¿Su carro quedó bajo los escombros? Esto dicen las aseguradoras sobre la cobertura

Tener asegurada la vivienda no significa automáticamente que el vehículo estacionado allí también esté protegido. Para los carros afectados por el terremoto se debe revisar la póliza voluntaria de automóviles y sus coberturas frente a fenómenos naturales.

El terremoto del pasado 10 de agosto no solo destruyó viviendas, edificios y establecimientos comerciales. En ciudades como Pereira, Cali, Armenia y Manizales, numerosos vehículos terminaron golpeados por fachadas, muros, techos, árboles y otros elementos que colapsaron durante el movimiento sísmico.

La situación ha generado una pregunta frecuente entre los propietarios: si el carro estaba dentro del garaje de una vivienda o de un conjunto asegurado, ¿la póliza del inmueble también responde por los daños del automóvil?

En términos generales, no.

La Federación de Aseguradores Colombianos, Fasecolda, explica que las pólizas que protegen las edificaciones y las que amparan automóviles corresponden a riesgos diferentes. Por eso, tener un seguro de hogar, una póliza de copropiedad o un seguro asociado a un crédito hipotecario no significa que el carro estacionado dentro del inmueble quede automáticamente cubierto.

El carro necesita su propio seguro

Para que un automóvil afectado por el terremoto pueda ser indemnizado, el propietario debe revisar si tenía vigente una póliza voluntaria de automóviles que incluyera daños al vehículo ocasionados por fenómenos naturales.

Fasecolda señala que este tipo de seguros puede cubrir daños parciales o totales sufridos por el automóvil, incluyendo aquellos derivados de eventos de la naturaleza. Sin embargo, la cobertura exacta depende del contrato adquirido, sus exclusiones, límites y deducibles.

Esto significa que si, por ejemplo, un carro quedó destruido porque cayó sobre él una pared del edificio durante el terremoto, la primera póliza que deberá revisar su propietario es la del vehículo, no la del apartamento.

Lo mismo ocurre si el automotor quedó debajo de escombros, sufrió daños por el desplome de una estructura o resultó afectado directamente por el movimiento sísmico.

¿Y si el carro estaba en el parqueadero del edificio?

Esta es una de las situaciones que más dudas genera.

Los edificios y conjuntos sometidos al régimen de propiedad horizontal deben contar con protección para sus bienes comunes. Esa póliza está destinada fundamentalmente a la infraestructura de la copropiedad y no debe confundirse con un seguro individual para los vehículos de los residentes. Fasecolda recuerda que, además de los seguros de edificaciones, existen pólizas independientes para vehículos, contenidos del hogar y otros bienes.

Por eso, el simple hecho de que el carro estuviera estacionado en un parqueadero perteneciente al conjunto cuando ocurrió el terremoto no garantiza por sí solo una indemnización por parte de la póliza de la copropiedad.

Cada caso deberá analizarse según las condiciones de los seguros contratados y las circunstancias del daño.

El SOAT tampoco paga los daños del carro

Otra confusión frecuente es pensar que el SOAT puede utilizarse para recuperar el valor del vehículo.

Tampoco funciona de esa manera.

La Superintendencia Financiera explica que el SOAT ampara los daños corporales sufridos por las personas en accidentes de tránsito. No es equivalente a un seguro voluntario de automóviles y no está diseñado para indemnizar la pérdida patrimonial representada por los daños del propio vehículo.

Por lo tanto, tener únicamente el SOAT vigente no significa que el propietario vaya a recibir dinero para reparar o reemplazar un carro destruido por el terremoto.

¿Qué pasa si el vehículo fue pérdida total?

Si la póliza voluntaria contratada contempla este tipo de eventos, la aseguradora deberá determinar la magnitud de los daños.

Dependiendo de las condiciones contractuales, el vehículo podría ser declarado como pérdida parcial o pérdida total, y de allí se establecerá el monto de la indemnización y el deducible que eventualmente debe asumir el asegurado.

Fasecolda explica que el deducible corresponde al valor o porcentaje de la pérdida que queda a cargo del propietario. Es decir, tener una póliza no siempre significa que la compañía pagará el ciento por ciento de los daños.

No son tres días: hay más tiempo para reclamar

También circuló después del terremoto la versión de que quienes no hubieran reportado los daños en los primeros tres días perderían su derecho al seguro.

Fasecolda aclaró que esto no es cierto para una emergencia de estas características.

El gremio sostuvo que el terremoto del 10 de agosto fue un hecho ampliamente conocido y que no haber presentado el aviso durante esos primeros días no implica automáticamente perder el derecho a reclamar.

El artículo 1081 del Código de Comercio establece una prescripción ordinaria de dos años, contados desde el momento en que el interesado tuvo o debió tener conocimiento del hecho que da origen a la reclamación. También contempla una prescripción extraordinaria de cinco años bajo las condiciones establecidas en la norma.

Pese a ese margen, las aseguradoras recomiendan no esperar y comunicar los daños tan pronto como las condiciones de seguridad lo permitan.

¿Qué debe hacer si su carro quedó afectado?

Lo primero es no exponerse a ingresar a edificaciones que hayan sido evacuadas o declaradas inseguras únicamente para revisar el vehículo.

Una vez las autoridades permitan el acceso, es recomendable tomar fotografías y videos de los daños, conservar las pruebas disponibles y comunicarse directamente con la aseguradora.

Fasecolda también recomienda no hacer reparaciones definitivas ni desechar bienes afectados antes de recibir indicaciones de la compañía, salvo que sea necesario actuar para proteger la vida o impedir que el daño aumente.

Posteriormente, la aseguradora analizará el caso, la vigencia del seguro, las coberturas contratadas, la causa del daño, el valor asegurado y el deducible.

Una vez el asegurado acredita debidamente su derecho a la indemnización, la normativa contempla como regla general que la aseguradora dispone de un mes para efectuar el pago.

Miles de reclamaciones apenas comienzan

La magnitud del terremoto representa uno de los mayores retos recientes para la industria aseguradora colombiana.

Las estimaciones preliminares difundidas alrededor de la emergencia apuntan a que las aseguradoras podrían terminar desembolsando cerca de $6 billones por los diferentes riesgos cubiertos después de la catástrofe, aunque el monto definitivo dependerá de las reclamaciones, avalúos y ajustes que continúan realizándose.

Las cifras conocidas hasta ahora muestran que el proceso apenas comienza. Con corte al primer balance divulgado después de la tragedia, Fasecolda había recibido información sobre 10.465 reclamaciones por aproximadamente $281.000 millones. Más de 9.000 correspondían a inmuebles y el resto se distribuía entre automóviles, vida, riesgos laborales, salud y otros ramos.

Además, en Colombia existen cerca de 2,68 millones de inmuebles asegurados contra terremoto, pero únicamente alrededor del 9,3 % de las viviendas del país cuenta con algún tipo de seguro de hogar, una brecha que deja a millones de familias dependiendo de recursos propios o ayudas estatales para reconstruir.

Entonces, ¿el seguro de la casa paga el carro?

La respuesta corta es: no necesariamente y, por regla general, son coberturas distintas.

Un seguro hipotecario protege principalmente el inmueble; el seguro de una copropiedad protege los bienes comunes; el seguro voluntario del hogar puede amparar la vivienda y determinados contenidos; y el automóvil necesita una póliza específica que contemple los daños sufridos por el vehículo.

Por eso, para quienes perdieron su carro o lo encontraron seriamente averiado después del terremoto, la recomendación es revisar inmediatamente la póliza voluntaria de automóviles y preguntar específicamente por las coberturas de terremoto, eventos de la naturaleza, daños propios, pérdida parcial y pérdida total.

En medio de una emergencia en la que muchas familias perdieron simultáneamente casa, pertenencias y vehículo, conocer exactamente qué estaba asegurado puede representar una diferencia de millones de pesos durante el proceso de recuperación.

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