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martes, agosto 16, 2022

Conflictos y Sueños, poemario de Juan Camilo Restrepo Chaves

Juan Camilo Restrepo Chaves (Pereira, 28 de agosto de 2003) es marchante de arte y estudiante de Derecho de la Universidad Libre seccional Pereira. Fue miembro de la Mesa de Participación de Niños, Niños y Adolescentes del municipio de Pereira (2020-2021) y de la Mesa de Participación de Niños Niñas y Adolescentes de Risaralda (2021).

En la actualidad asiste al Taller de Lectura y Escritura Creativa de la misma universidad, bajo la coordinación del escritor Alan González. Poemas suyos han sido publicados en la antología “Conflictos y sueños” (2022) de Gold editorial y en el complemento dominical de Las Artes del periódico El Diario.

Amor… ¿Por qué?

¡Cómo brillan tus ojos!, entre la niebla, tras los arbustos que el sol tritura

¿Por qué, solo para después…?

¿Volver?

Quién sabría la respuesta,

pero, cierto es que como el sol

tú eres

cuando el orbe recorre hasta su puesta

he iluminas con tu presencia felicidad,

mas con tu partida, ¡tan usual!,

dejas inmerso todo en la oscuridad impasible de la noche.

Amor, por quienes muchos suspiran.

Pobres aquellos que se darán cuenta

de tu verdad,

cuando los hallas abandonado,

cuando después de traerles felicidad

hiendas tu puñal hasta el fondo de su ser,

robándoles incluso hasta la personalidad,

así como tú conmigo, anhelado amor, lo has hecho.

Terrible error fue acogerte en mi lecho.

Ahora solo me queda volver a preguntar,

solo en mi habitación, resignado,

sin más que hacer, sin nadie para hablar:

Amor ¿por qué? 

II

Quiero besar, tocar,

entre susurros tu oído,

ir en remolino,

quiero sencillamente amar.

Desatar los hilos de tu corazón,

ese reloj con su hora exacta.

Vienes de nuevo a poner tu mano en mi pecho,

dónde te perdí…

En la ventana alta del cuarto,

a contraluz, quiero perderme en tu ser.

¿Con quién? ¿Qué eres? ¿Un sueño?

Quizá seas solo un anhelo en medio de la soledad

que nubla mi existir y siempre me acompaña.

III

Feliz, porque el día refleja

mí estado de ánimo, gris.

Feliz, porque el sonido de las hojas

recuerda todas mis nostalgias.

Feliz, aunque aún tú

no estés conmigo, amor.

Feliz, pese a todos los trastornos

que profanan mi tranquilidad.

Feliz, aunque aún no te encuentre.

IV

El sonido de la tempestad

Sentado en el borde de la cama,

cavilando a la luz de una lámpara

que descansa sobre la mesa de noche,

escucho cómo la lluvia golpea contra mi ventana,

cómo el viento hace crujir con fiereza

las ramas de los árboles,

cómo las calles se convierten en arroyos.

El sonido de la tempestad, aquella compañía pasajera,

reviven en mí ese gran deseo, que hace tanto dejé atrás.

Una pizca de esperanza comienza a arder

como un fuego rojo, vivo, que enciende mi interior.

Mi pulso se acelera, mi corazón riega sangre enloquecida

por cada centímetro del cuerpo.

De repente, cesa la tempestad, el viento amaina

y el sonido que produce el golpeteo de la lluvia en mi ventana

desaparece. 

Pero con ellos también se va

toda ilusión de ser, por fin, digno de tu amor.

Para estar informado

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