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jueves, junio 30, 2022

De las tablas a las letras…a las tablas

Es tendencia

El eje roto del alma

Todas las lágrimas

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Por allá a finales de los años 60´s a la orilla del río en una casa humilde y de piso en tierra se encontraba un niño de 3 años y medio con su madre, contemplando el paisaje, arrullados por la corriente de las aguas mansas y para sorpresa de ellos, aparecieron unos personajes como juglares con vestidos no muy convencionales y saludaron a la madre, la invitaron a un evento en la escuelita, el cual le sembraron una inquietud al infante; paralelo a esto y como recurrencia el niño siempre iba a aquella escuelita donde iba a ocurrir el evento, se asomaba por la ventana y lloraba, porque quería estudiar y el profesor le decía, todavía no tienes la edad para estudiar y siempre repetía este papel, ya era actor.

Un día cualquiera se publicitó una reunión en esa escuelita a la que asistió el niño, para extrañeza y en esta ocasión no encontró silla, muy al estilo del cine o las mejores películas, este niño proyectado en su conciencia, se sentó en la butaca más pequeña en medio de la audiencia como escena cinematográfica; al momento salían y se esfumaban unos personajes del espacio, hombres y mujeres con vestidos extraños, gritaban, hablaban fuerte, actuaban y se referían a historias que el niño entendía, al terminar el espectáculo para los grandes y la reunión para el infante, unas de la actrices exclamó, ¡me quiero sentar y señaló al niño! Éste (el niño) salió corriendo, ella corrió tras él y lo cogió, lo sentó en sus piernas para hacer un conversatorio de esta acción o presentación, la cual posteriormente el pequeño escuchó con mucho juicio, él, era Merardo Aristizábal y ella Antonieta Mercury.

Antonieta, una mujer venida de familia acomodada y con estudios en el extranjero de técnicas teatrales clásicas y de fina pureza actoral que daba gusto ver y escuchar por su puesta en escena, su seriedad para despojar cualquier papel y hacerlo suyo, era su especialidad, pues bien, de las piernas de la más destacada actriz de estas tierras con calidades extraordinarias, nació el mejor actor de las tablas y las letras del eje cafetero y mejor decirlo, del país hoy por hoy.

Muchos directores o dramaturgos se han dado el lujo de dirigir a Mera con honor, orgullo y otras, con rabia, una entelequia única por sus detonantes pasajes tanto en la vida propia como en la de los personajes que posee; ha construido su vida como escribiendo su misma novela dramática, épica y cómica. Este poeta, actor y dramaturgo, afirma “para hacer artista del teatro se debe contar con amor, pasión, disciplina, curiosidad, fuerza, constancia y sobre todo mucha mística en lo que se hace”. 

Un hombre irascible y converso, otras veces sereno y al rato explosivo, ermitaño y poseedor de una esperanza y fe de que nada vale, que el mundo es como una canica de colores que vale menos; así es Merardo con mucho éxito, leído por voces de buena calidad y excelentes contenidos en sus anaqueles, lo hemos visto en infinitos papeles que ha realizado con alegría, llanto en las tablas y la pantalla chica, arrancándole un pedazo de risa al espectador, ha robado muchas lágrimas de nuestras entrañas.

Ha publicado: Botella al Mar, Territorio para el deseo, Cazador de sombras, Ni el Azor, Ni la Rosa, Código de Barras, Antologías de poemas y poetas de Risaralda, Nueva poesía colombiana Luis Jairo Henao, ANTOLOGIA DEL III-IV-V Encuentro Nacional de Poesía. Pereira Colombia, Antologías de Poetas del Eje Cafetero entre otros, un hombre prolífico y mejor actor.

Este es un hombre, un actor, un poeta, un hermano y un ser humano con posición de clase y contestatario, un revolucionario que camina del campo a la ciudad, ha vivido del aire y soñado que algún día van a venir por todos menos por él, quizá somos nosotros los que vivimos en un mundo imaginado.

Siga así mi estimado MERA, si cambia, se le acaba su papel. 

 

Aquí uno de sus poemas

SENTENCIA

Volvamos a la fiesta del papel y la palabra.

Tomemos por asalto las calles, los parques y los sueños.

Que la poesía sea nuestro pan de cada día. M.A.

James Llanos Gómez

Artista visual

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