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domingo, junio 26, 2022

Calle luna calle sol y la soledad

Es tendencia

El eje roto del alma

Todas las lágrimas

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Carlos Vicente Sánchez **

Cada año, a través de la convocatoria de Estímulos y Concertación que realiza la Secretaría de Cultura de Pereira, se publican las obras ganadoras de los premios literarios: Premio anual de novela aniversario ciudad Pereira y la colección de escritores pereiranos, así como los de narrativas gráficas, que han permitido descubrir nuevas voces en la literatura pereirana y abrir el camino a jóvenes y emergentes escritores de la ciudad, que empiezan a asomarse en el escenario literario y que se proyectan a otros lugares con sorprendente calidad.

Es innegable el juicio de estos escritores en cuanto a su disciplina, la mayoría de ellos vienen de la academia, han sido formados en literatura, han viajado, enseñan, son juiciosos lectores y ya empiezan a convertirse en actores culturales relevantes para una nueva generación, capaz de leerse entre ellos mismos, abrirse a nuevas posibilidades, reconocerse con respeto y aventurarse al mundo narrando nuestra ciudad. Este es el caso de Gleiber Sepúlveda, el autor que nos convoca hoy a través de su novela premiada Calle luna, calle sol, ganadora del premio anual de novela 2020 y que después de su lectura me atrevo a reseñar, a través de lo que se puede considerar la sencilla mirada de un lector que de forma desprevenida se dejó emocionar por su historia, por sus personajes y las atmósferas construidas a orillas del Otún.

Esta novela nos cuenta a manera de anécdotas y un cruce interesante de muchos personajes, vecinos y amigos, la historia de un chico llamado Jose quién vive en el barrio El Balso. Las aventuras de crecer en medio de la pobreza, la violencia y el desarraigo, viendo a su madre partir a España en búsqueda de un mejor futuro, huyendo de viejos amores, como todas esas madres y padres jóvenes que han partido de nuestros barrios dejando una niñez huérfana, niños y niñas que deben crecer sintiéndose tan solos, acompañados nada más que por los amigos del barrio, quienes van perdiendo el rumbo y la inocencia. Esta ha sido la narrativa que subyace en Pereira y latinoamérica.
Al principio emerge un montón de personajes y situaciones que hacen difícil establecer un hilo conductor de la historia, pero después te vas dando cuenta de que nos están presentando el barrio y que la cosa se trata de un niño creciendo en medio de la soledad y el desamor, entonces todo cobra sentido, la historia de la abuela, de la tía, de la madre adquieren visos poéticos que son los que le dan forma al desmoronamiento del mundo de Jose, que nos muestra la dureza de El Balso. Por eso, la imagen de una cabeza rodando en una cancha rebota en la memoria hasta la última página.
Jose no solo debe enfrentarse a las condiciones del río Otún, a las redadas de la policía, a la pérdida de su abuela, a la partida de su madre, sino al monstruo, representado en el Chinche, un personaje siniestro que se convierte en el patrón del barrio.

Esta historia que transita a lo largo de la niñez y adolescencia de Jose, nos permite entender de algún modo, lo angustioso que fue vivir en los años 90 en esas zonas periféricas de la ciudad. Aunque el libro acude a las imágenes comunes de la violencia barrial que ya hemos padecido y leído en textos icónicos cómo No nacimos pa semilla, Rosario Tijeras y otros libros de Medellín, así como Perros de paja de Rigoberto Gil, Calle Luna, Calle sol apela de forma original y muy honesta a la ternura, para retratar desde una voz propia, esta realidad ya tan familiar, y nos deja ver un lado que poco hemos explorado en la ciudad desde la literatura y es, precisamente, la relación con esas madres, abandonadas por sus hombres, y qué se van a otro país, dejando a sus hijos a la merced del mundo y del barrio, con la esperanza de darles una mejor vida, aunque pospongan la promesa.
El Balso, pese a los monstruos, a las redadas, y al miedo, resulta ser el único hogar acogedor, al que siempre se busca regresar ya sea en recuerdos y del que se quiere escapar para encontrar algo a qué aferrarse en medio del abandono.

Me sorprende todo lo que nuestra generación ha logrado sobrevivir a este país que tanto aporrea la niñez y que nos supera en el miedo, para poder llegar a construir una historia que al final te arranca las lágrimas, te hace sentir la ausencia y te dice lo muy bello que es sobrevivir, a pesar de todo, escuchando al final música protesta y sintiendo el teatro. Entonces ¡Que viva el teatro, viva la vida, viva el arte y viva Gleiber por tan conmovedor relato!

Calle luna, calle sol, libro recomendado para leer.

La Biblioteca Pública de Pereira es la encargada de publicar y cuidar este patrimonio bibliográfico premiado, velar por distribuir y promover estos libros ganadores y convertirlos en herramienta para la construcción de una ciudad lectora, por tanto, los invitamos se acerquen a la Biblioteca Pública de Pereira, a su portal web www/Pereira.gov.co/bibliotecapublicarcm y adquieran estos libros en formato digital o impreso según su predilección, para llevarlos a sus casas, colegios y bibliotecas, conocer a nuestros autores, leerlos en voz alta y construir juntos “Una ciudad lectora y libre”.

** Director Biblioteca Pública Municipal Ramón Correa.

Para estar informado

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