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martes, noviembre 29, 2022

Del dibujo sencillo, organizado y pulcro, a la pintura “revolucionaria”

Alberto Rivera

Gracias a mi experiencia como lector de libros de literatura, poesía, ensayo, historia y otras cosas, y de escribir poesía y ejercer como corrector de textos sobre artes que llegaban por cantidades alarmantes a este hermoso Suplemento Literario de El Diario, he aprendido a querer el mismo. Es decir, he aprendido a valorar, respetar y apreciar al arte de la pintura, la escultura, el grabado, la fotografía y todas esas manifestaciones bellas que mis amigos elaboran, hacen, cuestionan, critican, aman y a veces, hasta rechazan.

He aprendido a entender el arte del Maestro James Llanos, este excelente artista que además de ser un experto en las artes plásticas, es un Gestor Cultural y proponente cultural de mucho respeto que se ha abierto un camino valioso en nuestro medio, como Curador, realizador y creador de obras de todo tipo, valga la pena decir, en lo social, lo cultural, lo ideológico, lo político y obvio, lo artístico.

El Curador de la Sala “Camilo Mejía Duque” de la Asamblea Departamental lo ha invitado para que sea el artista que exponga una nueva colección de trabajos plásticos en ella durante el mes de noviembre, y a decir verdad, nos ha dejado gratamente sorprendidos, pues esa variedad de obras, merecen toda nuestra admiración y respeto.

Ahora lo suyo es un trabajo de color en varias técnicas (matices, hilos, acrílico, piroxilinas sobre papel y lienzo, entre otras) que ha venido desarrollando este artista, provocando  un muy extraño pero elegante alegato entre el dibujo y la pintura muy adentro de su taller.

Este trabajo nació de la insatisfacción con el dibujo repetitivo y soso, que se enclava de manera recurrente en los artistas para caer en la monotonía, de golpe, tarde o temprano, tiene que resquebrajarse, violentarse, de manera sutíl o agresiva, pero siempre, respetando el valor de la belleza, de la sinceridad plástica, de la ética y la poesía.

“Tengo en esta exposición una serie de variaciones disonantes en una disrupción discursiva que, creo yo, me permite decir de todo con abstracción cromática, en un lenguaje poco entendible si se quiere, pero expresivo, como con metáforas que se repiten en el diario vivir entre los seres humanos sumergidos en la política, en la academia, en el trabajo y por supuesto en la vida doméstica”, dice el artista.

Es por ello que el arte hoy más que decir verdades, se ha encargado de servir de escape para descargar el inconsciente, platicar con la conciencia y generar un desplazamiento que permita al observador enfrentarse a una realidad cruda tan confusa como la pintura misma. El arte pasó de ser comunicador (emisor-receptor) a ser provocador de emociones, de alterar la personalidad y de llegar a conclusiones que están en esencia, sensibles a un submundo mágico que crea su propio núcleo, su propio veneno y su deceso.

Esta colección de trabajos de James Llanos advierten un potencial creativo sin límites. Por ello decimos sin temor a equivocarnos, que su obra es en gran medida revolucionaria, más no panfletaria.

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