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jueves, diciembre 1, 2022

Del amor y el tiempo Francisco Javier López Naranjo

Recientemente falleció mi ilustrísimo paisano, el magíster Francisco Javier Alzate Vallejo, exalcalde de Apía, exdiputado, extraordinario gestor cultural, excelente escritor y poeta, promotor de la economía solidaria y del bachillerato en bienestar rural en Apía, editor de periódicos locales, y quien me impulsó en mi actividad literaria. El maestro Octavio Hernández Jiménez, hijo adoptivo del Corazón del viento, escribió al respecto:

«Estoy de  duelo por la muerte de Francisco  Javier Alzate Vallejo, exalumno mío, en el Santo Tomás de Apía (Rda.),  en 1967, cuando él estaba en sexto de bachillerato y yo emprendía el camino por la docencia que siempre me produjo las más profundas satisfacciones. Pacho estudió en la Universidad Tecnológica, se especializó en Alemania, regresó de profesor a la Tecnológica, fue alcalde de Apía y, luego,  siguió adelante con programas de mejoramiento campesino. Forjó un programa de educación rural, inicialmente en veredas de Apía y Santuario,  de resonancia internacional. Como si fuera poco, orientó, en Apía, entre 1970 y la etapa final de su vida,  varios periódicos que se difundían, cada semana o cada mes, por todo Apía, con las colaboraciones de profesores y alumnos.  En 1967, ganó el Concurso de Poesía en el centro literario que yo dirigía. Él tendría 17 años. El  texto con el que concursó lleva por título:

“Poema inconcluso para el tiempo:

“Del tiempo / solo sé / su socavada estructura / de ausencia / y olvido en los seres. / En mí por lo menos, / en esta argamasa que ha dejado / su dura tempestad inútil. /  Sólo sé que descarga / sobre la voz / su peso inmaterial / y la va apagando, / va llenando de tragedia las palabras. / Que es, en su forma justa, / el invisible camino / hacia la muerte, / que en sus recodos nos está esperando. / Sólo sé que si se mira de frente / es un túnel abierto hacia el misterio, / y que si volvemos la mirada / se comprende que somos nosotros mismos / los edificantes de nuestra propia ruina”.

Como lo anticipó para sí mismo,  la Muerte lo esperaba en un recodo del tiempo. El 23 de mayo de 2021 llegó, para mi admirado exalumno, el día en el que el tiempo lo convirtió “en esta argamasa que ha dejado su dura tempestad inútil”. Se trata de un poema escrito, en su lejana adolescencia, para recitarlo en el final de su última primavera. Soy el maestro que se siente orgulloso de un alumno cuando fallece. Este poeta existencial vaticinó hace 54 años que, en mayo, el tiempo ,”descargaría sobre la voz su peso inmaterial y la iría apagando y llenando de tragedia las palabras”. Más que llorar por la muerte de un gran amigo de toda la vida siento el dolor por una región entrañable que queda huérfana al perder a quien portaba la antorcha». Publico el soneto que el colosal poeta apiano Javier Castaño Marín, abogado residente en Pereira, le escribió a Pacho Alzate, con motivo del reconocimiento que le hizo la comunidad apiana el 26 de mayo de 2012, y que leí en el homenaje póstumo que se le rindió el 24 de mayo de 2021, en los salones del Club Tucarma de Apía:

Poema inconcluso para el tiempo

“… Y que si volvemos la mirada

se comprende que somos nosotros mismos los edificantes de nuestra propia ruina”.

Ya es hora de que vuelvas la mirada

y enfoques esa lengua matutina

que te hizo responsable de una ruina

sin haber comenzado la jornada.

El tiempo, claro está, nunca te ignora:

taladra la estructura de los huesos

y a su paso jamás salen ilesos

ni el músculo o los ímpetus de otrora.

Pero el sol te buscó cada mañana

y esa visión amarga, tan temprana,

templó tu corazón para una guerra.

No hubo pausa en tu brazo un solo instante;

tu generosidad y tu talante

salvaron el destino de esta tierra.

Del amor y el tiempo

En dicho homenaje, en el que participaron músicos y poetas de Apía, también leí este soneto de mi autoría:

“Del tiempo solo sé olvido y ausencia”,

cantó un quijote en sabia poesía,

teñida en sin igual melancolía;

y que refleja, mustia, a la existencia.

Sin embargo, poeta, harás presencia,

pese a la Parca, que tronchó tu día,

pese al destino con su huella fría,

con tu fecunda y bondadosa esencia.

Vivirás, pese al cierzo y el olvido,

porque el amor, su fruto y  gratitud,

no es constructor de nuestra propia ruina.

Y en las almas, cual fénix, hace nido,

colmándolas de paz e infinitud.

¡Derrota al tiempo con su luz divina!

Para estar informado

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