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martes, abril 23, 2024

Día Mundial de los Bosques

Es necesaria la restauración de ecosistemas

Agencia EFE

Los bosques son el sustento del planeta pero cada año se destruyen unos 10 millones de hectáreas, problema del que el Día Internacional de los Bosques que se celebra este jueves quiere concienciar para mejorar la gestión forestal, el uso de la tierra y la restauración de ecosistemas, con la innovación como lema este año.

A propuesta de Naciones Unidas, la efeméride se celebra cada año en esta fecha para instar a proteger unos ecosistemas los forestales, muy amenazados a nivel mundial.

Los principales factores de la degradación forestal son el cambio climático, los cambios en la dieta de la población mundial y las talas muchas veces ilegales para actividades principalmente madereras, según los expertos.

Según los grupos ecologistas, tres son las claves para la supervivencia futura de los bosques en el mundo: «hacerlos más resilientes al cambio climático con una mejor gestión forestal, restaurar los ecosistemas degradados con mayores inversiones y cambiar el sistema alimentario global que resulta insostenible».

Así lo explicó en declaraciones a EFE Juan Carlos del Olmo, secretario general de WWF, una organización especialmente involucrada con la protección de bosques a nivel mundial.

Del Olmo instó a una producción de alimentos «responsable y sostenible» a escala global para frenar la destrucción de la superficie forestal especialmente en las zonas tropicales.

Los bosques, fuente de salud y bienestar del planeta

Los bosques son fuente indiscutible de salud y bienestar para un planeta sano; aportan oxígeno y consumen dióxido de carbono, el principal gas de efecto invernadero que recalienta el mundo, pero además proporcionan alimentos, agua, recursos para medicamentos, combustibles y un sinfín de beneficios a la humanidad.

Los megaincendios de última generación, agravados por las olas de calor, están arrasando los bosques del mundo, con llamas devastadoras y mortíferas, incluso en regiones tradicionalmente húmedas y además en cualquier momento del año, advierten los expertos.

Desde Naciones Unidas se insiste en activar sistemas de alerta temprana para la protección de los bosques y sistemas de producción sostenible. De ahí, que el lema del Día Internacional de los Bosques este año sea precisamente «Bosques e innovación: nuevas soluciones para un mundo mejor».

Del Olmo aplaudió las diversas acciones en los últimos años de Naciones Unidas a nivel internacional en defensa de los bosques.

Desde el punto de vista europeo destacó el potencial de la ley de Restauración de la Naturaleza para rehabilitar al menos el 20 % de las zonas terrestres y marinas de la UE para 2030 y todos los ecosistemas degradados para 2050.

Es fundamental invertir «masivamente» para proteger los bosques del mundo; desde las organizaciones ecologistas «estamos trabajando mucho para cambiar la forma en la que se producen los alimentos, para que se haga de forma responsable, sostenible».

Desafortunadamente, los impactos humanos ya han provocado la pérdida de alrededor del 40%, adviertieron, previo paso a proponer soluciones.

Para proteger los bosques, «la clave está en producir sin deforestar», con alternativas que no impliquen talar árboles; por ejemplo con cultivos en la sombra en el caso del cacao o del café, explicó del Olmo.

Evitar cultivos en zonas de alto valor ecológico

Debe evitarse que productos como la soja o el aceite de palma sigan causando deforestación para su producción en lugares de alto valor ecológico, como es el caso de zonas de selva o turberas, según el responsable de WWF.

Del Olmo se refirió además al problema de la industria del engorde de animales: los cerdos españoles, por ejemplo, son alimentados con soja procedente de Brasil, Paraguay, Bolivia o Argentina, con el consiguiente impacto ambiental sobre las masas forestales para su cultivo.

A nivel mundial y especialmente en Europa es fundamental promover aún más las políticas de restauración ecológica para reparar los ecosistemas degradados, recuperar la conectividad de los bosques y crear corredores ecológicos para la protección forestal.

Del Olmo se refirió al «hito» que ha supuesto en Europa la llamada ley contra la deforestación importada, diseñada para evitar el consumo de productos procedentes de entornos deforestados de cualquier lugar del mundo.

Con esta normativa la UE se ha convertido en la primera región del planeta que impedirá legalmente el consumo de productos que procedan de entornos deforestados o que contribuyan a hacerlo. «Se trata de un aviso a navegantes», puntualizó el responsable de WWF.

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segunda

La basura electrónica crece 5 veces más rápido que el reciclaje

La producción mundial de basura electrónica crece cinco veces más rápido que el reciclaje de la misma, denunció hoy la ONU en el cuarto informe del Monitoreo Global de Residuos Electrónicos, en el que pide una atención urgente a este problema por parte de la comunidad internacional.

En 2022 hubo un récord de 62 millones de toneladas de basura electrónica, un 82 % más que en 2010.

Esta cantidad llenaría 1,6 millones de camiones de 40 toneladas, es decir camiones suficientes para formar una línea continua alrededor del ecuador.

Mientras, menos de una cuarta parte de la masa anual de desechos electrónicos producida -exactamente un 22,3 %- se recolectó y se recicló según los protocolos internacionales, con lo que se perdieron recursos naturales recuperables por valor de 62.000 millones de dólares y se generaron crecientes riesgos de polución para comunidades en todo el mundo.

En todo el mundo, la generación anual de residuos electrónicos aumenta cada año en 2,6 millones de toneladas, por lo que en 2030 se podrían alcanzar las 82 millones de toneladas.

Ello representaría otro aumento del 33 % con respecto a 2022.

El informe recalca que cada producto desechado con un enchufe o una pila son un peligro para la salud y el medioambiente, ya que contienen aditivos tóxicos o sustancias peligrosas como el mercurio, que puede dañar el cerebro humano y el sistema de coordinación.

La ONU prevé una caída de la tasa de reciclaje documentada del 22,3 % en 2022 al 20 % en 2030 debido a la creciente diferencia entre los esfuerzos de reciclado y el importante crecimiento de la generación de residuos electrónicos en todo el mundo.

El progreso tecnológico, el aumento del consumo, las limitadas opciones de reparación de los aparatos electrónicos, los ciclos de vida más cortos de los productos, la creciente electronificación de la sociedad, las deficiencias de diseño y la inadecuada gestión de la infraestructura de los residuos electrónicos contribuyen a este empeoramiento de la tasa de reciclaje, indicó.

El informe asegura que, si los países consiguieran elevar las tasas de recogida y reciclaje de residuos electrónicos al 60 % para 20230, los beneficios, incluida la minimización de los riesgos para la salud humana, superarían los costes en más de 38.000 millones de dólares.

Además, el mundo sigue siendo excesivamente dependiente de unos pocos países en el suministro de materias primas como las llamadas tierras raras a pesar de sus propiedades únicas, pues son decisivas para las tecnologías del futuro como las de energías renovables y de la electromovilidad.

En medio de la esperanzada de los paneles solares y equipos electrónicos para combatir la crisis climática e impulsar el progreso digital, «la aparición de los residuos electrónicos requiere una atención urgente», señaló Nikhil Seth, director ejecutivo del Instituto de las Naciones Unidas para la Formación Profesional y la Investigación (UNITAR).

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