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domingo, agosto 7, 2022

Déjame navegar en tu planeta, agua

Es tendencia

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Diego Firmiano

Enrique Vila-Matas, Juan Rulfo, y Henry Miller, escribieron prosa y verso sobre temas pornográficos en algún momento, y vaya uno a saber, si otros escritores no se sintieron tentados a lo mismo, creando, bajo el término más culto de, erotismo. Nada extraño para el mundo literario, ni nada escandaloso para el lector de una sola mano, por supuesto, pues la palabra es la horma de la idea, y la idea es hija de la imaginación. ¿No es cuando se prohíbe algo que la imaginación encuentra más eco y más caminos para verse realizada a sí misma?Como sea.

Todo tiene que ver con el efecto de la imagen, del sonido, de la palabra, en el espectador, tal como lo anunciaba Boris Vian en su conferencia Utilidad de una literatura erótica. De ahí su posterior enseñar deleitando, libre de miedos infundados o estigmas hacia el autor erótico, pues los textos de este género deben calentar, divertir y subvertir al lector.

Por ello es que responder la cuestión ¿Es lo mismo estar desnudo que estar sin ropa? Constituye el inicio para diferenciar los géneros de pornografía vulgar o culta; y erotismo fenomenológico y erotismo literario.  División, que, aunque nos devanemos los sesos, no son, ni serán la misma cosa. A cada uno, su público. A cada uno su estilo y su propaganda.

Como sea, la salvedad es que el erotismo literario, cuya palabra es ya un mundo en sí mismo, no es desfasado. Se ha trabajado en pintura, en escultura, en el teatro del Marqués de Sade, en los grabados de Katsushika Hokusai, en los diarios de J. J Rousseau, en la narrativa de Marco Aurelio Denegri, en la poética de Pierre Klossowski, y un largo etcétera de erotómanos que han apostado por la expresión directa y sugerente, sin pena y con gloria.

Este esbozo sobre lo erótico, lo pornográfico, de lo ya, pero todavía no, de la epilepsia divina, de la sangre que hierbe, es el camino introductorio para presentar el subtítulo Cuatro escritos pornográficos y una salvedad, que el poeta, genio y mártir bogotano Andrés Barbosa Vivas, ha plasmado en su monumental libro «Corazón de Partisano» (2021). Los 346 poemas restantes anidados en este tomo tienen público, voz, corazón, interpretación, sin embargo, las cuatro composiciones elegidas que nos convocan, y que llaman desde un rincón, son una fenomenología del deseo de un lector desprevenido.

Por ende, no sabría decir si Andrés Barbosa Vivas era un erotómano, ya que poeta, sí era, y en extremo, bueno, como sea, José Luis Díaz Granados, el prologuista de «Corazón de Partisano», ya nos dice: «Desde sus inicios [refiriéndose al joven autor] vemos cómo va adquiriendo un lenguaje coloquial no exento de elemental sabiduría y discretos vaticinios, donde recrea amoríos fugaces florecidos de erotismo tronante y acontecimientos retenidos en la indeleble memoria, aventuras narrativas que danzan como bandadas de ecos, entre floraciones oscuras y aterciopeladas.»

Y nos sorprende esta impronta, pues Andrés Barbosa fue (y es) un universo poético donde cabe lo bello, lo triste, lo justo, lo trivial, lo denso, y también lo pornográfico, lo erótico, lo sensual, como se evidencia en los otros poemas de su libro «Corazón de Partisano», intitulados: Pies de mujer, Me recubres, mientras danza desnuda, en la noche, Chica de muchos, Oh felación, Relato erótico, Erecciones, Mano de mujer, Por lo sexual es más que el agente naranja, El ano, Nadando en mares de lujuria, Economía política del sexo, y otros versos más que no pasan desapercibidos para el lector intelectualmente fogoso e imaginativo.

Sin más, es necesario afirmar que estos poemas reunidos bajo el subtítulo Cuatro escritos pornográficos y una salvedad, solo existen en la mente del erotómano que conozca la temática con previa delectación, y solo podrán leerse como un capital erótico, lo demás, es pura imaginación o lectura de una sola mano. Adelante.

BRANDI BELLE

Llena nuestras vidas de orgasmos

a estos ángeles inconfesos de la noche

das orgasmos.

Tu nombre es una canción y tu trasero

la cola delirante donde tiritan las ausencias

del corazón ardiente que no ha de latir.

Ven a los utensilios de la casa

o al lecho arrebujado de algún furgón

como ángeles que pierden sus alas desde lo alto

en las tardes alcoholizada cantaremos tu canción.

Brindaremos con vida tu belleza

bañaremos en ardores la excitación

nuestra progenie estará tiesa y fría,

como si alguna vez hubiese existido

¡No habrá razón alguna para evadirte sinrazón!

CARMELA BRING

Hembra de sexo furioso

con los senos como ejércitos preciosos

bajo el traje de oficinistas

sabemos cómo terminará…

Mujer profusa

como si vinieras de las estirpes ejercitadas y guerreras

anhelo de la niñez callada

imagen de la más grande ensoñación…

Sobre un lecho improvisado

hasta tus gemidos femeninos son gruesos.

Giras en poco entre caricias

y tus miríficas boobies puedo ver

inefables como planetas

cálidas como la sed del ternero

sensibles como la piel de la rosa

y tu pierna ¡Oh, Carmella!

Cuando en la mañana

acunas en placer

como un gusano de seda y cuando llegan las rompientes

todo el universo se conmociona

lo que cubre la historia descubre la rebeldía

y en el silencio las hogueras mojadas se hacen descanso

y en la oscuridad

máculas sapientes que me acompañarán

a rebatir mañanas o a medir océanos.

Déjame navegar en tu planeta

agua.

En el último instante

cuando faltas

la ausencia es tan grande como el delírium trémens

o como el síndrome de abstinencia de la cocaína

en viento gélido que recorre la espalda

desde la nuca hasta el cóccix

el sudor trémulo que empapa la piel

como si alguna vez hubieran estado tus manos

en mi cuerpo más allá de la ausencia y la desdicha.

LIZ VICIOUS

Vamos caminando a una región subterránea

cada día y a toda hora

un destino largo como el horizonte

y profundo como la conciencia.

Vamos caminando por la región de las creencias

soñando que al final seremos diferentes de las rosas

del polvo o del viento

de la inquietud incesante de las causas enajenadas.

En medio estás en una casa estacionaria

como si vinieras del fondo de la tierra

sin más luz que tus cabellos

tu piel, tus ojos siempre abiertos.

Dándome la espalda, tras el lago de la inocencia

el cabello grande como la soledad

tocado por manos antiguas hacia un solo hombro

y bajo los ojos a sombra de la noche invitándome.

Verdes como las manzanas ácidas

miran lo que siento.

Tú no crees

vives el instante gozoso ante la muerte.

Eres la novia ritual fugitiva

y no hay culpa que te halle

y no hay luz que te abarque

desvistiéndote ante el espejo.

Como si no estuviera

¿A razón de qué los astros se desvisten en la noche

y esperan a la vera del camino?

¡Tan tarde llegan las preguntas a la sorpresa

a los dolores perpetuos, al fin de los tiempos!

Para estar informado

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