De visitas y notarios consagrados

José Daniel Trujillo Arcila*

Pocos saben del control  ejercido por el poder central sobre los notarios, aún de aquellos que ejercen en la más apartada zona geográfica de Colombia. Nuestro derecho latino en materia notarial establece requisitos, obligaciones y prohibiciones a quien ejerce la función. Entre nosotros, el notario desempeña exclusivamente el atributo de ser fedatario a nombre del Estado, permitiéndosele alternar únicamente como docente. 

He revisado con interés el libro que contiene las actas de visitas practicadas a la Notaría Primera de Pereira, abierto por el Juez Primero del Circuito el 25 de julio de 1.934 (Acta No 1), quien deja constancia que tal acto obedece a disposiciones legales que regulan la vigilancia judicial.   

Indica el visitador: “El Notario primero principal, señor  don Pedro A. Restrepo no titulado, pero con 29 años de práctica, ejercidos con buen éxito, lo cual se constató con el prolijo examen que se hizo en los diferentes libros que forman el protocolo”. Luego mencionará: “Tiene dos escribientes que paga con fondos propios el Notario” y, en cuanto a instalaciones expresa que la Notaría funciona en un amplio local de propiedad del Municipio de Pereira, en los pisos bajos de la casa Municipal, inmueble que el Notario tiene canjeado con el Municipio por otro donde funciona el Jurado Electoral.

Así que el local de la Notaría en aquella época era propiedad municipal y el acta nos dirá que al momento de la visita “No cuenta con servicio de alumbrado eléctrico ni telefónico, en la actualidad pues fue retirado desde el año 33 por el empleado a quien corresponde el control de estos servicios. Anteriormente el Municipio venia sosteniendo estos servicios, por su cuenta”.

El rigor

Aspecto a destacar es el rigor cuando de registros civiles se trata, veamos: “Se revisaron cuidadosamente estos libros y se observa que en el de nacimientos el acta que correspondió al No 36 perteneciente a ……, aparece sin autorizar por el declarante. Se ordenó al Señor Notario pasara nota al Señor Alcalde para que haga comparecer a la Notaría al interesado, con el fin de dejar llenado el requisito legal”. Y continúa el acta “El Notario con fondos propios ha mandado tirar talonarios para las boletas de defunciones “.

Aparecerá la siguiente anotación: “El suscrito se complace en dejar constancia de la correcta marcha y buena impresión que le ha producido la oficina visitada”.

El once de febrero de 1935 se visita nuevamente el despacho notarial por el Juez Segundo del Circuito, indicando que cuenta con servicio de alumbrado eléctrico  y telefónico, servicios estos suministrados por el municipio.

Esta visita nos aporta un curioso informe, dado que el Juez visitador encuentra en el libro de nacimientos una partida sin autorizar por el declarante, indicándose lo siguiente: “El empleado visitado hace la siguiente declaración de que ha apelado tanto al señor Alcalde Municipal como a la Policía Secreta, en demanda de auxilio, para ver de dar con el paradero del Señor ….., quien se presentó con todos los datos a hacer el denuncio de nacimiento, pero que por alguna circunstancia salió de la oficina antes de terminarse el acta diciendo que en el momento volvería a firmar y hasta la fecha no lo ha hecho”.

Constancia: “Sin exageración, se puede afirmar que no hay un instrumento que no tenga adherida su boleta correspondiente y los certificados de estar a paz y salvo con el Fisco Nacional los contrayentes”.

Suscriben el acta el Juez Segundo del Circuito Guillermo Ángel, el Notario Primero Pedro Restrepo y el Secretario del Juzgado Ramón Palaù.

El Personero

La visita número tres efectuada el 27 de abril de 1935, fue practicada por el Personero Municipal en cumplimiento del decreto 190 de 1934, señalando que las vitrinas donde reposa el protocolo son propiedad del municipio y los escritorios y otros enseres propiedad del notario, indicándose que el  local cuenta con alumbrado público y telefónico “servicios estos suministrados gratuitamente por el municipio”.

Encontraremos también la mención dejada por el Personero, quien expresa “…que la notaría visitada marcha con toda corrección, acierto y honorabilidad”.

Y vendrá la visita número 4 del diez y nueve de agosto de mil novecientos treinta y cinco en la cual se dejan las siguientes constancias:

PERSONAL. Por muerte repentina del Sr. Pedro A. Restrepo “quien venía ejerciendo con toda competencia y honorabilidad el cargo de Notario 1º  principal”, ocurrido el cuatro de los corrientes fue nombrado para sucederle interinamente, el Señor  Ramón Correa…”  a quien luego la Gobernación del Departamento designó en propiedad. Indica el visitador que “… el Señor Correa es abogado consagrado según resolución del Tribunal Superior de Cundinamarca”, fedatario que “paga un solo escribiente”.

Y dirá el acta de visita atrás analizada: “… y como dicho Señor Correa llegó al puesto por causa de la muerte de su antecesor se dispuso que recabara del apoderado, el heredero o el albacea del Notario muerto, concurriera a hacer entrega en termino perentorio de un mes”.

Será en el capítulo de las Observaciones donde se enfatiza “Nuevamente se recalcó del Sr. Notario visitado del deber de reclamar la entrega de la oficina, siendo respondido por el titular Dr. Correa que personalmente y por notas que hay en la Oficina reclamó repetidas veces del Sr. Alfonso Restrepo hijo del extinto Sr. D. Pedro, la entrega de la Oficina y no consiguió ser atendido. Que no hay pues quien cumpla ese deber y que se ocupará en hacerlo poco a poco como fuere posible”.

Fallecimiento

Y el acta de visita número cinco, efectuada el veintisiete de enero de mil novecientos treinta y seis nos refiere la muerte de Pedro A. Restrepo y Ramón Correa, notarios en propiedad “y quienes murieron casi repentinamente en el transcurso de dos meses”, sucedido el último mencionado interinamente por el Señor Marceliano Ossa y designado en propiedad el Señor Fortunato Gaviria J, posesionado el 13 de noviembre de 1.935, quien estando presente indica haber recibido las llaves de la oficina, sin inventarios de ninguna clase “ya que el Sr. Ossa manifestó haber recibido en la misma forma y no haber tenido lugar para verificar el inventario de los libros y papeles…”.  Advierte el juez visitador que el Señor Fortunato Gaviria “tiene a su costa ayudante escribiente al señor Agustín Toro empleado hábil y honorable, de larga práctica con el Sr. Pedro A. Restrepo y a Dn. Rafael Cuartas Gaviria como Auxiliar”.

Una importante observación se deja por el funcionario visitador y la cual consta en el Acta número once de enero 27 de 1.938: “… se insinúa al Señor Notario la conveniencia de dar instrucciones a los Inspectores de Policía del Circuito sobre la manera de extender las actas de nacimientos, matrimonios y defunciones…”. A continuación recriminará: “…pues debe desecharse el sistema implantado de suplir esas diligencias por medio de oficios, manera esta que no cumple las finalidades del registro civil ni responde a su trascendencia y a la atención que el gobierno reclama para ramo tan importante”.

Y una muy socorrida voz de inconformidad se lee en el acta en comento, veamos: “No hubo adopciones, ni legitimaciones ni reconocimientos de hijos naturales. Como se hiciera notar lo reducido del número de actas de matrimonios, el Sr. Notario hace constar que ello se debe a que en las Parroquias se hacen las solicitudes del registro a los interesados, las cuales por motivos políticos, van dirigidos al Notario Segundo, burlando en esta forma los derechos de la Notaria Primera, sin consentimiento de los interesados que en su mayoría, son gentes sencillas e ignorantes, cuando no despreocupados”. En julio de 1939 el funcionario visitador dirá que el titular Fortunato Gaviria ha obtenido licencia otorgada por la Alcaldía, reemplazándolo en interinidad el Señor Adolfo Quintana a quien “le ayudan como copias dos empleados más”.

En 1942 (acta número siete) se recalca que el notario principal es “ayudado por dos empleados copistas pagados a su costa”.

Preocupación

Una preocupante anotación salta cuando se lee el acta de visita suscrita el diez y nueve de julio de mil novecientos cuarenta; detengámonos: “El Notario, Señor Fortunato Gaviria, no fue hallado en la oficina y no obstante no haber solicitado licencia a este despacho, según informes se hallaba en otro municipio…”. Luego se le indicará: “Conviene también llamar la atención del señor Notario acerca del estricto cumplimiento  que debe dar al artículo  2549 del C. Civil  cada que por uno u otro motivo tenga que retirarse de este municipio”.

También se observará por parte del visitador que los últimos tres registros civiles de nacimiento no están firmados por los testigos y las de defunción no deben ser suscritas por los copistas. “Se observa que en la generalidad de las notas de registro civil que se lleva en la oficina visitada aparecen como testigos los mismos copistas de la notaría visitada, cosa que si no está expresamente prohibida por la ley si pugna con lo dispuesto en el decreto 1003 de 1.939, según el cual como testigos deben firmar preferentemente los parientes, vecinos, comadronas, médicos o personas que hayan asistido al acto, según sea el caso”.

Y haciendo justicia, la visita practicada al Notario Fortunato Gaviria el veintiuno de enero de mil novecientos cuarenta y uno contiene la siguiente nota: “Merece especial atención el hecho de que todas las observaciones hechas por el suscrito en visitas anteriores han sido tenidas en cuenta por el señor Notario, hasta el punto que hoy no se observa informalidad alguna”. Y nuevos protagonistas surgirán según acta del 29 de enero de mil novecientos cuarenta y tres. “La oficina visitada funciona en un local cómodo, seguro y de buen acceso para el público. Al frente de ella se halló al Señor Byron Gaviria, Notario Interino..”; acta suscrita por el Juez Civil del Circuito de Pereira, Alonso García B.

Perfiles

Para el primero de febrero de mil novecientos cuarenta y cuatro actuará como notario principal José Tovar Orozco; en Julio de ese mismo año será fedatario Carlos Stiles y en febrero de 1.945 se desempeñará como notario Primero en propiedad Fabio Vásquez Botero. La comarcana historia perfilaba algunos de los dirigentes y personalidades de Pereira y la región.  Guillermo Ángel (Juez Primero del Circuito) será rector de la Universidad Tecnológica de Pereira, miembro de la Junta Pro departamento de Risaralda y Alcalde de la capital de Risaralda; uno de sus hijos, Juan Guillermo Ángel Mejía, le seguirá como Rector, alcalde y Presidente del Senado de la República.

Fortunato Gaviria será el padre del dirigente cafetero Byron Gaviria y este progenitor de César Gaviria Trujillo, Presidente de Colombia. Marceliano Ossa, había sido Alcalde de Pereira en las calendas de 1932 y se convertirá en abuelo del también alcalde Rodrigo Ocampo Ossa. Alonso García Bustamante y Carlos Styles ocuparan cargos de representación política.  Rafael Cuartas Gaviria, dirigente cívico, Presidente de la Sociedad de Mejoras y cuyo nombre lleva el Coliseo Mayor de Pereira. Fabio Vásquez Botero,  diplomático, Senador, Primer Presidente de la Asamblea Departamental una vez nació Risaralda y quien morirá ejerciendo el cargo de Gobernador del Departamento.

*Ex Notario Primero de Pereira.

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