Después de 26 años cargando las consecuencias de un ataque con ácido, María Consuelo Córdoba comienza a mirar el futuro de otra manera. Arturo Calle se reunió con ella y confirmó que buscará garantizarle un hogar y una ayuda económica permanente.
Una casa no puede borrar 26 años de dolor, ni devolverle a María Consuelo Córdoba todo lo que perdió después de ser atacada con ácido. Pero puede significar algo que durante mucho tiempo estuvo lejos de su alcance: tranquilidad para pensar en el mañana.
El empresario colombiano Arturo Calle finalmente logró reunirse con María Consuelo este martes 8 de septiembre, luego de las dificultades que se habían presentado para establecer contacto con ella. Allí convirtió en un compromiso concreto la solidaridad que había expresado públicamente días atrás.
La intención es conseguirle un apartaestudio digno en el que pueda vivir permanentemente. Calle explicó que se analiza realizar la adquisición con apoyo del Minuto de Dios o a través de la Fundación Arturo Calle, de manera que María Consuelo pueda utilizar la vivienda durante el resto de su vida.
Pero el techo no será la única ayuda. El empresario también confirmó que le entregará un aporte económico mensual para contribuir con sus gastos y darle mayor estabilidad. Además, abrió la posibilidad para que otras personas y empresas se vinculen a través de su fundación.
Una historia que conmovió al país
María Consuelo tiene 58 años y desde hace más de dos décadas vive con las secuelas de un ataque con ácido ocurrido en Bogotá en el año 2000. Su recuperación ha incluido alrededor de 87 intervenciones quirúrgicas y largos periodos de hospitalización. En los últimos años, las dificultades económicas se sumaron a las consecuencias físicas de aquella agresión.
Su situación volvió a conocerse recientemente cuando habló públicamente sobre su intención de acceder a la eutanasia. Capital Salud informó que el procedimiento estaba autorizado desde hacía cuatro años y que correspondía exclusivamente a ella decidir si hacía uso de ese derecho.
Sin embargo, en los últimos días también apareció otra posibilidad. María Consuelo confirmó que quiere someterse a nuevas cirugías reconstructivas y manifestó que ya no contempla practicarse la eutanasia.
Volver a tener esperanza
El encuentro con Arturo Calle dejó además imágenes muy distintas a las que durante años han acompañado su historia. Hubo conversación, risas y una mujer emocionada frente a la posibilidad de contar finalmente con un lugar propio donde vivir.
Calle relató que durante la reunión pudieron compartir momentos alegres e incluso la invitó a regresar a visitarlo. María Consuelo, por su parte, dejó una reflexión sencilla sobre la solidaridad que ahora recibe: si algún día puede ayudar a alguien más, también quiere hacerlo.
Después de tantos años hablando de cirugías, dolor y supervivencia, esta vez la noticia alrededor de María Consuelo Córdoba tiene otro significado: una vivienda, un ingreso para sostenerse y nuevas razones para seguir adelante.


