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lunes, junio 27, 2022

Correo de la Noche, libro de Juan Carlos Acevedo Ramos

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Fabio Vélez Correa

La colección Libros al Aire. Lecturas para viajeros, de la Gobernación de Caldas y la Secretaría de Cultura, en coordinación con la Red Departamental de Bibliotecas Públicas, termina la publicación  de sus primeros 10 libros, con Correo de la Noche, libro de poemas de Juan Carlos Acevedo Ramos, una obra decantada del mundo poético de Juan Carlos.

Es bueno recordar el recorrido de su obra literaria. Poeta egresado, si puede decirse así, de la Casa de Poesía “Fernando Mejía Mejía”, donde asistió a los talleres que allí se realizaban, publicó su primer poemario Palabras en el purgatorio en Lyrica Species, 2001, que fue seguido por El libro de los santos oficios, Ganador del VI Concurso Nacional de Poesía “Carlos Héctor Trejos Reyes”, 2009; Los amigos arden en las manos e Historias al-rededor de un fogón, publicado en 2010 por la Universidad de Caldas; Noticias del Tercer Mundo (Antología Personal), que se publica en la colección “50 Poetas colombianos y Una Antología”, editada por Caza de Libros Editores (2010); Todos sabemos que el poeta es un fantasma, en la Colección de Poesía “Tulio Bayer”, Nº 2, 2013).

 

Evolución poética

La obra anterior es el producto, como escribí años atrás, de su evolución poética, cuidadosa, juiciosa, seria y persistente, porque Juan Carlos es un poeta en todo el sentido de la palabra. No es el poeta de cuatro o cinco poemas que se publican en distintos medios con títulos diferentes, para fungir de bardo de las grandes ligas. No, es el lector consumado de la poesía universal, el atento seguidor de las nuevas tendencias poéticas, y el poeta que aprovecha cualquier espacio de tiempo libre que le brinda la vida, para escribir nuevos versos, decantar nuevas ideas y generar proyectos novedosos.

Pero allí no termina el afán intelectual de Juanca, como le decimos amistosamente, él se impuso desde hace algunos años una tarea difícil, complicada, valiosa y hasta despreciada por los malquerientes, la de leer con juicio, analizar prudentemente y difundir las nuevas voces de la literatura regional y aún nacional, con sus ensayos y glosas periodísticas publicadas en las páginas de Papel Salmón, el suplemento literario de La Patria y en Las Artes del periódico El Diario de Pereira.

Sobre esta labor he tenido siempre la percepción de que Juan Carlos es el digno sucesor del trabajo literario que desplegara mi hermano Roberto, cuando con mesura, afán positivo y didáctico, comentó y difundió la literatura caldense, por encima de las amargas parrafadas de algunos que pensaban que después de los Sesenta del siglo pasado, la literatura había muerto para los caldenses.

 

En función de la palabra

En su nuevo libro Correo de la Noche, Juan Carlos saca a relucir la garra del poeta que vive en función de la palabra, adobándola, recreándola y utilizándola como medio de fijar su estar en el mundo:

“Camino, y me aventuro en el mundo, el desconocido, / el despiadado mundo que me toca vivir”

un mundo que físicamente está en Manizales, con sus calles empinadas, su clima amable, su agite laboral, sus cercanías y lejanías que se recorren en bus o caminando y sus atardeceres amables desde el balcón de Chipre, mirando el paisaje variopinto de la cordillera occidental y su cerro tutelar, el Tatamá.

Un mundo donde el amor se asoma al poeta con todas sus facetas, alegres, amables, tristes, espurias o eternas:

“Erótica y letal, como la serpiente del Edén, / sonríes, en la vigilia sonríes”.

Ese amor que ha sido y será, el tema perenne del mismo:

“Dejo crecer el amor como una llama. / Imploro para que lo avives con tu hálito”.

Y que en el  momento preciso del desencanto, del fracaso, lo hace exclamar:

“Doy gracias a tu mano que me dio vida / cuando el mundo me brindó tristeza y hambre”.

Pero no es solo el amor, la eterna fuerza, el que impele a Juan Carlos, son las distintas facetas en que se desenvuelve su vida, la camaradería de la compañera, el recuerdo del hábitat hogareño, el desencanto de la soledad en una pieza de hotel:

“Perdido entre aeropuertos, /ciudades ajenas / y cuartos de hotel te imagino / doblando la ropa del niño”.

Leyendo la mínima muestra anterior de fragmentos de sus poemas, me atrevo a decir que Correo de la Noche es el poemario de la persistencia, del trabajo elaborado, de la creación espiritual de un poeta que, como Juan Carlos Acevedo Ramos, ha sabido asumir su papel de creador poético con el sacrificio y la constancia que debe reunir un autor serio y que sabe que nació y vive para hacer de la poesía, la vía para cantarle al amor y a la cotidianidad.

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