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viernes, junio 24, 2022

Biografía novelada de Gaitán

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José Miguel Alzate

La historia de amor de dos hombres enamorados de una misma mujer le sirve de telón de fondo al escritor tolimense Jorge Eliécer Pardo para estructurar una novela donde, en un estilo literario depurado, con un ritmo narrativo alegre, ceñido a la verdad histórica, narra el asesinato del caudillo liberal Jorge Eliécer Gaitán, ocurrido el 9 de abril de 1948. Uno de esos hombres se llama Augusto Bernal. Este es un tipo acaudalado, negociante de joyas finas, que el día del asesinato cruzaba por la acera de la carrera séptima, donde cayó el cuerpo del líder político, con destino a su joyería.  El otro se llama Hendrick. Es un profesor de piano llegado de Hamburgo, contratado por el primero para que le enseñara a su mujer a tocar ese aparato. Se lo había comprado para hacerle realidad el sueño de tener un piano en su casa. 

La protagonista de la historia se llama Matilde. Es una mujer hermosa, ávida lectora de novelas detectivescas. El día que mataron a Gaitán salió de su casa, acompañada de su hermana Sofía, a buscar a su padre, que había salido al centro de la ciudad para enterarse de lo que pasaba en la IX Conferencia Panamericana que por esos días se celebraba en Bogotá. Preguntan por él, pero nadie les da razón. Lo buscan entre los muertos que están tirados en la calle, y nunca lo encuentran. Ella va contando lo que ve: desolación, muerte, caos general. El relato es minucioso. Matilde tiene la capacidad para narrar los hechos. Y lo hace en forma detallada, sin que nada se le escape. Se lo cuenta a su hijo Federico cuando, años después, conversa con él frente a su casa, en el Parque Nacional.

La novela tiene un título atractivo: “La última tarde del caudillo”. En una prosa que cautiva por su exuberancia verbal, por su fino acabado literario y por su manejo del lenguaje erótico, Jorge Eliécer Pardo reconstruye la vida del caudillo liberal. Con olfato de historiador, se detiene en su origen humilde, en su formación como abogado y en su fogosidad como orador, para darle al lector la imagen del hombre cuyo asesinato partió en dos la historia de Colombia. Remitiéndose a documentos históricos habla de su nacimiento el 23 de enero de 1903, de su viaje a Italia en 1926 para especializarse en criminología, de su participación en el debate sobre la Masacre de las Bananeras y de la oración por la paz que pronuncia en la Plaza de Bolívar de Bogotá dos meses antes de su asesinato.   

 

El libro

El hilo conductor de la novela es la vida del hombre que con su palabra convenció a miles de colombianos de la necesidad de buscar la equidad social. El narrador sabe condensar todos los momentos de su existencia para darle corporeidad al orador que con el brillo de su palabra sabía interpretar las angustias de la gente del común. Con un discurso convincente, de corte social, centrado en la igualdad, exponía su pensamiento sobre cómo construir una sociedad más justa. Matilde, la esposa del joyero rico, que se enamora de su profesor de piano, le cuenta a su hijo cómo fue ese cruento 9 de abril de 1948 cuando la turba enfurecida se tomó el centro de Bogotá después de atender el llamado que los gaitanistas hicieron para cobrar venganza por su asesinato.

“La última tarde del caudillo” es una novela histórica sustentada en una investigación seria sobre la vida de un personaje que, viniendo de abajo, con un discurso claro, arrullador en las palabras, se ganó el afecto de miles de colombianos porque con él quería sembrar la esperanza en un mañana mejor para las clases menos favorecidas. Como novelista, Jorge Eliécer Pardo deja volar su imaginación para crear alrededor de este hecho histórico una trama donde afloran pasiones, miserias, esperanzas, sueños, ideales, odios, frustraciones y venganzas que le enseñan al lector cómo impactó el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán la vida cotidiana de un país que desde dos años antes de este acontecimiento venía en un enfrentamiento partidista que desataría la violencia política. 

 

 

 

 

 

 

 

 

De la época

Estructurada en forma polifónica, la novela es fiel a la Bogotá de la época. Está ambientada en una ciudad fría y gris, donde la gente usaba gabardina, paraguas y sombrero, y se desplazaba en tranvía. La voz principal, la de Matilde, la hija de un ebanista seguidor de Gaitán, tiene aquí connotaciones existenciales. Es una mujer que le perdió el amor a su marido no obstante que la llenaba de valiosos regalos, como diamantes, gargantillas con perlas, rubíes azules y collares de oro. Lo deja de querer porque descubre que nunca le dijo que le gustaban las peleas de gallos y la lucha libre, con lo que ella no estaba de acuerdo. También porque vomitaba cuando se emborrachaba y, además, tenía malos olores. Esto lo cuenta ella en los cortos monólogos que hilvana cuando habla de su amor con el pianista de Hamburgo.

Matilde se enamora de Hendrick por la forma en que le habla. También por la falta de cariño ante los constantes viajes de su esposo al exterior. En los diálogos que tiene con su hijo, que son fluidos, abiertos, sinceros, le cuenta la realidad de sus sentimientos. Mientras le narra lo que sucedió durante El Bogotazo, le va explicando cómo es su vida. Hasta que decide decirle la verdad. Lo hace porque está convencida de que el hijo sospecha de su relación con el profesor de piano. Incluso, piensa que él le ve en la frente la letra escarlata A, de adúltera, y que sus vecinos la señalan y hablan de ella a sus espaldas por este motivo. En este personaje el novelista recrea la angustia de muchas mujeres que le perdieron el amor a sus esposos y, sin embargo, continúan conviviendo con ellos.    

“La última tarde del caudillo” tiene fuerza testimonial. El libro condensa hábilmente todos los recursos creativos que el arte de novelar le permite a un autor para darle a su historia solidez argumental. Como el caso de Matilde y sus dos enamorados, que coincidieron, sin verse, el día del asesinato de Gaitán, frente al edificio donde él tenía su oficina. Ella acababa de cumplir dieciséis años. La obra está sustentada en la realidad de un país que no ha podido superar la violencia. Y cuenta quién era Juan Roa Sierra, y cómo fue ese desangre que vivió Colombia en la década del cincuenta del siglo pasado. La inclusión de las arengas de la turba cuando se desplaza hacia el Palacio Presidencial le da a la novela verosimilitud. Un libro escrito en un lenguaje exquisito, con un gran aliento poético, de fácil lectura. 

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