MinSalud alerta por riesgo de enfermedades tras el terremoto: estas son las principales amenazas

Las consecuencias del terremoto de magnitud 7,4 que sacudió a Colombia el pasado 10 de agosto podrían extenderse más allá de los daños en viviendas, carreteras y hospitales. El Ministerio de Salud advirtió que las condiciones generadas después de la emergencia pueden favorecer la aparición de brotes de enfermedades en las regiones más golpeadas.

La ministra de Salud, Ana María Vesga, explicó este martes 18 de agosto que existe un riesgo sanitario que las autoridades están vigilando especialmente en los lugares donde cientos de familias permanecen en albergues temporales, hay dificultades para acceder a agua potable o los servicios médicos funcionan de manera limitada.

En entrevista con Caracol Radio, Vesga señaló que este tipo de situaciones suele aparecer como una consecuencia posterior de grandes desastres debido a la combinación de hacinamiento, problemas de saneamiento y afectaciones en el suministro de agua.

Alertan por infecciones respiratorias y sarampión

Una de las principales preocupaciones del Ministerio está relacionada con las enfermedades respiratorias, debido a que muchas personas afectadas están compartiendo espacios reducidos en refugios y alojamientos provisionales.

La ministra también hizo especial énfasis en el sarampión y aseguró que ya se han notificado algunos casos que están siendo objeto de seguimiento epidemiológico.

Según Vesga, entre los eventos que pueden aparecer después de la emergencia están los “brotes respiratorios y brotes de sarampión”. Además, indicó que brigadas del Instituto Nacional de Salud (INS) se encuentran desplegadas en los territorios afectados realizando vigilancia epidemiológica y levantando alertas ante cualquier comportamiento inusual de enfermedades.

El sarampión ya era objeto de vigilancia especial en Colombia antes del terremoto. Una circular expedida por el Ministerio de Salud en junio indicaba que, con corte a la semana epidemiológica 20 de 2026, el país había confirmado siete casos, en un contexto de incremento de la enfermedad en diferentes países de América.

Por esta razón, la vacunación adquiere especial importancia en los albergues. Los protocolos del Ministerio contemplan que, ante emergencias, las brigadas sanitarias verifiquen y completen esquemas de inmunización, dando prioridad a niños y población susceptible ubicada en alojamientos temporales.

El agua es otro de los principales riesgos

Después de un terremoto, una tubería rota, un alcantarillado averiado o una fuente de abastecimiento contaminada pueden convertirse rápidamente en un problema de salud pública.

Las propias directrices de MinSalud identifican que la falta de agua potable, saneamiento e higiene puede aumentar el riesgo de enfermedad diarreica aguda, enfermedades transmitidas por alimentos, hepatitis A, fiebre tifoidea y, en determinados escenarios, cólera.

También pueden incrementarse las enfermedades transmitidas por vectores, especialmente en lugares donde se acumula agua, así como casos de leptospirosis y otros eventos relacionados con animales.

La recomendación para las familias que se encuentran en sectores donde el servicio de acueducto todavía presenta dificultades es consumir únicamente agua cuya procedencia sea segura y seguir las instrucciones de las autoridades sanitarias locales sobre tratamiento o hervido cuando sea necesario.

Una precisión sobre los cadáveres

Vesga mencionó entre los factores que requieren vigilancia la presencia y descomposición de cadáveres. Sin embargo, organismos internacionales hacen una precisión importante para evitar alarma entre la población.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) señalan que los cuerpos de personas fallecidas como consecuencia de un desastre natural generalmente no producen epidemias, pues las víctimas suelen morir por traumatismos y no por enfermedades infecciosas capaces de generar brotes.

El peligro puede aparecer si restos humanos contaminan fuentes de agua o cuando la persona falleció por determinadas enfermedades infecciosas. Para quienes participan directamente en la recuperación y manipulación de cuerpos también deben mantenerse estrictas medidas de bioseguridad.

En consecuencia, el principal riesgo sanitario posterior a un terremoto continúa estando relacionado con agua insegura, hacinamiento, falta de higiene, interrupción de tratamientos médicos, dificultades para disponer adecuadamente de residuos y reducción de la capacidad hospitalaria.

Más de 300 instituciones de salud resultaron afectadas

El desafío es mayor porque el terremoto también golpeó directamente la red hospitalaria.

La ministra reveló que hasta el momento se han identificado 308 instituciones prestadoras de servicios de salud afectadas. En algunos municipios, afirmó, la capacidad hospitalaria quedó destruida completamente.

Entre los puntos críticos mencionó El Cairo y El Águila, en el Valle del Cauca, además del Hospital Universitario del Valle, en Cali, donde una torre colapsó y otras zonas presentan afectaciones estructurales.

Algunas instituciones podrán regresar a funcionamiento después de reparaciones menores, mientras otras necesitarán procesos completos de reconstrucción. Para suplir temporalmente esa capacidad, el Gobierno ha recurrido a hospitales móviles, apoyo de la red de sanidad militar y traslado de pacientes hacia centros asistenciales que permanecen operativos.

También solicitaron sueros antiofídicos

Otro riesgo que comenzó a aparecer en algunos territorios está relacionado con las serpientes.

Vesga informó que desde determinadas zonas afectadas se ha solicitado disponibilidad de sueros antiofídicos, medicamentos esenciales para atender mordeduras de serpiente.

Este tipo de accidentes puede aumentar después de emergencias naturales debido a desplazamientos de animales desde sus hábitats y a la presencia de personas entre escombros, zonas rurales, vegetación o refugios improvisados.

Las directrices nacionales para emergencias también contemplan el posible incremento de accidentes ofídicos y lesiones ocasionadas por animales ponzoñosos.

Vigilancia sanitaria será clave durante las próximas semanas

Aunque la fase más visible de un terremoto ocurre durante las primeras horas de rescate, el desafío de salud pública puede prolongarse durante semanas.

Por eso, equipos del Ministerio de Salud, el Instituto Nacional de Salud y las autoridades territoriales mantienen vigilancia sobre posibles brotes, condiciones sanitarias en los albergues, calidad del agua y comportamiento de enfermedades transmisibles.

La alerta de las autoridades no significa que necesariamente vaya a presentarse una epidemia. El objetivo es detectar rápidamente cualquier aumento de casos y actuar antes de que un brote pueda extenderse entre las comunidades damnificadas.

En medio de una emergencia que dejó miles de familias fuera de sus viviendas y una parte de la infraestructura sanitaria seriamente afectada, garantizar agua segura, vacunación, higiene y acceso oportuno a los servicios médicos se convierte ahora en otra de las prioridades de la respuesta nacional.

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