando Cruz, Inés Prieto, Hernando Forero, Manuel Gil, Santiago García, Carlos Parada, Fernando Mendoza, María Elena Sandoz, Francisco Martínez, Fernando Peñuela, Alfonso Ortiz y Álvaro Rodríguez.

Realizó con esta agrupación giras internacionales en 17 países y trabajó en la telenovela “La Manuela”. En 1976 emprendió la mayor empresa de su vida, fundar su propio grupo con egresados de la Candelaria, así nació el teatro El Camino en Bogotá, pero su deseo de recorrer nuevos horizontes los llevó a Los Llanos Orientales por un año; a desplazarse hasta Turbana (Bolívar); permanecer en Cartagena por un tiempo, donde participaron en la celebración de los 450 años de la heroica con el montaje “Cartagena, historias y leyendas”, con el cual obtuvieron primer puesto en un festival.
Luego estuvieron en Manizales por varios años, hasta establecerse en 1993 en La Virginia (Risaralda).

En Dosquebradas estuvieron por 18 años, donde Oberth ganó la batalla que finalizó con la creación de la estampilla Procultura en este municipio. Allí también se conviertieron en el primer grupo de Risaralda en entrar al Programa Nacional de Salas Concertadas del Ministerio de Cultura.

Gálvez fue siempre un convencido de que las agrupaciones teatrales tenían que tener sala propia, para poder ser autosostenibles y vencer todas las hostilidades del medio cultural. Su teatro se caracterizó por ser de carácter social y comprometido con las diferentes problemáticas de los municipios y comunidades que circundaban su sala.

En 1994 el teatro El Camino se radicó en Pereira y desde el año 2002, conformó la Escuela Infantil de Bellas Artes, reconocida por el Ministerio de Cultura, donde no solo se enseñaba actuación sino también utilería, vestuario, luminotecnia, creación de máscaras, dicción, expresión corporal para lograr una formación integral del actor.

Dirigió diversos montajes como “El muerto al pozo y el vivo al gozo”, “Las Criadas” de Jean Genet, “La Universidad del Rebusque”, “El Bufón” de Juan Guillermo Rúa, “No todo lo que brilla es oro”, “Escuelita la casa de la risa” “Mi primera vez”, muchas de las obras con dramatugia propia.

En los últimos años fue muy recordado por su participación en el película pereirana “Los Fabulosos Días de Guillermino”, y por desarrollar proyectos de circulación y formación de público con repercusiones departamental, avalados por el Fondo Mixto de Cultura de Risaralda, con los que dejó huella en casi todos los municipios del departamento.

La noticia de su fallecimineto fue lamentada por sus compañeros de las tablas, quienes lo recuerdan con bondad y gratitud y con la seguridad de que el maestro Santiago García fue quien lo recibió en el paraíso reservado para los maestros de las artes escénicas.
*Investigadora e historiadora de las artes de la representación.