Bioacústica, herramienta para explicar patrones de megadiversidad

Agencia de Noticias UNAL

Así lo señala el ornitólogo y biólogo de la Universidad Nacional Óscar Laverde Rodríguez, profesor de la Universidad Javeriana, invitado por la UNAL Sede de La Paz para profundizar en esta táctica para futuras investigaciones, en el marco del taller teórico-práctico sobre equipos de grabación para estudios de ecología. El docente explicó que mediantede la bioacústica es posible escuchar con atención a las aves, distinguir sus cantos, qué significan y cómo sobreviven gracias a estos. Se trata de una herramienta que ayuda a entender mejor la convivencia animal de un entorno.

En la charla “Introducción a la bioacústica: implicaciones en estudios ecológicos, evolutivos y del paisaje”, dictada en la UNAL Sede La Paz, el profesor Laverde agregó que institutos de educación superior colombianos promueven la bioacústica como una herramienta para describir y explicar los patrones de megadiversidad de la naturaleza.

Hasta hace unos 30 años, los ornitólogos dedicados a la bioacústica de aves solían basarse en referentes, guías de campo e ilustraciones que describen a los pájaros y así identificarlos al grabar sus cantos. En Colombia, el ornitólogo y biólogo Mauricio Álvarez Rebolledo, de la Universidad de los Andes, sería uno de los pioneros en el país en grabar los sonidos de las aves. Él creó la “Colección de sonidos ambientales del Instituto Humboldt”, uno de los primeros repositorios de registros bioacústicos, y colaboró en la colección bioacústica de la Universidad de Cornell, New York.

De la guerra a la

naturaleza

El biólogo recordó que durante la Segunda Guerra Mundial, cuando se capturaba y se almacenaba audio, no se podían ver muchos aspectos de las ondas del sonido como el timbre o la frecuencia; solo se podía ver la amplitud, la intensidad del volumen y su tiempo. Sin embargo, todo cambió cuando un marine estadounidense utilizó un artefacto tecnológico llamado vibralizador, que transforma la onda de sonido y permite observar esos parámetros faltantes.

“En ese entonces, con este artefacto detectaban la presencia y distancia de submarinos. En los años 50, después de sobrevivir a la guerra, el soldado ejerció su profesión de ornitólogo y publicó el primer artículo sobre la ciencia del sonido, dedicado al funcionamiento del vibralizador para detectar cantos de aves”, relató.

A partir de ese momento, muchas personas vieron la posibilidad de utilizar estas herramientas para estudiar los sonidos de la naturaleza.

Uno de estos fenómenos sonoros son las cacofonías, que surgen de una sinfonía de muchos sonidos de animales que se comunican entre sí, como una red de comunicación. “Todos están cantando, dicen algo y están utilizando toda esa información para tomar decisiones”, explica el biólogo.

“Por ejemplo, en la Amazonia y las tierras bajas la depredación de aves y monos tití es muy alta: alrededor del 85 % son devorados. Cuando hay un depredador cerca, las presas se ayudan comunicándose entre ellas a través de señales acústicas que convergen de manera similar y comparten información del depredador. Según la cantidad de sonidos que transmita el ave, está describiendo qué presa o pájaro corre riesgo”. Mediante la bioacústica también se han descubierto los cantos con objetivo reproductivo.

Ciencia asequible y cercana

“Hoy existen aplicaciones gratuitas que permiten grabar el canto o tomarle una foto al ave, y le indican al usuario qué animal es, con una descripción de algunas de sus características especiales y la ubicación”, resalta el biólogo.

Una de estas apps que entrega el profesor es eBird (desarrollada por la Universidad de Cornell), la cual recopila millones de datos, registros y cantos de pájaros alrededor del mundo.

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